Vendimia en Lagarde: una noche llena de sorpresas
Un petit event súper exclusivo del cual MDZ Sociales fue parte se vivió en bodega Lagarde. Se trató de una velada especial para celebrar la Vendimia de la casa vitivinícola.
Sofía y Lucila Pescarmona fueron las anfitrionas que estuvieron en todos los detalles, y el lugar elegido fue el cour antique de la tradicional bodega, especialmente decorado y ambientado con luces y velas para la ocasión.
“Hemos invitado a sus mejores clientes y amigos a conocer y disfrutar un fin de semana en Mendoza, sus viñedos y sus vinos”, comentó Agustina Vela, Hospitality Manager de Lagarde.
“Aprovechamos este encuentro, además, para dar a conocer nuevos lanzamientos y festejar las nuevas cosechas, con el objetivo de crear lazos de amistad entre todos y conocer en profundidad el proyecto Lagarde”, explicó Vela.
Los Trovadores de Cuyo y un clásico folklórico de todos los tiempos.
“Hacemos este convite todos los años, y además de amigos locales, invitamos a importadores de Perú, Uruguay, Brasil, México y EE.UU.”, aportó Sabina Alterio, de Comercio exterior.
Con respecto a este especial fin de semana preparado para los clientes e importadores, Alterio especificó que “se trata de un verdadero weekend de mimos a nuestros clientes de afuera, y la idea es, justamente, festejar la Vendimia con ellos. Les preparamos diversas actividades, mostramos lo que hacemos todo el año, y sobre todo, el trabajo y las inversiones para mejorar continuamente”.
El menú
Emiliano Molina, jefe de banquete, detalló a MDZ Sociales las delicias preparadas.
En la recepción, y mientras los invitados brindaban con un exquisito se degustó un shot de quínoa y zapallito de tronco, brusquetas de morcilla con ceviche de manzanas rojas y verdes, mollejas glaseadas en aceto balsámico, risotto de hongos y cordero al disco.
A la hora del plato principal, ya sentados en las elegantes mesas preparadas en el patio antiguo, se sirvió una trucha con limonetta, papines asados y tomates quemados al hierro. El broche de oro fue la mesa de postres: bavaroise, leche asada, helado de alfajor de maicena y queso y dulce.
Un momento de todos: varios de los invitados cantaron junto a los Trovadores de Cuyo "Virgen de la Carrodilla".
El acompañamiento de la comida fue glorioso: por un lado, los Trovadores de Cuyo, ya un ícono de Mendoza, amenizaron la velada con clásicos folklóricos y hasta varios de los comensales se animaron a entonar canciones con ellos. El maridaje también dejó alucinados a todos: se degustaron el Lagarde Malbec Doc, Lagarde Chardonnay, espumante Dolce y espumante Altas Cumbres. Sin emabrgo, la estrella fue el Lagarde champenoise Cosecha Antigua: un lujo.
Sorpresas y un cierre a puro dancing
El momento del postre sorprendió a todos los invitados, pues debieron pasar a la bodega, donde fueron servidas las delicias dulces. Allí además los esperaba una carpa verdaderamente ambientada como un boliche, con luces de colores y mucha onda. Por supuesto, no faltaron las barras con deliciosos espumantes y los diferentes varietales de Lagarde.
La diversión estuvo asegurada. “¡Me encanta esta música!”, comentó en inglés un divertido sommelier de Hong Kong que bailaba frenéticamente al ritmo de Agapornis. “¡Miralo al Iraní, como baila con el tema de Gilda!”, fue el comentario de Marcelo Navarro, responsable de la agencia de Turismo Hon Travel.
“Hemos pasado un fin de semana maravilloso. Realmente este es el mejor cierre: bailar, divertirse, después de experimentar la belleza de Mendoza y de Lagarde en especial. Vuelvo a mi país enriquecido”, expresó un visitante peruano.
¿La sorpresa final? En el medio de la fiesta, llegaron los tubos de espuma para todos, que generaron una guerra loca y entretenida que hizo a todos los presentes descostillarse de risa. Una verdadera velada perfecta, que combinó elegancia, sobriedad y decoración justa, perfección culinaria, maridaje ideal con los mejores vinos y un cierre a puro baile. “¡No me quiero ir!”, decía uno de los invitados mientras las bocinas de su traffic le anunciaban, más allá de las tres de la mañana, que era hora de partir.


