Salud mental en Mendoza: denuncian deterioro edilicio y falta de recursos en los efectores
Trabajadores de salud mental denuncian deterioro y falta de recursos en los efectores de salud mental provinciales.
La salud mental en Mendoza: denuncian deterioro edilicio y falta de recursos de los efertores.
Baños clausurados, consultorios sin calefacción, pacientes atendidos en casas no habilitadas, trabajadores que hacen ferias para comprar meriendas y profesionales que pagan de su bolsillo internet y teléfonos para sostener la atención. Distintos testimonios de equipos de salud mental de Mendoza describen un sistema atravesado por el deterioro edilicio, y la falta de recursos básicos.
Los relatos provienen de hospitales públicos, centros de adicciones, dispositivos infantojuveniles, hogares y áreas de atención comunitaria de distintos departamentos de la provincia. El relevamiento fue hecho por el Colegio de Psicólogos de Mendoza pero refleja la situación de distintos profesionales que trabajan en estos efectores. Aunque corresponden a instituciones diferentes, las descripciones coinciden en un mismo patrón: servicios sostenidos “a pulmón” por los trabajadores y condiciones que impactan directamente en la atención de pacientes.
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Crisis en los hospitales
En el Hospital Pereyra, describen habitaciones con hasta diez camas y baños sin puertas. En consultorios externos del Hospital El Sauce, más de veinte profesionales comparten un solo baño. Allí también denuncian techos y paredes deterioradas, sectores de espera con partes del cielorraso caídas, mala conexión a internet y un persistente olor cloacal: “Las estufas las traen de sus casas los distintos trabajadores”, relataron desde el Colegio. En el punteo de la situación se incluye que el espacio donde guardan utensilios personales es utilizado también por el personal de limpieza para lavar trapos y baldes.
La situación de los centros de atención de adicciones
Las condiciones se repiten en distintos puntos de la provincia. En centros de atención de adicciones denuncian baños rotos, pérdida de agua, ventanas dañadas, falta de mantenimiento y consultorios sin calefacción. En algunos departamentos incluso se registraron cortes de servicios por falta de pago, refleja el panorama que fue relevado por el Colegio de Psicólogos de Mendoza pero que refieren a la situación de distintos profesionales. En San Carlos señalaron que hubo corte de agua y en Tupungato corte de gas. También reportaron problemas de internet en San Carlos, Lavalle y Tupungato.
En Luján, según el relevamiento, uno de los dispositivos funciona desde enero en un espacio prestado mientras esperan alquilar una casa para poder atender. En Godoy Cruz, según contaron, existe un informe de riesgo sísmico sobre el edificio donde atiende uno de los centros de adicciones.
Falta de recursos: internet pagado por los trabajadores
La precariedad no se limita a la infraestructura. Buena parte del sistema, aseguran, funciona gracias a recursos aportados por los propios equipos de salud como internet. En varios dispositivos no hay teléfonos- aparatos- oficiales, líneas institucionales ni computadoras suficientes para trabajar. En algunos casos, las familias deben comunicarse a celulares personales de profesionales.
“En los hogares no hay teléfonos oficiales donde la familia pueda llamar. Lo pone el personal”, aseguran desde el Colegio de Psicólogos respecto de la Dirección de Cuidados Alternativos. Allí, de acuerdo a lo que explicaron, existe un único teléfono fijo para más de 50 profesionales y unas 700 familias atendidas.
Deterioro edilicio: casas no habilitadas y cortes de luz
En áreas infantojuveniles la situación también aparece atravesada por la falta de recursos. Equipos de Guaymallén y del Este provincial realizan ferias para juntar dinero destinado a meriendas y talleres terapéuticos. Denuncian además que trabajan en casas adaptadas y no habilitadas, con cortes de luz por sobrecarga eléctrica, matafuegos vencidos y barreras arquitectónicas que impiden el acceso de personas con discapacidad.
“Pacientes que van en silla de ruedas se atienden en la sala de espera porque la casa presenta barreras para llegar a los consultorios”, explican que sucede en el área Este. El mismo equipo cuenta con muy poco personal para cubrir San Martín, Santa Rosa y La Paz, de acuerdo a lo que se relevó.
La salud mental del Hospital Notti
Las denuncias también alcanzan al Hospital Notti. Desde el Colegio señalan que la guardia de salud mental muchas veces no cuenta con psiquiatras debido a la baja remuneración y la precarización laboral. Según indicaron, las guardias terminan siendo cubiertas por trabajadores sociales o psicólogos, incumpliendo las normativas vigentes.
“La valoración de guardia se hace en el servicio ambulatorio. Si se decide la internación hay que cruzar la Avenida Bandera de los Andes con el paciente y la familia”, explican.
Además de las condiciones materiales, los equipos describen una fuerte desigualdad salarial y modalidades de contratación precarias. En algunos servicios, sostienen, más de la mitad del personal trabaja como prestador y sólo una minoría pertenece al régimen médico.
Las denuncias aparecen en un contexto de creciente demanda de atención en salud mental, especialmente en niños, adolescentes y personas con consumos problemáticos. Sin embargo, trabajadores sostienen que los dispositivos no crecieron al mismo ritmo y que muchos funcionan en condiciones críticas desde hace años.
Uno de los ejemplos señalados es el área infantojuvenil de Godoy Cruz, que continúa recibiendo pacientes de Luján porque el dispositivo prometido para esa zona nunca fue habilitado. “Eso dificulta el acceso a turnos por distancia, costo de pasajes y tiempo”, indicaron.
Mientras la demanda aumenta, los testimonios describen un sistema sostenido por trabajadores que aportan celulares, internet, estufas, materiales terapéuticos y hasta mantenimiento básico de los edificios para poder garantizar la atención.
“Si no ponemos recursos propios, directamente no podríamos trabajar”, resumió una de las profesionales consultadas.
La respuesta del Gobierno ante las denuncias de trabajadores de Salud Mental
El ministerio de Salud fue consultado por MDZ el pasado jueves 25 de junio pero no dio ninguna respuesta. En primer lugar consideró que los trabajadores de la salud mental, en su mayoría son psicólogos y trabajadores sociales, están llevando adelante un reclamo salarial que no corresponde porque quieren ser equiparados salarialmente con los psiquiatras.
El ministerio tuvo acceso a las fotos publicadas por este medio y a todos los puntos marcados, pero decidió no dar una contestación sobre el estado que se denuncian de los edificios.