Presenta:

¿Sociedad de la información o sociedad vigilada?

Si bien se considera al siglo veinte como el período de las grandes transformaciones técnicas en la industria, la economía y producción capitalista, algunos teóricos plantean que asistimos, entre otros cambios significativos, a una nueva cosmogonía cultural, dada principalmente, por el súbito desarrollo de las tecnologías electrónicas de comunicación.
83409.jpg
Sociedad de la comunicación
Un grupo de analistas coinciden en general en denominar al fenómeno como sociedad de la comunicación, aunque utilicen diferentes términos. Manuel Castells la denominará “sociedad red”, mientras que David Lyon hablará de “sociedad de la vigilancia”. Sartori en cambio se referirá a la “sociedad teledirigida”  a través de su postulado en homo vídens, y Thompson fundamentará  “la sociedad de la visibilidad”.

Los autores citados coinciden en remarcar el diagnóstico sobre el fenómeno comunicacional. Para ellos,  estamos ante un mapa comunicacional e informacional que hegemoniza e invade nuestra vida cotidiana, la política, el hogar, nuestra cultura. Por un lado, algunos se sitúan en un análisis de corte foucaultiano del proceso comunicacional, ligando dos conceptos clave: comunicación y poder. Por otro, algunos se arriesgan a descubrir en la lógica de la comunicación, un espacio de resistencia de los sujetos para generar derechos, construcción de identidades, consumos culturales, el ejercicio de nuevas formas de participación, y en algunos casos, el ejercicio de nuevas formas de ciudadanía.

Sin embargo, es recién a partir de los años ochenta, con el desarrollo vertiginoso de las tecnologías de información, y la simultaneidad de la comunicación en tiempo real, cuando se argumenta que entramos a una nueva “era de la comunicación”. Con relación a esto dirá Castells “el seguimiento minuto a minuto en tiempo real del derrumbamiento del Estado soviético en agosto de 1991, con una transmisión simultánea de los debates políticos rusos, introdujo una nueva era de la comunicación, donde puede presenciarse en directo la creación de la historia”.

Esta simultaneidad del tiempo y el espacio en la comunicación es el punto de ruptura con una sociedad que hasta el momento se desarrollaba sobre la base del tiempo lineal del reloj.

Comunicación y vigilancia: el rol de la televisión
La sociedad de la comunicación también puede ser vista como la sociedad de la vigilancia, el control de las conductas y las reacciones. Así es como David Lyon ha denominado a la sociedad capitalista actual planteando lo siguiente: “datos precisos de nuestras vidas se recogen, almacenan, recuperan y procesan diariamente dentro de enormes bases de datos informáticas que pertenecen a grandes empresas y departamentos gubernamentales. Esto es la denominada sociedad de la vigilancia”.

Y su planteo recala en lo que considera ha erosionado el ámbito de lo público y privado, “el hogar en tiempo “privado”, se hace “público” por medio de sistemas de comunicaciones adecuados adquiridos por sus residentes. La administración gubernamental accede fácilmente a la información de quien vive con quien, y esto afecta a la capacidad de voto o a los derechos a recibir beneficios sociales, al tiempo que las empresas encuentran pocos obstáculos para analizar la situación financiera y las preferencias de consumo de cada casa de una calle dada”.

La Televisión se ha transformado en el medio de comunicación dominante, la misma ha superado a los otros medios (prensa y radio por ejemplo) dada  la enorme capacidad de captación de audiencias a escala global. Para ver televisión,  no se necesitan capitales culturales específicos como saber leer, requisito indispensable en el caso de la prensa escrita, ni ejercitar de alguna manera cierta capacidad de abstracción con la radio.

La televisión llega a todos y su autoridad es la visión misma, la imagen es la autoridad de la televisión. Giovani Sartori dirá lo siguiente al respecto: “el periódico excluye al analfabeto que no lo puede leer, mientras que la locución de la radio llega también a los que no saben leer ni escribir... ¿y la televisión? Admitamos que la televisión informa más que la radio, en el sentido de que llega a una audiencia aún más amplia. Pero la progresión se detiene en este punto. Porque la televisión da menos informaciones que cualquier otro instrumento de información. Además con la televisión cambia el criterio de selección de las informaciones o entre las informaciones.

La información que cuenta es la que se puede filmar mejor; y si no hay filmación no hay ni siquiera noticia, y, así pues, la noticia no se ofrece, pues no es video digna”. Por ello el rumbo al que nos somete la televisión pone en peligro diversas áreas de la producción cultural y la autonomía del pensamiento, así como la vida política y la democracia, además de ser, como dice Bourdieu, un colosal instrumento de mantenimiento del orden simbólico.