Sesión histórica: el Gobierno aprendió a jugar a la política y ahora se regodea en la victoria
Con esta sesión, La Libertad Avanza coronó un verano perfecto. A este período extraordinario en el Congreso le queda una última función.
Manuel Adorni, Karina Milei y Diego Santilli, presentes en la votación en Diputados.
NACostó. Fueron meses, dirán algunos; un período que otros estiran hasta dos años. Así, después de denostarla, agredirla y menospreciarla, La Libertad Avanza aprendió a jugar a la política y ahora se regodea en la victoria. El Gobierno de Javier Milei consiguió una de las reformas más ambiciosas que propone su gestión, con un trámite acelerado en ambas cámaras y un respaldo parlamentario que le da solidez para lo que viene.
La Libertad Avanza aprendió a jugar a la política, sí. No sin antes correr la toma de decisiones a las nuevas figuras que decían que venían a traer para llenar la mesa chica de viejos apellidos de la política, como los que cargan Diego Santilli, Patricia Bullrich, Martín y Lule Menem, Sebastián Pareja, entre otros refuerzos a los que Karina Milei eligió darles protagonismo en 2025 para ganar la elección y retomar el poder del Congreso.
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Este período extraordinario en el Congreso dejó un oficialismo súper poderoso que pudo levantar el yunque que la oposición había impuesto en la agenda parlamentaria en los años previos. También dejó a un peronismo limitado, que durante el debate casi no presentó propuestas alternativas a la reforma laboral que impone el Gobierno. Repartió culpas entre diputados que ingresaron en sus provincias con las boletas de Fuerza Patria y de Unión por la Patria y prometió un futuro con esta ley derogada.
Habrá que buscar durante varias horas en el archivo parlamentario para encontrar un bloque peronista tan golpeado como el que hoy conduce Germán Martínez. Cuando el Gobierno se encaminaba a votar en general la ley, el bloque UP lanzó una jugada de último momento que se pareció más a un manotazo de ahogado que a una estrategia política. Cuando vieron que había pocos diputados libertarios en el recinto, pidieron la palabra para para votar una moción. Al no haber 129 presentes, no había quórum para seguir adelante con el debate.
Luis Petri y Silvana Giudici corrieron por los pasillos del Palacio Legislativo para que volvieran los legisladores y se sentaran en sus bancas. Mientras tanto, Martín Menem trataba de contener a los peronistas que se abalanzaban al estrado presidencial para pedirle que levantara la sesión. El riojano estiró los plazos, apareció el quórum y siguió la sesión.
La imagen que puede representar esta situación que atraviesa la bancada justicialista es la que dejó Juan Grabois durante la votación en particular. El dirigente social, que hasta hace días estaba en Cuba en solidaridad con las duras semanas que atraviesa la isla, estuvo todo el tiempo silbando la melodía de Guantanamera, canción que fue hecha jingle para cantar "Karina es alta coimera". A la hermana del Presidente no le quedó otra alternativa que escucharlo desde los balcones.
El Gobierno logró, una vez más, que el PRO, a pesar del malestar creciente que tiene con LLA, se arrastrara para apoyar este proyecto; que el minúsculo bloque de seis diputados de la UCR dejara atrás el legado de Crisólogo Larralde para defender una reforma que, entre otras cosas, extiende la jornada laboral y modifica el régimen de vacaciones; que los gobernadores peronistas se ilusionen con una ley que cambia derechos de trabajadores por promesas de inversión.
Pero esto no llegó sin el arte de la política, ese fetiche que, a medida que lo conocen, a los libertarios más los entusiasma a la hora de pensar en lo que viene: reforma tributaria, penal y previsional. Para llegar con el número de votos blindados a las sesiones en el Senado y en Diputados, La Libertad Avanza debió negociar hasta lo que no tenía. Sacó la modificación del impuesto a las Ganancias que desfinanciaba a las provincias, eliminó el artículo 44 que modificaba el régimen de licencias, repartió rotondas, cunetas y cordones en pueblos de todo el país y, durante largas horas, recorrió despachos y forzó los límites de las matemáticas para llegar a un número que cierre.
En esa misión se embarcó toda la mesa política del Gobierno de Javier Milei en la Casa Rosada. En Diputados, esto tuvo su réplica en el despacho de Martín Menem, desde donde el riojano, con su flamante colaborador Ignacio Devitt, su primo Lule y Gabriel Bornoroni, elaboraron distintos planes para asegurarse de que nada fallara. Cuando terminó la sesión, junto con Diego Santilli, Manuel Adorni y Karina Milei, se reunieron en el despacho del riojano, junto con los otros 94 libertarios, para festejar la aprobación de esta ley.
Las sesiones extraordinarias tendrán una última función, que se parecerá más a un homenaje que una nueva riña política. La semana que viene, La Libertad Avanza aceptará la eliminación del artículo 44 que impuso la Cámara de Diputados y sancionará la baja de la edad de imputabilidad. Para ambos trámites, el oficialismo cuenta de antemano con los números suficientes. Esta será la antesala de un festejo que promete ser aún mayor: el primero de marzo, Javier Milei volverá a pisar el Palacio Legislativo. El mismo lugar al que le dio la espalda el 10 de diciembre de 2023 hoy se convirtió en la gran fuente de alegrías y festejos de La Libertad Avanza.


