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Un relevamiento muestra la mínima cantidad de calles con nombre de mujeres y el proyecto para revertirlo

Las mujeres son la mitad de la población o más. Sin embargo, no aparecen en los nombres de las calles. El estudio que lo muestra.


Hay una historia que se cuenta en los libros, otra que se transmite de generación en generación y otra que se aprende casi sin darse cuenta cada vez que alguien dice el nombre de una calle, una plaza o un barrio.

En Las Heras decidieron mirar qué historia está contando actualmente ese mapa cotidiano. Y el resultado fue contundente: las mujeres son mayoría entre los habitantes del departamento, pero tienen una presencia prácticamente marginal en la toponimia oficial.

“Lo que no se nombra no existe”, sostuvo Leandro Robert, el coordinador del trabajo, quien es profesor de Historia y el secretario de Comunicación de Las Heras. "No es algo urgente, pero es importante porque estamos construyendo identidad", agregó.

El estudio sobre las calles

El relevamiento realizado por el municipio que dirige el radical Francisco Lo Presti sobre calles, barrios y espacios públicos detectó que, de las 903 calles y rutas registradas, apenas 27 tienen referencias femeninas. Eso representa el 2,9% del total. De esas 27, 17 corresponden a mujeres reales no vinculadas con referencias religiosas y otras 10 a figuras femeninas del universo religioso.

El dato contrasta con la composición demográfica: según el Censo 2022, Las Heras tiene 234.401 habitantes, de los cuales 121.041 son mujeres y 113.360 son varones. Las mujeres representan así el 51,64% de la población.

La investigación concluyó que existe una fuerte masculinización de la memoria urbana. La mayoría de las denominaciones remite a próceres y figuras masculinas, militares, acontecimientos históricos, apellidos familiares, conceptos abstractos o referencias geográficas e institucionales. Las mujeres vinculadas con la política, la educación, la ciencia, la cultura, la vida social y comunitaria aparecen casi completamente ausentes.

Las mujeres ni en la historia ni las calles

Robert explicó en diálogo con el programa After Office de MDZ Radio que el estudio surgió a partir de una hipótesis concreta: que existía una baja representación femenina en la toponimia oficial del departamento.

“La hipótesis se confirmó. La representación es casi inexistente”, señaló. Pero para Robert el dato no debe interpretarse como una cuestión secundaria frente a las urgencias de la gestión municipal.

“Hay cosas más importantes y otras menos, sí hay cosas más urgentes a nivel municipal pero estos temas no son son suplementarios”, sostuvo. Y agregó: “Yo estoy orgulloso de que podamos ir a la par de la diaria en la gestión municipal con este tipo de proyectos que construyen identidad”.

Para explicar por qué los nombres de las calles tienen una importancia que puede exceder largamente una dirección postal, Robert recurrió a un ejemplo que atraviesa la identidad argentina: Malvinas.

“Lo que no se nombra no existe”, resumió. “El 99,9% de los argentinos no conocen Malvinas, no han estado, no van a estar, pero en términos simbólicos tenemos un nombre. Esa construcción de identidad de Malvinas, de chicos en la escuela que utilizan el parche de Malvinas, y todo el mundo saber qué significa, es producto de ese nombre, de esa toponimia”, explicó.

El razonamiento aplicado a las mujeres es directo: aquello que una sociedad decide nombrar también decide qué figuras quedan incorporadas a su memoria cotidiana.

El factor "malvinizador" que influye en el amplio rechazo social a la venta de tierras a extranjeros y que el Gobierno no vio.

Apenas 27 calles con nombres de mujeres y casi la mitad religiosas

El relevamiento municipal identificó 903 calles y rutas. De ese universo, solo 27 tienen referencias femeninas. Pero el dato es todavía más significativo cuando se desagrega: 17 corresponden a mujeres reales no religiosas y 10 a referencias religiosas femeninas.

“De los 900 y un poquito más de calles que tenemos en Las Heras, solo 27 hacen referencia a términos femeninos. Y de esos 27, casi la mitad, en realidad, hacen nombre a referencias religiosas”, explicó Robert.

La misma lógica aparece en los barrios y en los espacios públicos. En Las Heras hay 308 barrios relevados y solo seis tienen referencias femeninas, lo que representa el 1,95%. En plazas, parques, plazoletas, boulevares y otros espacios verdes, cinco de 67 tienen nombres femeninos, un 7,46%.

“Esta subrepresentación, este vacío que existe, esta ausencia, habla de cómo hemos construido la identidad del departamento”, afirmó Robert.

Y aclaró que el fenómeno no es exclusivamente lasherino: “No escapa a las generales de lo que pasa en Mendoza. Hicimos un estudio comparado con el resto de los departamentos de Gran Mendoza y está en la media”.

Una ordenanza para las calles de los próximos 50 años

El diagnóstico no quedó guardado en un informe. El municipio decidió convertirlo en una política concreta.

La propuesta plantea que, durante los próximos 50 años, las nuevas denominaciones de calles, plazas, parques y barrios respeten una proporción de 50% para hombres y 50% para mujeres.

La intención es que el criterio atraviese distintas gestiones y no dependa de quién gobierne en un determinado momento.

“No es un problema de coyuntura, por lo tanto no es una solución de coyuntura”, explicó Robert. “Esta ordenanza plantea que los próximos 50 años, es decir, que trascienda gestión tras gestión, de acá en adelante 50 y 50”.

La norma también establece la necesidad de mantener una base de datos actualizada para poder monitorear cómo evoluciona esa proporción. Y hay una aclaración importante: no se pretende cambiar los nombres actuales de las calles.

“No estamos cambiando nada. No vamos a cambiar nada de lo que pasó hacia atrás, sino que a partir de ahora vamos a mantener este balance de 50 y 50”, explicó. La lógica es compensar hacia adelante una desigualdad que se acumuló durante décadas.

Cinco mujeres para empezar

Como puntapié inicial, el intendente Lo Presti propuso cinco nombres de mujeres para futuras denominaciones. Entre ellas aparecen Liliana Bodoc, Carmen Romero Beltrán, Margarita Malharro de Torres y María Victoria Gómez de Erice, además de una referente vinculada a la defensa de los derechos humanos.

El caso de Carmen Romero Beltrán tiene un peso particular para el departamento: nació en Las Heras en 1898, estudió Medicina en la Universidad de Buenos Aires, se graduó en 1928 y fue la primera médica mendocina.

“No lo sabíamos”, reconoció Robert al hablar de algunas de estas historias.

Y justamente allí aparece otro de los objetivos del proyecto: no solamente poner nombres de mujeres, sino investigar quiénes fueron esas mujeres y reconstruir historias que quedaron fuera de la memoria oficial.

“La ordenanza obliga a llevar una base de datos actualizada para ir compensando desde el momento que corre la misma”, explicó.

Mendoza celebrará el legado de Liliana Bodoc con un evento gratuito.

Las historias que están en los barrios y no en las calles

Uno de los hallazgos que más sorprendió al equipo fue que no todas las mujeres que podrían formar parte de la memoria colectiva son grandes figuras nacionales.

Hay historias locales. “Tenemos más de 70 propuestas de vecinos en los últimos cinco años porque las calles hay que seguir nombrándolas. Y hay vecinos que nos han hecho propuestas de nombres efectivamente de mujeres, contó Robert.

Y agregó un dato todavía más interesante: “Inclusive mujeres que yo no les puedo decir quiénes son, que son referentes barriales o culturales, que tienen una importancia en ese ecosistema y que para el barrio ha sido muy importante y nosotros hemos pasado por alto”.

El municipio encontró incluso propuestas de nombres realizadas por vecinos durante la década del 90 que quedaron perdidas entre otros expedientes.

“Esto nos obligó a hacer un estudio un poco de archivo del Concejo y encontramos propuestas de la década del 90 que presentó algún vecino que fundamentó por qué y que en el maremágnum de propuestas y demás quedó colgado”, relató.

Buscan rescatar la historia desde abajo: desde los barrios, las comunidades y las personas que conocen a quienes tuvieron un papel importante en la vida cotidiana del lugar.

Los estudiantes elegirán el nombre de un espacio municipal entre tantas mujeres

La iniciativa tendrá además un componente educativo. El Centro Único de Licencias de Las Heras no tendrá para siempre un nombre genérico. Los estudiantes de quinto año que participan del programa Estudiantes de Montaña deberán proponer una mujer para bautizar el espacio.

“Que ellos presenten cuál es el nuevo nombre del centro de licencia. La única condición que le hemos puesto es que sea un nombre de mujer. Pero que lo fundamenten, expliquen”, contó Robert.

El objetivo es que los jóvenes tengan que investigar y reconstruir esa historia.“Lo que nosotros necesitamos es darle luz a reescribir o escribir por primera vez la historia de la mujer en Las Heras”, explicó. El nombre definitivo se conocerá a fin de año.

Una ley provincial para salir de las calles de Las Heras

El proyecto no termina en el departamento. La intención es llevar la discusión a la Legislatura provincial para establecer un criterio similar para las nuevas denominaciones en los municipios mendocinos.

La provincia ya cuenta con una legislación que establece un piso del 30% para la incorporación de nombres femeninos, pero, según explicó Robert, ese criterio no se estaría cumpliendo.

“ Nosotros tenemos una ordenanza adhiriendo a esa ley”, señaló.La nueva propuesta busca ir más allá: no establecer un piso sino avanzar hacia la paridad 50-50.

Para Robert, el objetivo no es solamente estadístico. “¿Por qué se usa la toponimia? Hay una frase que me gusta que no es neutral. Nosotros nombramos a las cosas porque queremos que trasciendan, porque queremos que sigan, porque las generaciones futuras tienen que saber hechos, personas, datos, situaciones. Bueno, ¿y qué pasa? Trascienden nada más que los hombres”, planteó.

El planteo es que la ausencia actual de mujeres en los mapas no necesariamente significa que no hayan participado de los procesos históricos, políticos, culturales y sociales, sino que muchas veces sus historias no fueron incorporadas al relato oficial. La mayoría.

Juana Azurduy, un ícono femenino. Foto: web