Del taller familiar, a crear un robot que riega
Cuando Leonardo De La Vega (29) y Rogelio Toro (29) salieron de la facultad de Ingeniería en el 2005 con el diploma de ingenieros electrónicos bajo el brazo no les faltaban las buenas ideas para inventar soluciones para la agroindustria, pero tenían poca experiencia. Convocaron entonces a un conocido, el mecánico Edgardo Galán (38) -"el que hace que las ideas se vuelvan tridimensionales, que se palpen", según se define a sí mismo-, y en el taller del fondo de la casa de uno de ellos empezaron a dar forma a sus ideas. Primero fue un sistema de medición de temperatura en bodegas que salieron a ofrecer a una industria local. Con ese invento golpearon las puertas de un invernadero industrial de plantines frutihortícolas. Pero allí se toparon con otro realidad y otro desafío: La necesidad de dotar de tecnología al riego a escala de los plantines.
|
Esa dificultad los llevó a inventar el robot que riega, un aparato eléctrico, totalmente automatizado, que se desliza sobre una vía como un pequeño tren regando con sus brazos y pulverizando con agroquímicos los plantines frutihortícolas del invernadero. El aparato se programa para que riegue cuando se necesite y además tiene una poleas que van estirando las mangueras y evitando que se enreden.
El robot aportó tecnología al negocio y fue también un beneficio social: Hasta que los sanjuaninos lo crearon, el riego se hacía a través de un carro con brazos regadores que empujaban obreras durante todo el día. "Aparte de ser cansador, en verano o con viento Zonda el invernadero requiere de mucha agua. Y estar adentro, con 45º grados y 80% de humedad no es muy agradable!", dijo Leonardo. Hoy el grupo está asociado en la empresa -Gaudium- y por la demanda, ya tienen obreros y hasta tuvieron que tercerizar la parte metalúrgica para cumplir con los pedidos. Aspiran, de ahora en más, a vivir de sus inventos. "Nos interesa que nos propongan problemas", dijo Edgardo. Por lo pronto, ya tienen otro desafío: crear un sistema de transporte de pallets para ajos.
Fuente Diario de Cuyo