Quién es Nancy Miranda, la senadora de Entre Ríos que desafió la expulsión del PJ y votó con Rogelio Frigerio
En Entre Ríos, la senadora por Federal firmó el dictamen de su bloque y después votó con el oficialismo.
La senadora peronista que desacató la advertencia del PJ.
XLa reforma previsional de Rogelio Frigerio consiguió media sanción en el Senado de Entre Ríos con una aliada inesperada. Se trata de Nancy Miranda, la senadora peronista por Federal que había firmado el dictamen de minoría de su propio bloque y que, a la hora de votar, terminó levantando la mano con el oficialismo.
Su voto no fue uno más ya que la Cámara alta tiene una composición adversa para el Gobierno provincial y fue la pieza que —junto a la ya escindida Gladys Domínguez— le permitió a Frigerio reunir los 10 votos contra 7 y avanzar sobre la Caja de Jubilaciones mientras, del otro lado de las paredes de la Casa de Gobierno, la Multisectorial en Defensa de la Caja forcejeaba con la policía para intentar ingresar.

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El voto que rompió todo
El PJ entrerriano había resuelto un mandato explícito, bajo amenaza de expulsión, para que sus legisladores rechazaran el proyecto que eleva la edad jubilatoria a 65 años para los varones y 60 para las mujeres, estira los aportes a 35 años y declara la emergencia previsional por dos años. La senadora firmó primero el dictamen opositor y después votó el oficialista.
En su exposición, Miranda reconoció que el proyecto de su bloque era mejor, aunque lamentó no tener los votos. Es decir: la senadora admitió ante sus pares que le dio media sanción al proyecto que ella misma considera peor.
"Acá no hay ninguna cuestión espuria"
Consciente de las sospechas que despertó su giro, Miranda salió a despejarlas antes de que se las preguntaran: "Acá no hay ninguna cuestión espuria, ni ninguna cuestión personal, ni nada que se le parezca", aseguró.
Según dijo, había negociado cambios con el oficialismo —la movilidad atada a la paritaria docente y el fin del aporte obligatorio para quienes ya reúnan 30 años— y, expuso, no podía pedir modificaciones para después no acompañar.
"¿Pero para qué cambio entonces? ¿Lo dejo como está? ¿El proyecto sale igual?", se preguntó, y calificó el voto negativo como "la parte cómoda".
La senadora también buscó ponerse del lado de los afectados: sostuvo que la reforma la alcanzará personalmente porque ingresó tarde al Estado y se jubilará en diez años, y remarcó que "ningún senador tiene jubilación de privilegio".
La contraofensiva contra su propio partido
Miranda dedicó buena parte de su discurso a demoler al peronismo entrerriano, al que describió como "un partido acéfalo" durante ocho años que solo se reúne "para ver a quién podemos expulsar".
Recordó que el PJ gobernó la provincia con mayoría en ambas cámaras y jamás encaró el problema de la Caja: "Teníamos todo, absolutamente todo. Teníamos Gobierno nacional, Gobierno provincial, teníamos ambas cámaras", enrostró.
Además, desempolvó un antecedente de 2017, donde dos legisladores nacionales del peronismo entrerriano —uno de Concordia y otro de Gualeguaychú— votaron la reforma previsional de Mauricio Macri junto al bloque de Cambiemos, y el partido no movió un dedo para sancionarlos. "¿Cuando el norte toma otra decisión es traición?", disparó, y se declaró "a disposición del Tribunal de Disciplina".
El tramo más venenoso lo reservó para la interna: "Muchos de los que hoy nos cuestionan dentro del partido están puestos a dedo, no han ganado una elección y están cobrando de esta Cámara. ¿Con qué moral pueden venir a exigir algo?".
Una media sanción con la calle en contra
El contraste entre el clima del recinto y el de la calle marcó la jornada. Adentro, discursos serenos, afuera, los manifestantes de la Multisectorial protagonizaron momentos de tensión al intentar entrar al edificio.
La reforma, que el Gobierno defiende con el argumento de un déficit de más de $45.000 millones mensuales y la promesa de preservar el 82% móvil, pasa ahora a Diputados. Y Miranda queda instalada, le guste o no, como la cara que le dio el voto, la senadora peronista que rompió con su partido para votar el proyecto que ella misma definió como el peor de los dos.
