Primera impresión: todo tranquilo, todos nerviosos

No solo el peronismo se mantuvo en vilo por el supuesto empate. La lógica triunfalista llevó a Cambia Mendoza a estar pendiente de que el que perdiera no metiera minoría en las listas, aunque necesite tenerlos "adentro" para encarar la próxima batalla.

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Gabriel Conte

Alejandro Bermejo, votando en la escuela Rieles Argentinos.

Alf Ponce/MDZ

La jornada electoral puso los nervios de punta al peronismo mendocino que llegó con una "sensación de empate" que el propio Alejandro Bermejo, de mal humor, intentó borrar con declaraciones altisonantes, al borde de los límites de la veda electoral. 

Es que la definición interna del peronismo es la más intensa en estas elecciones primarias, pero no la única.

En Cambia Mendoza, aunque se prevea un triunfo del intendente de la Ciudad, Rodolfo Suarez, la disputa es por la obtención de las minorías.

Todos quieren saber si en el distrito en el que está Luján de Cuyo gana la lista de legisladores de Suarez o la de De Marchi. Ni hablar en las comunas: no será lo mismo una lista completa del que se imponga, que una con alternancia.

Así y todo, el nerviosismo de los que quieren ganarlo todo se derrumba ante la necesidad de sumar al perdedor para la siguiente batalla.

Fue una jornada con escarceos de menor tamaño: una denuncia por presunto robo de votos en Tupungato, una agitación por boletas rotas, y un grupo de fiscales que estuvieron con pañuelo verde y a una directora no le gustó.

Poco más que eso.

Resta conocer quiénes superarán el 3% y no se quedarán en el camino.

Fue la gente, la ciudadanía, la que eligió. Y los ganadores dirán: "Fue una fiesta de la democracia", mientras el resto limpia los trastos sucios del festejo ajeno.

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