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La industria cultural no contamina

Un análisis social luego de las elecciones realizadas el domingo pasado.Desde la reapertura democrática, Mendoza ha tenido distintas gestiones, radicales y peronistas, en épocas de prosperidad y de crisis.

Con los resultados puestos de las elecciones del pasado 28 de octubre, se abre un abanico de expectativas sociales en la provincia. Una deuda pendiente de todos los gobiernos anteriores, fue el tema de la cultura. Desde la reapertura democrática, Mendoza ha tenido distintas gestiones, radicales y peronistas, en épocas de prosperidad y de crisis. Pero si algo han tenido en común las mismas es que desde el poder ejecutivo, nunca le prestaron la atención que merecía. En principio diríamos que esto ha sido así porque nunca dimensionaron los gobernadores, las posibilidades estratégicas que tiene el sector en términos de desarrollo y crecimiento. Por ello, siempre se las vieron negras los funcionarios del área con el magro presupuesto con que contaban y con que cuentan. Hoy volvemos a fojas cero en la discusión sobre el tema. Jaque tiene la gran oportunidad de lucirse y apostar al desarrollo cultural de la provincia. El tema de las industrias culturales, tibiamente explorado por los gobiernos precedentes, debería formar parte de la agenda del nuevo gobierno.

Límites y ventajas comparativas

No es nuevo decir que Mendoza es tierra de producción de cultura. Sus plásticos, escultores, realizadores de cine y video, bailarines, músicos, actores y escritores, entre otros, conforman un rico mosaico de producción cultural. Y esto forma parte de una importante tradición en la región que viene de varias décadas atrás. Sin embargo nunca se llegó a conformar en la provincia un polo de desarrollo de industria cultural que potenciara estas producciones en un mercado cultural propio con proyección nacional e internacional. Algunas de las razones de aquellos límites podrían sintetizarse en las siguientes:
1-El histórico carácter centralizado del desarrollo nacional, focalizado en Buenos Aires y Capital Federal, constituyó siempre un obstáculo para el desarrollo de algunos rubros económicos en las provincias.
2-El rol preponderantemente agrícola de nuestra economía provincial, que no diversificó la economía hacia otras áreas durante décadas, lo cual limitó la visión de empresarios locales para pensar a la cultura como mercado posible.
3-La falta de una discusión estratégica en el ámbito estatal para plantearse un desarrollo de negocios culturales hacia adentro y hacia a fuera de la provincia
4-La permanente resistencia de los artistas locales a pensar a la cultura como hecho productivo y económico, aferrándose a la visión de la cultura como hecho puramente creativo. 
5-La indiferencia sistemática de los distintos gobiernos provinciales respecto del órgano ejecutor de políticas culturales. Presupuestos miserables y falta de capacitación de los responsables de ejecutarlas, han convertido al área de cultura oficial en una oficina pública kafkiana.
6-Por otro lado, las escuelas y facultades de artes presentan un déficit importante en la formación de sus egresados respecto de esta discusión. Prima un imaginario pudoroso para pensar la cultura, ostentando posiciones supuestamente independientes y alternativas que se resisten a reflexionar su producción en términos políticos y económicos.

Posibilidades de desarrollo

Para que exista una industria cultural se tienen que conjugar inevitablemente los intereses de cuatro espacios: el estado, los empresarios, los artistas y el público. Esto es, decisión política, inversión de capital, productos y quienes hacen un uso social de los mismos a través de los cuales se identifican. La pregunta es ¿cómo articular una estructura de funcionamiento burocrática eficiente que monitoree las acciones, diseñe políticas de promoción, de distribución y construya audiencias y consumidores de productos culturales mendocinos tanto en la propia provincia como a nivel nacional e internacional?
Creo que en este sentido, es el Estado quien debe necesariamente asumir el rol de Estado Empresario. Si no hay mercado, hay que crearlo, y, para crearlo, el Estado deberá invertir capital en recursos humanos, en infraestructura y en campañas de comunicación estratégicas. La acción del Estado entonces será estratégica, y en una primera instancia asumirá además el rol de articulador, orientador, promotor y gestor del proyecto. Pero además, se hará fundamental pensar un sistema democrático y participativo donde se involucre a las PYMES culturales, a las asociaciones de artistas, a los medios de comunicación y a la Universidad Nacional, con el fin de legitimar y consensuar colectivamente las acciones a encarar. Como así también una política de atracción de capitales locales que desde otros rubros productivos (por ejemplo vitivinicultura y turismo) inviertan en producciones de cine, música y de libros, lo cual representaría ventajas en la promoción de la provincia, en definitiva, beneficios para sus empresas.

Ley y financiamiento

Finalmente, un problema no menor, resulta imaginar la proyección en el tiempo de este emprendimiento. ¿Cómo figurarse la durabilidad de este proyecto para que no quede en buenas intenciones, en declaraciones políticas o en voluntarismos?. ¿Cómo plantearlo desde una política de estado que sea abrazada por los gobiernos de turno, cualquiera sea el color político que los defina?. Para garantizarlo, creo, debemos reflexionar sobre la posibilidad de construir un proyecto de ley provincial, que estipule la creación de un área estatal, una especie de Instituto  “Industria Cultural Mendoza”, que designe una estructura de funcionamiento propia, una infraestructura localizada y un presupuesto que sostenga esta estructura. ¿Porqué no pensar en un sistema de retenciones a la exportaciones a los rubros más exitosos de la economía local para conformar un fondo de reinversión en industria cultural?. ¿O un sistema que grave un impuesto a toda venta y comercialización de discos, libros y proyecciones de cine, que subsidie a esta nueva industria cultural?. ¿No es posible imaginar líneas de crédito blandas para pymes culturales a tasa fija que permita la actualización tecnológica a los emprendedores?. El nuevo Banco provincial del Estado que comenzaría a operar en el 2008, ¿puede viabilizar estas líneas de financiamiento?. Es que no son pocas las ventajas para la provincia si esto se materializara a través de un proyecto serio, que realmente inaugure un nuevo rubro de negocios, cree empleo estable y produzca ganancias, reafirme la identidad local y agregue valor a la economía provincial. Una industria sin chimeneas, que no contamina y que la proyección de la provincia la está necesitando.