Los niños mostraron sus habilidades en la Ciudad Deportiva
Un chico del Valle de Uco, fue el chico más seguido por los técnicos que supervisaron los encuentros de la tarde en Carrodilla
La ilusión por ser un crack del balón, ésta tarde ocupó un primer lugar en la mente de muchos chicos de distintos puntos de la provincia –clase `92, `93 y `94- que asistieron a la convocatoria del Club Independiente Rivadavia que busca nuevos talentos deportivos.
Tanto es así, que en el Club Social y Deportivo Villa Bastía, de Tupungato, se reencendió la esperanza de poder catapultar a un nuevo niño, a través del deporte, fuera de su humilde y limitado hábitat.
“El morochito con la pechera violeta, el número 9, es Sabino (14), uno de nuestros nuevos valores del club que además está siendo seguido por la gente de la Escuela de Fútbol del Club Mérida, de México, cuya filial en Argentina está en Santa Fe”, resumió con el pecho inflado Mary Araujo, docente de Tupungato y una de las madres que acompañó a los 20 menores del Valle de Uco.
El orgullo de Araujo no es vano, ya que su club ha logrado colocar a tres chicos del barrio en clubes reconocidos.
“Tenemos uno jugando en Lanús (categoría ´90), otro en Racing (categoría `91, el hijo de Araujo) y un tercero en Talleres de Córdoba (también `91)”, se ufanó, agregando que en la tarea de ayudar y conducir a los niños del barrio por el camino del deporte lleva casi 7 años.
Villa Bastía, actualmente es el nombre de un club que actúa como el principal centro social del barrio que lleva el mismo nombre y que concentra a unas 600 familias de la región. En las inferiores del club, asisten unos 70 chicos.
Tanto es así, que en el Club Social y Deportivo Villa Bastía, de Tupungato, se reencendió la esperanza de poder catapultar a un nuevo niño, a través del deporte, fuera de su humilde y limitado hábitat.
“El morochito con la pechera violeta, el número 9, es Sabino (14), uno de nuestros nuevos valores del club que además está siendo seguido por la gente de la Escuela de Fútbol del Club Mérida, de México, cuya filial en Argentina está en Santa Fe”, resumió con el pecho inflado Mary Araujo, docente de Tupungato y una de las madres que acompañó a los 20 menores del Valle de Uco.
El orgullo de Araujo no es vano, ya que su club ha logrado colocar a tres chicos del barrio en clubes reconocidos.
“Tenemos uno jugando en Lanús (categoría ´90), otro en Racing (categoría `91, el hijo de Araujo) y un tercero en Talleres de Córdoba (también `91)”, se ufanó, agregando que en la tarea de ayudar y conducir a los niños del barrio por el camino del deporte lleva casi 7 años.
Villa Bastía, actualmente es el nombre de un club que actúa como el principal centro social del barrio que lleva el mismo nombre y que concentra a unas 600 familias de la región. En las inferiores del club, asisten unos 70 chicos.
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Desarrollo comunitario
Según Mary Araujo, para la popular comunidad barrial donde vive, el club es un elemento estratégico en la formación de los niños.
“No sólo por su desarrollo físico, ya que están en una etapa importante de su crecimiento, sino por los valores que se les inculca dentro del club”, destacó.
La idea de es que un niño que no anda muy bien en la escuela no puede volver al club hasta que suba sus notas. Así lo entienden no sólo los responsables del club sino los mismos padres de los jóvenes jugadores.
“Quien tiene potencial deportivo y además es un buen compañero y un buen alumno, recibe de parte del club desde medias, canilleras, camisetas, hasta botines, ya que muchas familias no pueden con esos mínimos costos”, dijo Araujo.
Según Mary Araujo, para la popular comunidad barrial donde vive, el club es un elemento estratégico en la formación de los niños.
“No sólo por su desarrollo físico, ya que están en una etapa importante de su crecimiento, sino por los valores que se les inculca dentro del club”, destacó.
La idea de es que un niño que no anda muy bien en la escuela no puede volver al club hasta que suba sus notas. Así lo entienden no sólo los responsables del club sino los mismos padres de los jóvenes jugadores.
“Quien tiene potencial deportivo y además es un buen compañero y un buen alumno, recibe de parte del club desde medias, canilleras, camisetas, hasta botines, ya que muchas familias no pueden con esos mínimos costos”, dijo Araujo.
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