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Los desvaríos de la izquierda mendocina. Parte II

¿Qué pasó con la izquierda en Mendoza? ¿Cuándo existió? ¿Dónde quedaron las expresiones que imaginaron otra provincia, más justa y revolucionaria? ¿Por qué desaparecieron sus partidos? ¿Dónde encontramos hoy esas ideas de transformación en la provincia?. Aquí, algunas respuestas para la discusión.
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Izquierda clasista

La izquierda autodenominada “clasista”, supo cultivar un  importante movimiento en Mendoza, a fines de los años 80 y entrados los 90. El MAS (Movimiento al Socialismo) de orientación trotskista, cuya referencia nacional se expresó en el liderazgo de Luis Zamora, llegó a cosechar un millón de votos. En Mendoza, muchos de sus militantes fueron importados de Buenos Aires “para armar el movimiento” cuyo local funcionó por un buen tiempo en la esquina de San Martín y Jujuy de ciudad. Cómo olvidar la campaña del MAS por aquellos años, cuando repartían sus cuasi-religiosos militantes, panfletos a policías en comisarías, instándolos a que se sindicalizaran y formaran su gremio. Vaya paradoja: lo lograron, aunque AMUPPOL no responda, tengo entendido, a la 4ta. Internacional. Es que para los “troskos”, los policías también eran trabajadores y debían luchar por la salida socialista. Un delirio por aquellos años.
Para no ser menos, este partido seguirá la tendencia de fragmentación de la izquierda. Es a mediados de los 90 cuando, desde sus propias filas surgirá la oposición a Luis Zamora, acusado de tibio. Así las cosas, habrá dos partidos que se desprenden del MAS: el MST (Movimiento Socialista de los Trabajadores) que apuntó a captar a otros sectores sociales además de obreros, y el PTS (Partido de los Trabajadores por el Socialismo) que se enfocó exclusivamente  en la acumulación política obrerista.

Otro partido de orientación trotskista que se asentó en Mendoza fue el PO (Partido Obrero) quien se presentó a las últimas elecciones a través de la candidatura a Gobernador de Héctor Fresina. Conducidos a nivel nacional por Jorge Altamira, enemigo del MAS, el PO, suele colarse en las marchas de la provincia. Más carteles que militantes caracterizan la política comunicacional de un partido que lleva el nombre de quienes no interpretan el mensaje de León Trosky ni de Carlos Marx. Cuestiones de opio ideológico, dirán los muchachos.

Izquierda espiritual

Entre todos estos agrupamientos debemos sumar al Partido Humanista, quien a pesar de no definirse como marxista, en Mendoza, acompañó frentes electorales con los partidos de izquierda. El humanismo, recordemos, se encolumna en un movimiento filosófico que tiene todavía referencia mundial a través de la misteriosa figura de Silo (Mario Luis Rodríguez Cobos), un mendocino que cada tanto aparece dando mensajes en la montaña, congregando a miles de personas de todo el mundo, en la zona de Uspallata.

Izquierda basista

La línea de la izquierda con pasado en el PRT- ERP, se expresó, luego de la dictadura, en varias agrupaciones políticas: entre ellas, el MTP (Movimiento Todos por la Patria). El MTP fue un partido de características basistas en la construcción política, que se esfumó tras la toma del Regimiento III de La Tablada por un grupo de guerrilleros, masacrados en aquella operación, entre ellos el cura Antonio Puigjané y el abogado del CELS Jorge Baños, un 23 de enero de 1989. Luego del hecho, azorados en Mendoza sus militantes, terminaron dispersos, varios de ellos en el radicalismo local.

Otra de las líneas de aquella matriz, fue la Corriente Patria Libre, liderada en el país por Humberto “Pelado” Tumini (funcionario de Telerman en el gobierno de la ciudad de Buenos Aires) devenida en la actualidad en el “Movimiento Libres del Sur”. Estos últimos, son quienes más protagonismo han tenido en los últimos años por su acercamiento deliberado al kirchnerismo nacional -sus pintadas rezan: 100% kirchneristas- a través de la incursión de unos de sus referentes, Jorge Zeballos, en una secretaría del Ministerio de Alicia Kirchner.

Aquí en Mendoza, recordemos, que “los libres del sur” se alinearon jactanciosamente con el cobismo tras la candidatura de César Biffi. Este movimiento, trabaja en temáticas contra la discriminación y orienta su construcción desde la incursión barrial a través de la fuerza “Barrios de pie”. Hoy, en Mendoza, se constituyen en apéndice del cobismo y no aliados de la izquierda. Gustan de Kirchner, pero no del peronismo, aunque se sostienen gracias a su generosidad a nivel nacional, en terceras líneas del Ejecutivo.

Izquierda social y derechos humanos

El Polo Social, nacido al calor del Frente Grande de Pino Solanas en el 95, tuvo a la figura del cura Farinello como imán político, pero en Mendoza se expresó fundamentalmente a través de un sector de la militancia peronista de izquierda referenciada en el doctor Alfredo “el gordo” Guevara padre, fallecido hace unos años. Los antecedentes hay que buscarlos a fines de los ´80, en el Centro de Estudios “John William Cooke”, dedicado al estudio y discusión de la posibilidad de otro peronismo en Mendoza, tras la hegemonía de azules y naranjas en las huestes partidarias. Hoy, integrados periféricamente al jaquismo, participan del gobierno provincial en el área de justicia y derechos humanos, no sabemos por cuanto tiempo, mientras dure la pulseada con Aguinaga.

Izquierda nacional

Así autodenominados, los partidarios de lo que fuera el FIP (Frente de Izquierda Popular) tuvo de referencia al polémico Abelardo Ramos en los años 70. En Mendoza, devenido en MPL (Movimiento Popular de Liberación), este agrupamiento también caerá en la trampa mecanicista de importar situaciones prerrevolucionarias. En este caso, importar, de nuestra propia historia, la situación del 45. Aquellos que se entusiasmaron con la rebelión de Aldo Rico y sus carasucias en el 87, creyeron ver en “el ñato”, a un nuevo Perón que surgía de las filas nacionalistas del ejército.

Izquierda china

También en el mapa de la izquierda local aparecen partidos con mucha menos representación, como el PL (Partido de la Liberación), el PTP (Partido de los Trabajadores por el Pueblo)  y el PCR (Partido Comunista Revolucionario) de orientación maoísta y con escaso número de seguidores.

El consuelo de ser vanguardia

Mas allá de los distintos agrupamientos coyunturales a los que se sometieron los distintos partidos de la izquierda mendocina, ninguno pudo por sí solo alcanzar una performance interesante para el electorado mendocino. Algunos concejales en soledad, algún puesto de tercera línea en el esquema de algunos de los gobiernos desde el 83 a la fecha, no hacen la diferencia. Hoy la izquierda no se debate así misma, y tal vez por ello no pueda construir una alternativa seria en Mendoza, que sea respetada por la misma población. Demasiado sectarismo y consignismo rodean a las pálidas agrupaciones. Sólo para rescatar la actividad social, de una izquierda de referentes en el trabajo cotidiano, que no se expresa luego en los espacios electorales de poder. El trabajo en las cárceles, en los barrios, y en la militancia en los derechos humanos, sea tal vez, resguardo moral para ciertos sectores que se comprometen más allá de los devaneos de supuestas situaciones prerrevolucionarias.