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El Papa declara solidaridad con Perú y en Pisco se mantiene el pánico

El Papa Benedicto XVI declaró hoy que la Iglesia está junto a las víctimas del sismo en Perú. Casi al mismo tiempo el presidente de ese país, Alan García, adviritó que se "va a poner orden cueste lo que cueste". Los saqueos y robos no cesan en el área del desastre.

NA/Télam- "Para los numerosos muertos invoco la paz del Señor, para los heridos, una curación rápida y para aquellos que se encuentran en la miseria (les digo que) la Iglesia está con vosotros, con toda su espiritualidad espiritual y material", declaró el Papa durante la plegaria del Angelus en Castel Gandolfo, su residencia de verano a las afueras de Roma.
 
 "Mi secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, que tenía una visita prevista a Perú, llevará en persona en los próximos días el testimonio de mis sentimientos y la ayuda concreta de la Santa Sede", agregó Benedicto XVI.
  
Bertone precisó a la prensa italiana que partiría el jueves a Perú: "Me reuniré con las víctimas del terremoto, a quienes
expresamos nuestro afecto y nuestra solidaridad".
  
"Nuestros pensamientos y nuestras plegarias están constantemente dirigidas hacia la población de Perú, golpeada por
el sismo", señaló por su lado el Papa ante una multitud de miles de peregrinos.
  
El terremoto de 7,7 grados en la escala Richter dejó el miércoles unos 500 muertos, unos 1.600 heridos y decenas de miles
de damnificados en Perú, sobre todo en las ciudades de Ica, Pisco y Chincha, al sur de Lima.

Estado de pánico

El temor colectivo no abandona la costa sur del Perú, donde el miércoles se registró uno de los peores terremotos de la historia. Es que a la muerte, desolación y saqueos que dominan la zona de Pisco, se suman las interminables réplicas, con cada una de las cuales renace el temor de que la pesadilla vuelva a comenzar.

Según informó el Instituto Geofísico del Perú (IGP) a la agencia Dpa, el país ha sufrido cerca de 430 temblores tras el terremoto del miércoles.

Aunque la mayoría de esos temblores han sido imperceptibles y otros leves, hay una docena con magnitud de entre cinco y seis grados, lo que ya es un índice considerable.

Las réplicas, normales tras un terremoto por el reacomodo de la tierra, causan pánico en toda la amplia zona que sintió el temblor de 7,5 grados de magnitud del miércoles, que dejó cerca de 500 muertos en las provincias de Pisco, Chincha, Ica, Callao y Cañete.

El jefe de Sismología del IGP, Hernando Tavera, indicó que habrá réplicas por varios días más, aunque cada vez serán más distanciadas.

Por otra parte, los saqueos y robos no cesan en el área. Por eso, el gobierno dispuso redoblar el contingente militar que junto a la Policía Nacional da seguridad en la zona de desastre, según publica este domingo el diario La República.

A los 400 efectivos de las Fuerzas Armadas destacados en Pisco desde el jueves, se sumarán nuevos contingentes hasta llegar a mil.

El propio presidente Alan García dejó sentada la intención del gobierno de poner mano dura para evitar el descontrol.

"Vamos a establecer el orden de manera enérgica, de la manera enérgica en que la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas pueden hacerlo", aseguró en Pisco.

A manera de advertencia, señaló que quien quiera armar alboroto sin motivo "va a tener que sufrir las consecuencias. Vamos a poner orden, cueste lo que cueste".

El Mandatario dijo que por dos días el gobierno no tomó medidas drásticas, considerando el pánico en la población, pero que ahora es necesario contrarrestar a los "piquetes de pandilleros".

La Presidencia del Consejo de Ministros reiteró que de manera especial se reforzará el patrullaje a lo largo de la Carretera Panamericana.