Cerro de La Gloria: no descartan un exceso de legítima defensa
Fuentes judiciales confirmaron que el joven baleado anoche en el Cerro de La Gloria, en un confuso episodio con tres efectivos de Narcocriminalidad, no estaba armado. “Sólo tenía un caño doblado, que lo había envuelto con un trapo o una remera y simulaba ser un arma tumbera. Pero sólo era un caño”, aseguraron. Además, reconocieron que el sujeto estaba sospechado de haber cometido varios robos a turistas en la zona.
Diego Alejandro Roldán Ordoñez, de 20 años, murió luego de recibir dos disparos policiales: uno cerca de la vejiga y otro en la cabeza, detrás de la oreja. Por eso, por estas horas se espera el resultado de las pericias de Criminalística para entender cómo pudo ingresar ese proyectil sin que se haya tratado de un fusilamiento. De lo contrario, existe la posibilidad de que el hecho se investigue como un nuevo caso de gatillo fácil en nuestra provincia o que se considere que, si bien el policía pudo haber actuado en legítima defensa, hubo un exceso en su accionar.
Según el relato de los policías que estaban vestidos de civil y haciendo tareas de vigilancia cerca del Cerro de La Gloria, Roldán Ordoñez se les acercó para asaltarlos. Al ver esta situación, uno de los efectivos sacó su arma reglamentaria y disparó, por lo menos, en tres oportunidades, aunque en el lugar se cree que hubo cuatro impactos: dos en el cuerpo del joven muerto y otros dos en unos muros cercanos.
Esta tarde, el fiscal de la causa, Eduardo Martearena, irá hasta el lugar para ver el lugar de cerca y ver si puede poner en claro alguna de las tantas hipótesis que se manejan.

