Cuatro policías muy comprometidos por la fuga en Contraventores
El fiscal Carniello imputó a los dos efectivos que se encontraban de guardia anoche. En tanto, el ministro de Seguridad, Carlos Ciurca dijo estar convencido de que los seis prófugos fueron ayudados por policías y anunció que esos dos efectivos y otros dos fueron separados. Detalles que generan suspicacias.
“Estamos convencidos de que no podrían haberse fugado sin ayuda interna ni externa”. La frase es del ministro de Seguridad, Carlos Ciurca, y no hace más que ratificar las suspicacias y sospechas que se vienen generando desde anoche cuando, minutos antes de las 22, seis imputados que se encontraban en las celdas de Contraventores se escaparon de las instalaciones a través del ducto de ventilación. Cuatro de los eludidos estaban imputados por el megagolpe al camión blindado del Banco Regional de Cuyo de calle San Martín y Don Bosco, ocurrido en mayo y también tendrían vinculación con un asalto a la financiera Montemar.
Es que la investigación apunta hacia, al menos, cuatro efectivos acusados de haberles facilitado la fuga a los imputados al dejar abierta intencionalmente una puerta que “nunca queda abierta” y que conecta el sector de los calabozos con un cuarto de ventilación, donde desembocan las tuberías.
Manuel Domingo Guirado Fernández y Carlos Horacio Montenegro Olmos son los dos uniformados que Carniello imputó esta mañana, basándose en el artículo 281 del Código Penal –favorecimiento de evasión-. Es que, además de la puerta abierta, los delincuentes conocían con exacta precisión todo el recorrido del ducto y que desembocaba exactamente en la explanada del palacio, ubicada sobre calle Belgrano, donde debían permanecer los otros dos uniformados de cuerpos especiales.
Los eludidos, que contaban con un excelente trabajo de logística, lograron salir del calabozo y llegaron a la sala de ventilación, donde encontraron la ventanilla del tubo tapada con un cartón. Según fuentes de la investigación, los delincuentes quitaron el cartón que cubría la ventana y trabajaron hasta con una amoladora para romper las rejas, aunque pronto se dieron cuenta de que esto no sería necesario ya que una obra de remodelación inconclusa que data de hace varios años les simplificó el trabajo. Es que cuando en las instalaciones remodelaron el sistema de ventilación del lugar, debieron romper algunas rejas y barrotes, que nunca fuero arregladas y se encontraban todavía flojas. Luego, el desenlace fue más que fugaz: arrastrándose por los tubos llegaron a la toma que da hacia la explanada y, haciendo palanca con un barrote, rompieron tres de las rejas que daban a la calle y así ser libres nuevamente.
Detalles comprometedores
Son vastos los detalles que llevan a pensar que existió colaboración de la policía, además del “descuido” de dejar la puerta del pabellón sin llave y del minucioso conocimiento sobre el recorrido del ducto.
El primero de estos radica en una insólita situación que registraron los efectivos de Científica. Ni bien llegaron al lugar, revisaron la cuestionada puerta y vieron que, sin haber sido violentada, se encontraba abierta. Sin embargo, en una segunda inspección –realizada unos minutos después- se encontraron con la puerta cerrada con llave. Ante la consulta sobre quién tenía acceso a ese juego de llaves, los dos efectivos destacaron que sólo ellos tenían las llaves del lugar y eran quienes podían abrir y cerrar la puerta. Lo que se presume es que los uniformados no sabían que los investigadores ya habían visto la puerta abierta anteriormente y, para tapar su cómplice aporte, la cerraron nuevamente con llave para el momento en que se realizó la segunda inspección.
Por otra parte, el hecho de que hayan podido salir hacia la explanada con tanta facilidad y sin ser advertidos por nadie también llama la atención y es motivo para desconfiar. Desde la oficina de Delitos Especiales –ubicada desde hace unos pocos meses en el mismo edificio de Investigaciones y que comparten ese ducto de ventilación- destacaron que durante el fin de semana escucharon algunos ruidos extraños en el subsuelo (donde se encuentran los calabozos) y que avisaron a los policía que estaban en la guardia del sector. Sin embargo, la novedad sobre esa peculiar situación no fue registrada en el libro de novedades.
El número de uniformados que estaba de guardia ese día también se presta para las sospechas. Es que, al tratarse de un sector de máxima seguridad, por turno son cuatro los efectivos que deben permanecer en el interior, custodiando. Sin embargo, anoche eran sólo dos –los otros dos no asistieron por encontrarse de franco y con licencia médica-.
La versión de los policías
Según indicaron fuentes de la investigación, la versión de Guirado Fernández y Montenegro Olmos habla de una misteriosa desaparición, considerando que desconocen cómo y por dónde se fugaron los presos. Es que, al igual que en otras prisiones, en el lugar –dividido en dos sectores- no permanecen encerrados en las celdas las 24 horas los imputados, sino que cuentan con un espacio, un pabellón, para pasar el día, salvo durante la noche y durante la hora de encierro. Los uniformados, en tanto, permanecen en otra parte.
Siguiendo con la versión de los uniformados, allí permanecieron hasta las 21.45. A esa hora Guirado y Montenegro relataron que abrieron la puerta que conectaba la sala de ventilación con el pabellón con la intención de encerrar nuevamente a todos los internos en sus celdas y allí se percataron de la ausencia del sexteto. Sin embargo, reafirmaron que sólo ellos tienen acceso a las llaves de esa puerta y que no se percataron de nada fuera de lo normal hasta antes de entrar.
Leopoldo Narciso Guirín Naranjo, Miqueas Martín Teodoro Villarroel, Juan Carlos Carmona Jofré, Cristian Gastón Mercado Montes, Maximiliano Andrés Soria y Roque Daniel Méndez Castellano son los prófugos. Los primeros cuatro habían sido detenidos el viernes último, junto a otras personas más, en una vivienda ubicada en calle San Juan al 200, de ciudad, luego de un operativo de película que incluyó más de 50 policías. Se encuentran imputados por el asalto al camión blindado del Banco Regional de Cuyo, ocurrido el 26 de mayo a la siesta. En esa oportunidad, la policía encontró en la camioneta de Carmona Jofré un arma que coincidía con la que se había utilizado en aquel atraco.
Soria, en tanto estaba detenido e imputado por el crimen del ferretero Jorge Brusadín (48), ocurrido el 15 de mayo pasado en Villa del Parque, mientras que Méndez estaba detenido tras tirotearse con un móvil policial en el Corredor del Oeste.
Ciurca dijo que nadie logrará desestabilizarlo
Pasado el mediodía de hoy, el ministro Ciurca brindó una conferencia de prensa en la explanada del Palacio Policial, donde afirmó que cree que los delincuentes fueron ayudados por los policías de adentro y los de afuera.
"No vamos a bajar los brazos, si alguien nos stá complotando, vamos a averiguar quién es", destacó sobre una posible conspiración de un sector de la policía que no está de acuerdo con su gestión. Asimismo, ratificó la recompensa de 50.000 para quienes aporten datos fehacientes sobre el paradero de los prófugos.
Son vastos los detalles que llevan a pensar que existió colaboración de la policía, además del “descuido” de dejar la puerta del pabellón sin llave y del minucioso conocimiento sobre el recorrido del ducto.
El primero de estos radica en una insólita situación que registraron los efectivos de Científica. Ni bien llegaron al lugar, revisaron la cuestionada puerta y vieron que, sin haber sido violentada, se encontraba abierta. Sin embargo, en una segunda inspección –realizada unos minutos después- se encontraron con la puerta cerrada con llave. Ante la consulta sobre quién tenía acceso a ese juego de llaves, los dos efectivos destacaron que sólo ellos tenían las llaves del lugar y eran quienes podían abrir y cerrar la puerta. Lo que se presume es que los uniformados no sabían que los investigadores ya habían visto la puerta abierta anteriormente y, para tapar su cómplice aporte, la cerraron nuevamente con llave para el momento en que se realizó la segunda inspección.
Por otra parte, el hecho de que hayan podido salir hacia la explanada con tanta facilidad y sin ser advertidos por nadie también llama la atención y es motivo para desconfiar. Desde la oficina de Delitos Especiales –ubicada desde hace unos pocos meses en el mismo edificio de Investigaciones y que comparten ese ducto de ventilación- destacaron que durante el fin de semana escucharon algunos ruidos extraños en el subsuelo (donde se encuentran los calabozos) y que avisaron a los policía que estaban en la guardia del sector. Sin embargo, la novedad sobre esa peculiar situación no fue registrada en el libro de novedades.
El número de uniformados que estaba de guardia ese día también se presta para las sospechas. Es que, al tratarse de un sector de máxima seguridad, por turno son cuatro los efectivos que deben permanecer en el interior, custodiando. Sin embargo, anoche eran sólo dos –los otros dos no asistieron por encontrarse de franco y con licencia médica-.
La versión de los policías
Según indicaron fuentes de la investigación, la versión de Guirado Fernández y Montenegro Olmos habla de una misteriosa desaparición, considerando que desconocen cómo y por dónde se fugaron los presos. Es que, al igual que en otras prisiones, en el lugar –dividido en dos sectores- no permanecen encerrados en las celdas las 24 horas los imputados, sino que cuentan con un espacio, un pabellón, para pasar el día, salvo durante la noche y durante la hora de encierro. Los uniformados, en tanto, permanecen en otra parte.
Siguiendo con la versión de los uniformados, allí permanecieron hasta las 21.45. A esa hora Guirado y Montenegro relataron que abrieron la puerta que conectaba la sala de ventilación con el pabellón con la intención de encerrar nuevamente a todos los internos en sus celdas y allí se percataron de la ausencia del sexteto. Sin embargo, reafirmaron que sólo ellos tienen acceso a las llaves de esa puerta y que no se percataron de nada fuera de lo normal hasta antes de entrar.
Leopoldo Narciso Guirín Naranjo, Miqueas Martín Teodoro Villarroel, Juan Carlos Carmona Jofré, Cristian Gastón Mercado Montes, Maximiliano Andrés Soria y Roque Daniel Méndez Castellano son los prófugos. Los primeros cuatro habían sido detenidos el viernes último, junto a otras personas más, en una vivienda ubicada en calle San Juan al 200, de ciudad, luego de un operativo de película que incluyó más de 50 policías. Se encuentran imputados por el asalto al camión blindado del Banco Regional de Cuyo, ocurrido el 26 de mayo a la siesta. En esa oportunidad, la policía encontró en la camioneta de Carmona Jofré un arma que coincidía con la que se había utilizado en aquel atraco.
Soria, en tanto estaba detenido e imputado por el crimen del ferretero Jorge Brusadín (48), ocurrido el 15 de mayo pasado en Villa del Parque, mientras que Méndez estaba detenido tras tirotearse con un móvil policial en el Corredor del Oeste.
Ciurca dijo que nadie logrará desestabilizarlo
Pasado el mediodía de hoy, el ministro Ciurca brindó una conferencia de prensa en la explanada del Palacio Policial, donde afirmó que cree que los delincuentes fueron ayudados por los policías de adentro y los de afuera.
"No vamos a bajar los brazos, si alguien nos stá complotando, vamos a averiguar quién es", destacó sobre una posible conspiración de un sector de la policía que no está de acuerdo con su gestión. Asimismo, ratificó la recompensa de 50.000 para quienes aporten datos fehacientes sobre el paradero de los prófugos.

