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La policía no logra evitar los asaltos a los bancos en Mendoza
Un caso similar al que ocurrió con el intento de asalto al blindado en la Universidad Maza, sucedió el año pasado. Hubo una clara advertencia sobre el robo a una entidad bancaria, pero a pesar de implementar algunas medidas preventivas, no hubo manera de impedir el golpe.
La Policía de Mendoza deberá resolver rápidamente cómo actuar cuando sus funcionarios manejan información delicada sobre posibles hechos delictivos en la provincia. En menos de un año y medio, el Ministerio de Seguridad cayó dos veces en la misma trampa interna: recibieron advertencias sobre golpes comando a entidades bancarias y no supieron armar operativos preventivos para evitar que las amenazas se transformen en asaltos.
Caso 1
El 28 de mayo del año pasado ingresó un llamado anónimo al ya desaparecido Comando Radioeléctrico. Una voz advirtió sobre la posibilidad concreta de un robo a un banco. Aportó datos sobre la conformación de la banda y una dirección en la que supuestamente se estaban ultimando los detalles para llevar adelante el atraco.
El 28 de mayo del año pasado ingresó un llamado anónimo al ya desaparecido Comando Radioeléctrico. Una voz advirtió sobre la posibilidad concreta de un robo a un banco. Aportó datos sobre la conformación de la banda y una dirección en la que supuestamente se estaban ultimando los detalles para llevar adelante el atraco.
Algunos investigadores se hicieron eco de esa advertencia. Consultaron a sus informantes y fueron a buscar el sitio que habría estado funcionando como guarida. Pero como no encontraron a nadie, se dieron por vencidos.
Tres horas más tarde, cinco personas armadas ingresaron a la sucursal del Banco Galicia ubicada en Luján y se llevaron más de 300 mil pesos que estaban guardados en el tesoro.
En esa ocasión, quienes recibieron el llamado decidieron pasar el reporte a Investigaciones, en lugar de informar al jefe policial de turno y pedir la colaboración de la Dirección de Inteligencia Criminal.
Caso 2
Durante los últimos días, efectivos con alto rango policial manejaban datos coincidentes sobre la existencia de una gavilla que estaba planificando un golpe importante. Se realizaron tareas de inteligencia para detectar cuál sería el blanco elegido y, aunque no pudo establecerse con precisión, se supo que la idea de los delincuentes era atacar una entidad bancaria.
Al parecer, hubo recomendaciones especiales para todos los efectivos que cumplen servicios extraordinarios en este tipo de organismos. Se hizo hincapié en la necesidad de estar en permanente contacto con el Centro Estratégico de Operaciones para, ante cualquier eventualidad, actuar rápidamente.
Sin embargo, según información que se conoció ayer durante el funeral del policía asesinado en el intento de asalto al blindado que iba a buscar dinero a la sucursal del Regional en la Universidad Maza, no se reforzó la seguridad en el servicio de traslado de dinero. Nadie pensó que, a sólo tres meses del asalto a un camión blindado en el Banco Regional de calle San Martín, la historia pudiese repetirse.
Pero en este caso, los ladrones eran otros. Si bien contaban con un nivel de organización similar, no tuvieron reparo en abrir fuego contra los policías. O, en todo caso, descubrieron que uno de los efectivos era un rostro conocido y que podría identificarlos con facilidad. Por eso lo mataron.
Caso 2
Durante los últimos días, efectivos con alto rango policial manejaban datos coincidentes sobre la existencia de una gavilla que estaba planificando un golpe importante. Se realizaron tareas de inteligencia para detectar cuál sería el blanco elegido y, aunque no pudo establecerse con precisión, se supo que la idea de los delincuentes era atacar una entidad bancaria.
Al parecer, hubo recomendaciones especiales para todos los efectivos que cumplen servicios extraordinarios en este tipo de organismos. Se hizo hincapié en la necesidad de estar en permanente contacto con el Centro Estratégico de Operaciones para, ante cualquier eventualidad, actuar rápidamente.
Sin embargo, según información que se conoció ayer durante el funeral del policía asesinado en el intento de asalto al blindado que iba a buscar dinero a la sucursal del Regional en la Universidad Maza, no se reforzó la seguridad en el servicio de traslado de dinero. Nadie pensó que, a sólo tres meses del asalto a un camión blindado en el Banco Regional de calle San Martín, la historia pudiese repetirse.
Pero en este caso, los ladrones eran otros. Si bien contaban con un nivel de organización similar, no tuvieron reparo en abrir fuego contra los policías. O, en todo caso, descubrieron que uno de los efectivos era un rostro conocido y que podría identificarlos con facilidad. Por eso lo mataron.