Walter Bento, culpable por corrupción
Walter Bento fue hallado culpable por corrupción. Ahora falta saber qué pena deberá purgar. Fue el hombre más poderoso de Tribunales Federales y ya lleva dos años preso. Los detalles.
Walter Bento, condenado.
Walter Bento es culpable por corrupción. Asociación ilícita, Cohecho , enriquecimiento y lavado de activos son los delitos que cometió el exjuez. En un veredicto histórico, el Tribunal Oral 2 de Mendoza determinó que el exjuez federal de Mendoza cometió graves delitos estando en funciones como magistrado y aprovechando el poder que tenía en ese cargo. De esa manera se cierra una etapa relevante dentro de la justicia federal de Mendoza, pero no es el fin del proceso. Aún debe determinarse qué condena le cabe a Bento y el resto de los acusados. Vestido de traje gris, el exjuez escuchó el veredicto sentado en la tercera fila de la sala de audiencias, con sus dos hijos, Luciano y Nahuel, a su lado. Mientras la jueza Gretel Diamante leía los delitos que daba por probados, Bento ni se inmutó, se mantuvo con el mismo gesto de siempre.
Para la justicia, el caso Bento fue "una expresión paradigmática de corrupción judicial". Esa premisa grafica la gravedad de los hechos.
Te Podría Interesar
La jueza Gretel Diamante, presidenta del Tribunal, explicó antes cómo se desarrolló el proceso, haciendo foco en que el principal acusado era un juez. "No fue un obstáculo para que el Tribunal haga lo que debía hacer", argumentó. "Es una de las más complejas de las que debió afrontar este tribunal", dijo la Presidenta del Tribunal. "Le tocó juzgar a un par, a un juez federal", advirtió. "Juzgar un par exigió prudencia y responsabilidad", agregó. "Nunca estuvo en duda que este tribunal debía y podía juzgar", aseguró como parte de la explicación previa. En ese sentido, dijo que se remitieron en el veredicto a una síntesis con los hechos de mayor gravedad y en la figura de Bento en particular. Lo hicieron porque Bento estaba acusado del delito de Asociación Ilícita, como jefe. "No se trata de un proceso por delitos comunes, sino de un juicio que interpela al funcionamiento de las instituciones. El Poder Judicial no está por encima de la ley", dijo. "No es una conclusión apresurada ni una respuesta a presiones externas", aseguró. Antes de la sentencia, el Tribunal también rechazó las impugnaciones presentadas por las partes. Sí hicieron lugar al pedido de prescripción para algunas causas, pero solo en el caso de los delitos que tienen menos de dos años como pena. Tras el veredicto, habrá juicio de cesura para imponer las penas correspondientes que pueden ser muy abultadas. Eso se hará de manera inmediata: la audiencia de cesura será mañana.
Los hechos: la organización criminal que lideraba Bento
El primer delito con el que se introdujo el veredicto fue el lavado de activos. El Tribunal tiene por acreditado que hubo un entramado familiar para incorporar activos provenientes de actividades ilícitas. Es decir, dieron por probado que Bento y su familia lavaron dinero de origen ilícito, en ese caso de cohecho. Bento "ocupó una posición nodal" dentro del esquema, según el veredicto. Incluso aseguraron que el exjuez aprovechó su experiencia como juez para ejecutar la maniobra. Según el veredicto leído, está probada la maniobra y por ende los cohechos y también la organización criminal.
En la lectura de los argumentos, la jueza Diamante explicó cómo Bento no tenía casi bienes a su nombre, y el rol que cumplió Marta Boiza y sus hijos a través de "donaciones" con la idea de dispersar activos y despistar. Incluso mencionaron hasta a Luciano Bento como "prestanombres", aún cuando la fiscalía no lo acusó. Nahuel Bento, su otro hijo, también fue señalado como parte de la matriz de lavado de dinero, igual que el resto de la familia Bento. Todos trabajaban también en Tribunales federales. Incluso el Tribunal mencionó que se usó como persona para lavar dinero, al hijo con discapacidad que tiene Bento para registrar bienes a su nombre.
El cargo más pesado es el de Asociación Ilícita."Al menos desde el 2007 funcionó con base en el juzgado federal 1 de Mendoza, una asociación ilícita de carácter permanente, estructurada cuya finalidad era la obtención de beneficios económicos ilegales mediante la venta de decisiones judiciales", determinó el Tribunal. Ese es el delito más grave de la larga lista de acusaciones que se dieron por probadas. Bento era el líder de esa banda y Diego Aliaga un eje central. También Luciano Ortega y Jaime Alba. Es decir, se dio por probada la organización criminal que se presumía existía.
La asociación ilícita tenía varias aristas y una etapa "prejudicial", ejecutada por Aliaga como informante policial, donde se intimidaba a las personas que si no accedían a pagar coimas, podían ser detenidos. Una vez producida las detenciones, entraba la etapa judicial, con Bento como eje. Allí se pedía dinero a cambio de los favores judiciales. "El rol de Bento resultaba imprescindible", mencionó el Tribunal.
No hay muchos antecedentes de condenas por asociación ilícita, pues es complejo probarlo. Para el Tribunal, desde el 2007 existía una organización criminal alrededor del Juzgado Federal 1.
El Tribunal también halló culpable a la familia Bento de delitos menores, pero que son simbólicos. Entre ellos haber pedido un crédito hipotecario en el Banco Nación cuando por su estilo de vida no debían acceder. Es decir, mientras era juez, aprovechaba cada espacio para beneficiarse. En un caso pidieron un préstamo para un departamento que ya habían comprado. Incluso por ese delito, la Justicia dijo que es necesario investigar a las autoridades del Banco Nación por haber otorgado ese crédito de manera irregular usando fondos públicos que tenían otro destino.
La matriz de corrupción por la que fue condenado tenía como epicentro el juzgado que lideraba. Bento quien otorgaba favores procesales a cambio del pago de coimas. Esos "favores" consistían en beneficios que eran prometidos a través de una red de abogados y gestores.
Bento era juez del Juzgado Federal 1 de Mendoza desde 2005. Además de las causas penales, era el juez con competencia electoral y en base a sus funciones se convirtió en una de las personas de mayor poder en Mendoza. Las sospechas de corrupción estaban sembradas desde hacía años, pero comenzaron a hacerse visibles en 2019, con testimonios, cruces de llamadas y una muerte que fue clave: el asesinato de Diego Aliaga, una de las personas signadas como gestoras de la trama de corrupción que lideraba Bento. La causa se inició y avanzó mientras Bento aún era juez y mantenía sus facultades e influencia. Recién en 2023 fuer destituido por mal desempeño y allí perdió los fueros que impedían que fuera detenido. Desde ese momento está preso y así seguirá ahora.
La trama
El veredicto llegó tras casi 1000 días de juicio por el que pasaron 33 acusados, 309 testigos y hubo 162 audiencias. Además, mediaron previamente todas las instancias conforme a derecho, incluida la Cámara de Casación y la Corte Suprema. Bento lideraba una organización criminal que funcionaba alrededor de su juzgado y que tenía como eje ofrecer favores judiciales a cambio del pago de coimas. Para ello se valía de "gestores" que conseguían clientes (todos acusados de delitos federales investigados por Bento) y un grupo de abogados. En el hilo conductor de la acusación que comenzó a desplegar la fiscal hubo algunos datos temporales relevantes. En ese sentido, hay una coherencia temporal entre las pruebas previas a que se conocieran las denuncias por corrupción y los testimonios posteriores.
El veredicto llega en una de las causas de corrupción más importantes de la historia reciente de Mendoza. Por el protagonista, por el volumen, las cantidad de matices y porque se comenzó a investigar mientras el protagonista estaba en ejercicio. El expediente 13864/2020 ha ocupado recursos y atención como pocas causas.
Bento fue secretario del juzgado federal 3 desde el año 1992 y por eso en Mendoza ya lo conocían. Fue bastante tiempo después cuando regresó, pero con mucho más poder. En 2005 fue elegido para hacerse cargo del juzgado federal 1 de Mendoza, el cargo de mayor poder en Tribunales. Había rendido y fue promovido por el lobby del operador Juan Carlos Mazzón y apadrinado por parte de la cúpula judicial de Buenos Aires.
Ese sillón estaba vacante porque en 2002 había sido destituido Luis Leiva y la sucesión no era un tema cualquiera, pues se trata del juez con competencia electoral en la provincia y también quien investiga los delitos federales, como contrabando, en una provincia por la que pasa el mayor flujo de comercio internacional terrestre del continente. Justamente ese es uno de los delitos más recurrentes en la trama que rodea al "caso Bento". Algunos de los testimonios clave fueron de contrabandistas que admitieron el pago de coimas para lograr beneficios. Una de las complejidades del proceso judicial tuvo que ver con la cantidad de expedientes, delitos y delincuentes involucrados. "Es una causa en la que nadie cree en nadie", explicaba un abogado. Incluso de manera central hay oficinas estatales que quedaron involucradas, como la Aduana.
La lista de delitos es larga y está concatenada. Bento cobraba coimas para otorgar beneficios procesales. Con ese dinero se enriqueció ilícitamente y, además, generó una red de lavado y autolavado de dinero. Es decir, blanqueó la plata ganada ilícitamente, delito en el que quedaron implicados sus familiares. Viajes, inmuebles, autos y una vida de lujo estuvo asociada a esa trama.
Bento supo ser el hombre más poderoso de Tribunales y ejerció ese rol aún siendo investigado. El castillo que construyó se derrumbó y ahora fue condenado por corrupción.




