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"La gente le teme a lo que desconoce"

Así lo ha definido el psicólogo mendocino Carlos Macció, al referirse al temor reinante en la sociedad por la inseguridad imperante en la provincia. Votá en la encuesta.
La pobreza y la marginación son principales factores de la inseguridad. Foto: Gonzalo Bravo / MDZ
La pobreza y la marginación son principales factores de la inseguridad. Foto: Gonzalo Bravo / MDZ

La inseguridad para ser atacada debe atender a sus causas -antes que a sus efectos inmediatos en forma exclusiva- y mediante una estrategia que analice a la población en riesgo directo, identificada por los jóvenes que no están ni dentro del sistema educativo ni en el laboral.

Esa es la reflexión que sobre el caro asunto social ha expresado el psicólogo mendocino Carlos Macció, quien además es Director de Salud de la Municipalidad de Godoy Cruz.

Para el especialista es muy importante que los jóvenes en esa situación desempeñen actividades, “por ejemplo, entre las 9 de la mañana y las seis de la tarde, para que vayan incorporando valores, siendo capacitado en oficios o siendo incorporados al sistema educativo y al mismo tiempo que se vaya trabajando con la familia”, describió, citando las cuestiones que hay que atacar para disminuir la inseguridad actual.

En ese sentido, si bien destacó que es importante la presencia policial en las calles, aclaró que “sirve sólo cuando la problemática ya está instalada aunque no disminuye la creciente inseguridad que bajará cuando los mismos jóvenes se sumen al problema”.

“Un joven contenido, con oficio, inserto en el sistema educativo, con una familia que lo entienda sobre todo, es muy difícil que se vuelque por delito”, dijo.

En tanto, destacó la diferencia generacional de los jóvenes actuales a los “de antes”, marcando la necesidad de entender lo que definió como un “joven post moderno”.

Para el especialista de la psiquis humana, el no entender a este tipo de nuevo joven representa un serio riesgo: “Porque se empieza a generar toda una brecha entre los códigos familiares de los padres ver sus los códigos del joven. Trabajando con la familia y con el joven, no en el corto plazo pero si en el mediato, se puede llegar a revertir la situación”, analizó.

Desamparados

Mientras tanto, reflexionando sobre la situación a la que se expone la sociedad, Macció, concluyó que “se encuentra bajo una sensación de total desamparo”.

Esto para el especialista se produce desde el momento en que la “sociedad no sabe cómo abordar un fenómeno que es creciente aunque novedoso en términos de lo masivo en que se producen los incidentes delictivos y de las acciones observadas muy violentas”, explicó, remarcando que “robos ha habido siempre pero no con la pasividad de ahora”.

Al desamparo citado por Macció, le siguen sensaciones de ansiedad, ataques de pánico y hasta un sentimiento sostenido de paranoia: “Básicamente la gente le teme a lo que desconoce y más aún a lo que no sabe cómo manejar. Sobre todo quienes han sufrido algún incidente en forma personal o a través de alguien cercano, viven en un estado permanente de paranoia que puede repercutir en sus estados de salud”, advirtió.

“Cuando alguien sufre algún delito o alguien cercano lo ha sufrido, queda como resultante una sensación de trastorno de ansiedad muy marcada. Queda muy hipersensible y con una actitud paranoica que de sostenerse en el tiempo comienza a generar trastornos psicosomáticos”, señaló.

En cambio, alentó que cuando la sociedad sepa porqué ha llegado a ser un delincuente un joven hoy comenzará a tener herramientas para entender al problema y a ser parte de las soluciones comunes.

“Es casi como ocurre en el caso de las adicciones. Donde hoy es posible saber dónde derivar al enfermo y dónde poder pedir ayuda para atacar el problema de base”, graficó, refiriendo como ejemplo que “la gente mayor de 40 años no sabe muy bien cómo manejarse con el problema de las adicciones pero los más chicos si”.