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Beneficiarios de planes sociales barrerán las calles de la ciudad

Fue la solución más rápida que la gestión de Víctor Fayad encontró luego de que se terminara el contrato con la empresa que se dedicaba a la limpieza del microcentro. Ayer, las principales calles de la ciudad amanecieron sucias y llenas de papeles.
Fayad, preocupado por resolver el problema de la basura. Foto: Marcelo Ruiz / MDZ
Fayad, preocupado por resolver el problema de la basura. Foto: Marcelo Ruiz / MDZ
La Municipalidad de Mendoza tuvo que apelar a personas beneficiarias de los planes Trabajar para poder cubrir el hueco que quedó luego de que la empresa Lime dejara de prestar el servicio de limpieza en la Ciudad por el vencimiento del contrato que vinculaba a las partes.

Para la comuna, tener que salir a hacer ese trabajo significó una tarea de reingeniería para disponer de recursos humanos y técnicos que sirvieran para darle cierta pulcritud a las calles del microcentro mendocino, que ayer amanecieron llenas de papeles, consecuencia directa de no contar con nadie que hiciera las tareas de barrido.

La relación entre Lime y Capital se rompió mucho antes del vencimiento del contrato. La firma se sintió perjudicada en el último proceso licitatorio para concesionar la limpieza capitalina y llevó el reclamo a la Justicia. Los representantes de Lime entendieron que existió una serie de irregularidades cuyo objetivo era beneficiar a la empresa Santa Elena, que finalmente se quedó con el contrato ofrecido por la gestión de Víctor Fayad.

Lime comenzó a operar el 1 de febrero de este año, cuando se declaró la emergencia sanitaria en Capital y se decidió tercerizar la limpieza para lavar la cara de la ciudad en poco tiempo.

Durante estos meses, la empresa empleó a 120 personas que se encargaron del cubrir la zona contemplada por Costanera y las calles Las Heras, Colón y Belgrano. Ese cuadrado es el que, por una cuestión de imagen, determina si la ciudad está limpia o sucia.

El contrato con Lime finalizó el 11 de diciembre, y existió una intención para firmar una prórroga hasta el 31 de enero. La idea de la empresa era no dejar a sus empleados cesantes a pocos días de las fiestas de fin de año, pero desde la comuna se negaron por entender que no podían seguir manteniendo un vínculo con una empresa con quien mantienen un litigio.

En tanto, el contrato con Santa Elena fue firmado el 21 de noviembre y el servicio tenía que comenzar a prestarse un mes más tarde. Sin embargo, Santa Elena no está en condiciones de arrancar para esta fecha. Y en la reunión que para ver si la nueva firma podía absorber a los empleados de Lime, sus delegados afirmaron que todavía no tienen en claro con cuántas personas harán el trabajo que se les exige. Precisamente, este punto fue el cuestionado por Lime, porque argumentaron que Santa Elena no presentó una ficha técnica sobre el trabajo ofrecido.