Pese a la política, el agro proyecta una cosecha récord para 2025
Productores avanzan con siembras de maíz y girasol, alentados por condiciones climáticas y ventas anticipadas. El agro se consolida pese a la política.
Los agroexportadores aportaron 31.338 millones de dólares en 2025, pese a los bajos precios de algunos cultivos. El Gobierno apuesta a esa "fábrica de dólares".
Foto: FisfeMientras la política vernácula parece ocupar absolutamente todos los espacios- y así seguirá hasta las elecciones de fin de mes-, el campo da muestras de cierta independencia (algunos lo llaman hartazgo), y avanza aceleradamente en las tareas de la campaña del agro 25/26 ya en marcha, alentado por condiciones climáticas que, en varios casos, se consideran óptimas después de muchos años.
A pesar del torbellino de opiniones de hace “apenas” 15 días, alrededor de la baja exprés de los DEx (Derechos de Exportación) a 0%, que duró solo 38 horas (hasta alcanzar los US$7.000 millones que tenía como objetivo el Poder Ejecutivo), ahora el mercado local sigue más sostenido que antes, a pesar de la debilidad de Chicago, y con valores que sobre el fin de semana rondaron los $ 480.000 por tonelada de soja, lo que disolvió buena parte de las especulaciones sobre la controvertida (y desprolija) medida del Gobierno que, en realidad fue más política y mediática, que de los productores.
Dicho sea de paso, tampoco el Gobierno buscaba con esta medida beneficiar al campo, ni a la exportación, ni “resignó” graciosamente U$S 1.500 millones en retenciones, sino que tomó una medida fuertemente política ante la presión que le estaba ejerciendo el mercado sobre el dólar y, por unos días, logró calmar parte de la suba y bajar parcialmente el riesgo país, temas que seguramente se definirán mejor tras el viaje del Presidente Javier Milei a los EE.UU. a mediados de mes. Y, más aún, después de las elecciones de fin de octubre.
La naturaleza no espera
Pero como los tiempos biológicos no son los políticos, los productores no puedan esperar que todo esto ocurra y deben aprovechar, tanto la buena humedad, como las fechas óptimas de siembra, especialmente para el maíz que venía por la revancha.
Ahora, con bastantes ventas adelantadas, que permitieron sacar mercadería que había “disponible” de la campaña anterior (24/25), y con la nueva postergación al 2026 del Certificado de Deforestación que quiere imponer la Unión Europea para sus compras (lo que también libera almacenamiento que ya se estaba ocupando con mercadería certificada), los productores saben que, eventualmente, podrán “esperar” con los granos que comenzarán a cosecharse en noviembre-diciembre (el trigo y la cebada), y más aún con los granos gruesos a partir de febrero-marzo (girasol y maíz), para terminar con la soja en abril-mayo.
¿Un nuevo récord?
Incluso, si el clima sigue manteniéndose como hasta ahora, casi óptimo excepto en el centro-norte bonaerense donde hay cerca de 4 millones de hectáreas anegadas, y/o en punto de saturación, pero aún así, se podría llegar a obtener un volumen récord que supere los 145 millones de toneladas. De hecho el trigo, que se recolecta a partir de noviembre tiene, hasta ahora, más de 80% de los cultivos entre muy buenos y excelentes.
En todo caso, lo que está claro es que, hasta el momento, la campaña 25/26 viene muy bien, no tanto por área sino por las buenas condiciones climáticas, y está particularmente adelantada en sus fechas de siembra (con girasol maíz, ya se cubrió el doble de superficie que el año pasado para la misma fecha).
Y no es lo único, ya que las lluvias generalizadas permitieron una buena recuperación de los campos naturales para ganadería (la mayoría), y también de las pasturas lo que, sumado a los precios locales sostenidos para la la carne vacuna (en pie), y a las muy buenas cotizaciones que está volviendo a plantear el mercado internacional, también impulsan la actividad ganadera que, de todos modos, todavía no está en niveles de “recuperación” del stock.
Estados Unidos observa (y anota)
Todos estos temas, además del impacto a tres bandas de la política arancelaria de los EE.UU., más de la inminencia del viaje oficial, del Presidente Javier Milei a Washington para entrevistarse con Donald Trump, conformaron un marco muy atractivo para el Foro Anual de Agribusness de la AmCham, la cámara que nuclea a las principales empresas de capitales estadounidenses en el país.
Por supuesto que nadie allí desconocía que China es uno de los principales clientes de la Argentina, ni que desde hace más de un mes están presionando para llevar más soja local como poroto, ya que por la guerra arancelaria, dejaron el mercado de EE.UU.; ni el interés particular que tuvieron (¿tienen?) por la Hidrovía, etc., y tal vez por eso, la reunión tuvo todos los condimentos para resultar más que interesante y llena de datos.
Así, bajo el lema de “innovación, infraestructura y consensos para potenciar la competitividad de la agroindustria argentina”, desfilaron una media docena de funcionarios estratégicos del Gobierno, comenzando por el Jefe de Gabinete, Guillermo Francos; el Ministro del Interior, Lisandro Catalano, o el estratégico Subsecretario de Negociaciones Económicas Internacionales, Roberto Selafia, encargado justamente de las conversaciones con todos los países a los que le compra y vende la Argentina, entre otros varios, en especial, los encargados de las próximas -inminentes- licitaciones.
Por supuesto que era tanta la información que corría sobre el escenario, como en los pasillos, y resultó febril el ritmo entre empresarios, técnicos, CEOs, y funcionarios, lo que incluyó, entre los datos clave, el propio respaldo de la AmCham a la posición argentina por el caso YPF, ante los EE.UU.
Pero también pareció haber un “guiño” cuando se sostuvo que el Certificado de Deforestación (ahora postergado otra vez, hasta 2026) que pretende exigir la Unión Europea en sus importaciones, va a afectar no solo a la carne vacuna, sino también a la madera y a los granos de Argentina.
La confirmación de Canadá y de la apertura de los Emiratos Arabes para antes de fin de año también resultó positiva, así como las fechas de las concesiones, tanto de los 9.000 km de corredores viales, como de los ferrocarriles Belgrano Cargas y San Martín, y el nuevo llamado a licitación internacional de la Hidrovía, todo prácticamente antes de diciembre, igual que las reformas laboral y tributaria que, según Catalano, se enviarán al Congreso “después de octubre, ya que está trabajando el Consejo de Mayo en reformas trascendentes”, dijo.
En realidad, todas las presentaciones oficiales apuntaron a “asegurar” que los reclamos empresarios (de los estadounidenses y de los locales) estaban siendo escuchados, y que se pondrían en marcha los distintos proyectos para corregir las asimetrías que, junto con la estabilidad política y la seguridad jurídica son las llaves para atraer capitales. De todos modos, se sabe que habrá un compás de espera hasta después del viaje a Washington y, especialmente, hasta que pasen las elecciones.

