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Sin fotos ni sonrisas, Kicillof asume una presidencia que nunca quiso y Máximo relega su protagonismo

"Podemos tener una chance. La economía no despega y el gobierno genera debates con las mismas cosas que a nosotros nos odian", le confesó un intendente a MDZ.

Axel Kicillof y Máximo Kirchner. Uno preside el partido. El otro, el Congreso.

Axel Kicillof y Máximo Kirchner. Uno preside el partido. El otro, el Congreso.

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Axel Kicillof se subió al partido que siempre lo tuvo en la cima en funciones de gestión pública pero nunca en lo estrictamente partidario. Presidirá el Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires, en el que nunca militó y solo llegó porque Cristina Fernández de Kirchner lo impuso como candidato a gobernador ante la absorta mirada de los intendentes que pretendían poner a Martín Insaurralde en su lugar.

Los peronistas históricos bonaerenses, esos que siempre esperaban contar los votos, ahora optaron porque “todo terminara rápido y en paz. La verdad es no discutiamos por nada”, confesó uno de los que terminó siendo actor fundamental para esta nueva unidad.

“Por lo menos no tuvieron que cortar la luz”, le dijo este periodista al comentar que en esta oportunidad terminó siendo todo mucho más tranquilo que en julio pasado porque “no se elegían candidatos para cargos públicos”. Irónico, la fuente agregó: “Tampoco lo tuvimos a Sergio Tomás en el medio”.

Las diferencias entre lo que ocurrió en el momento de poner candidatos para una lista de legisladores a esta, que solo atañe a la conducción partidaria, subyace en cada referencia sobre cómo ahora pudieron alcanzar la unidad sin demasiados traumas internos, comparado con lo que sucedió cuando se discutieron las nóminas para las elecciones bonaerenses de septiembre pasado. En aquel momento, se recuerda, al haber dos listas presentadas, Sergio Tomás, que es Massa, recomendó un opaco pero oportuno corte de luz para que ninguna pudiera confirmarse.

Tal cual se venía advirtiendo, ni La Cámpora ni el Movimiento Derecho al Futuro estaban en condiciones de competir. No porque no tuvieran militantes detrás para apoyar cada uno de sus proyectos, sino porque lo terminaría ocurriendo habría sido una verdadera guerra sin reglas.

Sin embargo, el mayor riesgo que ambos tenían era la derrota. Ninguno podía perder. Si alguien terminaba detrás del otro, Axel Kicillof o Máximo Kirchner deberían buscar otro trabajo hasta nuevo aviso.

La “unidad”, que le dio la mayoría al gobernador en el Consejo del Partido, al ponerlo en la presidencia y ubicar a su vice Verónica Magario como vice primera, tiene el contrapeso dispuesto por el kirchnerismo cristinista. El intendente de Malvinas Argentinas y candidato para su sucesión, Leonardo Nardini, quedó como presidente de la Junta Electoral y Máximo Kirchner a cargo del Congreso que antes presidía Fernando Espinoza.

La unidad y la esperanza

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Entre la Oficina de Respuesta Oficial y la intervención al INDEC el gobierno reitera similitudes al kirchnerismo, que aparecieron con $Libra y el 3%.

Entre la Oficina de Respuesta Oficial y la intervención al INDEC el gobierno reitera similitudes al kirchnerismo, que aparecieron con $Libra y el 3%.

El peronismo kirchnerista, con la adhesión del Frente Renovador, siguen estando dentro de Fuerza Patria. Sin embargo, cada vez cuesta más que mantengan una única determinación en proyectos presentados por el oficialismo mileista.

Los legisladores apañados por los gobernadores, o que llegaron hasta el Senado o la Cámara de Diputados de la Nación por el peronismo, hoy piensan que pueden tener pensamientos propios. Seguramente eso se verá en diferentes apoyos o rechazos a la reforma laboral y la baja de la edad de imputabilidad. “Van a ver diferentes posiciones, pero eso no será motivo de expulsión”, le confió a MDZ un miembro del partido que todas las semanas dialoga con Cristina Fernández de Kirchner.

A pesar de su influencia, su luz cada vez es más tenue al momento de iluminar las decisiones del espacio opositor. Kicillof no necesitó de su aprobación para quedar como presidente ni tampoco tuvo que hablar con su hijo, a quien sucederá como jefe del peronismo bonaerense.

En la mayoría de los municipios manejados por intendentes peronistas habrá lista de unidad y solo en unos veinte distritos hay tensiones. Hasta martes y miércoles no habrá novedades concretas sobre qué listas quedarían habilitadas para competir, en el plano local únicamente. Hasta Mariel Fernández, la intendenta de Moreno, que responde al Movimiento Evita, que amenazó con presentar lista propia, quedó arropada como miembro del consejo partidario.

Entre los consultados apareció una mínima esperanza para acompañar esta forzada y nada festejada unidad. “Los errores del gobierno son infantiles… Solamente la gente no se queja para no quedar como el esposo engañado… Nadie quiere darse cuenta de esa situación”, arrancó con su reflexión la fuente.

“La gente no sabe lo que es la Oficina de Respuesta Oficial, pero de a poco se da cuenta que hay una policía del pensamiento. Eso no gusta”, le dijo a MDZ un reconocido consultor y sociólogo. “Pero eso no alcanza para que deje de creer en Milei”, confirmó. Muy parecido a la imagen dada por el dirigente peronista con el esposo engañado.

“Lo del Indec se entendió mucho más. Pero acá también los libertarios se agarran de algo para no pensar que es igual a lo que hacía Guillermo Moreno. En esto aparecen otras situaciones parecidas al kirchnerismo, como cuando se comparaba el 3% de Karina Milei con los choreos de los K. Para defender a Milei alcanza decir que estos roban menos”, explicó.