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Santa Rosa arrasó y agrava la crisis productiva en Buenos Aires y otras provincias

Las precipitaciones superaron los 300 mm en zonas clave de la Pampa Húmeda, afectando cultivos, ganadería, tambos y logística. Se esperan aumentos de precios en alimentos y nuevos focos de conflicto político y económico.

Lluvias intensas por la tormenta de Santa Rosa dañaron cultivos, complicaron logística y anticiparon subas de precios.

Lluvias intensas por la tormenta de Santa Rosa dañaron cultivos, complicaron logística y anticiparon subas de precios.

Juan Martínez

Nieve y piedras en Mendoza y San Luis, y las copiosas lluvias que se produjeron durante el fin de semana en buena parte del territorio, y que algunos atribuyen a Santa Rosa, comienzan a complicar adicionalmente en varios frentes, lease productivo, económico, comercial, y político.

Y, si bien hay zonas que fueron beneficiadas con las precipitaciones dado que venían de déficits hídricos importantes, en el corazón de la Pampa Húmeda hubo excesos con milimitrajes que superaron, incluso, los 300 mm en menos de un día, como ocurrió en Cruz Alta, Córdoba. Así, niveles de 150 mm a 200 mm estuvieron a la orden del día, tanto en la provincia mediterránea, como en Santa Fe, y la ya jaqueada provincia de Buenos Aires que viene acumulando agua en exceso desde hace un par de meses e, incluso, ya había recibido precipitaciones también el fin de semana pasado.

Y esto, que productivamente complica ahora a buena parte de 6,6 millones de hectáreas de trigo ya sembrado, cuyos daños recién se podrán evaluar de acuerdo a la velocidad con que bajen las aguas, impacta también en forma negativa en los principales cinturones verdes de las principales ciudades.

De ahí que se descarten movimientos de precios en los próximos días, especialmente en las verduras de hoja, pero además, por la imposibilidad de llegar a los mercados con productos. También la hacienda va a sentir este impacto, tanto por la imposibilidad de salir de los campos con camiones cargados (tema que también está impidiendo terminar la cosecha de maíz), como por la merma de ventas directas que habitualmente se realizan los fines de semana. En este caso, la firmeza adicional que puede registrar el Mercado Ganadero de Cañuelas (por menor oferta), podría no trasladarse necesariamente a los precios de la carne al mostrador.

Para completar el panorama, también gran cantidad de tambos se ven afectados por el corte de la logística de entrega de un producto tan perecedero como la leche, y donde no se puede alterar la cadena de frío.

Las pérdidas, sin duda, serán grandes, aunque con algún beneficio posterior para los cultivos de verano que recién se están comenzando a implantar.

Buenos Aires en el ojo de la tormenta

Si hay algo que no necesitaba el Poder Ejecutivo bonaerense, a una semana de las estratégicas elecciones en la principal provincia del país era, justamente, un empeoramiento de las condiciones de excesos de agua e inundaciones en el distrito que ya tenía (antes de este fin de semana), más de un millón de hectáreas bajo el agua. Pero lo tuvo y, peor aún, lo va a tener aún más.

Para empezar, la principal complicación viene de la mano de la falta de completamiento de las obras del famoso Canal Federal (Plan Maestro), que se inició hace más de un cuarto de siglo, y que desde el noroeste va derivando los excesos del Río Salado hacia su desembocadura, en el este, en Samborombón. Y, aunque algunos de los tramos faltantes correspondan a obras que debía ejecutar la Nación, igual será la Administración Kicillof la que tendrá que enfrentar el malhumor generalizado, tanto de los barrios más marginales (totalmente anegados), como de las zonas rurales que, a su vez, también mantienen un frente conflictivo con varios municipios por el nivel de las tasas destinadas, teóricamente, a mantenimiento de caminos rurales que se encuentran intransitables.

Además, la provincia tiene un problema estructural extra, resultado de su propia topografía, ya que si bien las aguas bajan de este a oeste, hacia el mar, aparecen desde el centro del territorio hacia el norte, una serie de cuchillas (casi inmensos albardones) que se extienden norte-sur, cortando los flujos transversalmente. Y, la falta de obras, correcciones y el para nada desdeñable descontrol sobre los canales clandestinos que se fueron sumando a lo largo del tiempo, empeoró significativamente la situación, apenas atenuada (o no vista), por la prolongada sequía de los últimos años.

Como si fuera poco, las lluvias extremas caídas este fin de semana en Córdoba, hacen temer ahora desbordes del Río V, que entra por a Buenos Aires por el noroeste, para desaguar en el Salado, lo que podría incrementar exponencialmente su caudal en los próximos días.

Entidades más complicadas

“Cada vez se pone más difícil ser dirigente”, confiaba en voz baja, un alto representante de una de las cuatro organizaciones que conforman la otrora poderosa Mesa de Enlace Agropecuaria.

Es que a las “internas” que tienen algunas de ellas, se le suma la presión creciente de “las bases”, y las “externas” que cada vez son más, excediendo holgadamente el clásico (e histórico) discurso para la eliminación de las retenciones, o DEx (Derechos de Exportación).

Desde lo económico, naturalmente, las limitaciones productivas, la presión impositiva, y ahora también la suba de las tasas de interés que últimamente ya frenó buena parte del impulso operativo que venía recuperando el campo, apenas se compensan por la falta de intervención del Gobierno en los mercados de alimentos como ocurrió tradicionalmente, con excepción de los ´90.

Pero además, el Gobierno parece un poco cansado de la falta de propuestas concretas de parte de la dirigencia, desde el tema de la aftosa y su vacuna importada que no llega, hasta alternativas para la reestructuración de organismos que, más que llamativamente, no alcanzan al desmadrado Senasa, pero si a otras áreas estratégicas. Ahora, con el veto a los DNU del Ejecutivo que hizo el Congreso, que profundizaban la racionalización en el área, parece que Economía decidió no seguir soportando solos el costo político de la movida. De ahí que cobran credibilidad los rumores sobre una próxima convocatoria a los titulares de CRA, la Sociedad Rural, Federación Agraria y Coninagro para “colegiar” los próximos pasos sobre estos entes.

Después de todo, desde hace décadas, estas organizaciones, más AACREA, Apressid, y las Facultades de Agronomía y Veterinaria, estuvieron sentadas a la mesa del Consejo que, se supone, tomaba las decisiones de organismos como el INTA, por lo que el grado de deterioro y sobredimensionamiento al que se llegó, en todo caso ya es compartido.

Por otras parte, y seguramente por presión del propio Presidente Javier Milei, la pregunta que ahora sobrevuela cualquier cambio, o no, de este tipo es “¿y como se financia?”, lo que obligará a los dirigentes a empezar a mover el lápiz y analizar hasta donde pueden llegar sin dejar en descubierto el grado de representatividad, real, que tiene cada uno de ellos.

Lamentablemente, estos últimos extremos climáticos, que empeoraron la situación en vasta zonas rurales del país, van a poner sobre el tapete otra cuestión a la que la dirigencia agropecuaria le prestó poca o ninguna atención: El Fondo Hídrico Nacional.

Creado por ley hace 20 años, tiene “una afectación específica al desarrollo de proyectos, obras, mantenimiento y servicios de infraestructura hídrica, de recuperación de tierras productivas, de control y mitigación de inundaciones y de protección de infraestructura vial y ferroviaria”, como especifica en la fundamentación.

El asunto es que este Fondo, alimentado por un 5% sobre el valor de combustibles y 9% sobre GNC, “cuenta con casi $155.000 millones en plazos fijos y Lecaps al cierre de julio, ya que sólo se ejecutaron $14.090 millones en el primer semestre, lo que generó una ganancia de $76.932 millones sin aplicarse en obras necesarias”. Los datos se desprenden del último informe de gestión del Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, en el Congreso (¡).