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“De Costa Esperanza no nos vamos a ir”

Así lo dijo Omar González, el último residente del barrio  Costa Esperanza, a quien el IPV quiere desalojar. La familia aseguró que no se va a mudar a Rodeo de la Cruz por la inseguridad. Mirá el video.

Una de las familias que formó parte del programa de vivienda del IPV (Instituto Provincial de Vivienda) decidió permanecer en su barrio, el Costa Esperanza (Perú y Suipacha) debido a la inseguridad que reina en su nuevo asentamiento en Rodeo de la Cruz. “Nosotros nos volvimos por los problemas que teníamos allá, pero ahora se nos acusa de haber vendido la casa que se nos entregó y esto no es así”, señaló indignado Omar González desde su casa.

Una de las primeras cosas que se hizo en el 2006 cuando se comenzó con el desalojo fue el corte del agua a la zona. La familia aseguró que por más que sigan así no se van a retirar, “si nos echan nos vamos a la calle pero no volveremos a ese barrio. El IPV no nos ha dado ninguna otra propuesta hasta ahora”.

En tanto, la familia realizó las denuncias respectivas ya que la casa donde iban a vivir está actualmente usurpada. “La casa está a nombre de mi señora, las boletas de luz y de gas nos llegaban a nosotros y sin embargo nosotros estábamos viviendo acá”.

Hace ya un año, la Municipalidad inició la limpieza del predio que estará destinado a un emprendimiento inmobiliario a cargo de la firma Puerto Madero. Buscan hacer con los viejos edificios del Ferrocarril San Martín un reciclaje similar al concretado en los viejos galpones del puerto de Buenos Aires.

Las paredes del complejo ubicado en Perú y Suipacha alojaron a más de 40 familias durante los últimos 10 años. Pero el traslado, además de darle un lugar para vivir a mucha gente, significó un dolor de cabeza para los funcionarios que no pudieron impedir que la zona se convirtiera en un foco de delincuencia. Por esa razón, en la Onabe (Organismo Nacional de Bienes Raíces) decidieron tirar todas las paredes, para evitar que ese sitio sea elegido, nuevamente, como guarida.

A raíz de esto, la familia aseguró que siguen los inconvenientes en la zona. “Antes se nos echaba la culpa a nosotros por los robos, pero ahora que no queda nadie en el barrio ¿a quién se los culpa? Desde que desalojaron a todos se meten constantemente al barrio”.