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Creen que rompieron una vidriera céntrica porque el dueño del local denunció un robo al 911
El comerciante vio cuando estaban asaltando a un vecino, inmediatamente dio aviso a las autoridades para informar sobre el hecho. Sin embargo, unos días más tarde le rompieron los vidrios. Luego volvió a sufrir un ataque similar una semana más tarde. Hasta ahora, nadie quiere dar el nombre por miedo a que haya policías involucrados.
Momento clave. El dueño de un local céntrico observa movimientos extraños en el negocio de un vecino. Afila su mirada y se da cuenta de que las dos empleadas fueron reducidas por un grupo de delincuentes que se apresta a llevarse la mercadería.
El hombre no duda. Agarra su celular y marca los tres números que se repiten una y otra vez en los avisos publicitarios del gobierno. El 911 es el teléfono de la seguridad. Llama una vez y nadie atiende. Insiste y vuelve a fracasar. La tercera es la vencida: “Estoy viendo cómo están robando en el local de enfrente”, informa. Luego da sus datos personales para darle credibilidad a la denuncia y corta. A partir de ese momento, miró una y otra vez hacia las esquinas para saber de qué lado llegaría el patrullero salvador.
La espera fue larga. Recién veinte minutos después apareció un móvil policial. Los ladrones acababan de irse, pero estaban cerca, en las inmediaciones.
Las víctimas hicieron una breve descripción de los asaltantes. Los conocían bien porque un día antes se habían hecho pasar por clientes que habían quedado satisfechos con un producto y que prometieron volver al día siguiente para comprarlo.
La persecución nunca se concretó y los ladrones huyeron con un botín cercano de los treinta mil pesos en mercadería.
Unos días más tarde, alguien se encargó de romper todos los vidrios del local del hombre que llamó al 911. No le robaron nada; sólo fue una agresión. Siete días más tarde, la misma historia.
“Está claro que esto fue una represalia por haber hecho la denuncia. Además de él y de la policía, ¿quién más pudo saber quién hizo el llamado de alerta?”, cuestionó un comerciante que pidió que no se publicara su nombre ni el de la víctima ni el de la persona que llamó al 911. “Sólo digan que esto pasó en el microcentro”, aclaró.
Unos días más tarde, alguien se encargó de romper todos los vidrios del local del hombre que llamó al 911. No le robaron nada; sólo fue una agresión. Siete días más tarde, la misma historia.
“Está claro que esto fue una represalia por haber hecho la denuncia. Además de él y de la policía, ¿quién más pudo saber quién hizo el llamado de alerta?”, cuestionó un comerciante que pidió que no se publicara su nombre ni el de la víctima ni el de la persona que llamó al 911. “Sólo digan que esto pasó en el microcentro”, aclaró.