Periodistas "ensobrados" y ataques a la prensa: una opinión que duele y es indispensable modificar
MDZ indagó a los lectores sobre una afirmación de Javier Milei acerca del periodismo. La respuesta fue dura. Qué hacer y cómo se trabaja en un medio.
Javier Milei ataca frecuentemente al periodismo. Una encuesta arroja un dato preocupante.
En MDZ diariamente convocamos a los lectores que se expresen en encuestas sobre diferentes aspectos de la realidad general y de la deportiva en especial. Son 730 encuestas al año, a las que se suman varias planteadas en el interior de notas determinadas.
No es tarea sencilla porque al no tener el rigor científico de una encuesta profesional, se debe ser muy cuidadoso en el planteamiento con palabras precisas, que eliminen toda posibilidad de direccionamiento o presunta intencionalidad y que convoquen con interés a participar. Obliga todos los días a meditar para acertar y suscitar involucramiento en el requerimiento a los lectores.
El domingo pasado, por decisión fuerte y que tuvo reparos internos, MDZ decidió consultar a sus lectores autointerpelándose. Pusimos en consideración la afirmación de Milei, que para para nosotros excesiva, no veraz e injusta, acerca de los periodistas: “el 95% de los periodistas son ensobrados y corruptos”.
Sin red de contención nos expusimos, con el interrogante abierto, pero también con cierto grado de confianza en que conociendo la tarea diaria de cada uno de nuestros periodistas, lo que consideramos un exabrupto presidencial indebido, podía tener una mirada menos categórica y descalificadora.
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Un golpe duro
La realidad golpea la cara en muchas oportunidades. Ésta fue una de ellas.
Con muy buena participación para ser un día domingo, 7.130 lectores se manifestaron. El 50% acordó con el presidente. 35% opinó en sentido contrario y 15% respondió no saber como expresarse.
La mitad de los lectores que votó, 3.565, considera que los periodistas son ensobrados (reciben dinero para opinar en el sentido que se les demanda) y son corruptos. Sólo el 35% disintió con el duro calificativo presidencial.
Tremenda y dura confrontación con la realidad, que en mi carácter de accionista de MDZ me lleva a expedirme con claridad y absoluta veracidad, ya que al pronunciarse los lectores sobre una pregunta general acerca del periodismo, obviamente nos sentimos incluidos. No estamos exentos.
La respuesta respeta la libertad de cada uno de los lectores que se pronunciaron respondiendo con convicción y tiene como objeto simplemente, desde la lealtad para con cada uno de quienes acompañan a MDZ, explicitar nuestra tarea diaria, con miras puestas exclusivamente en nuestra misión y visión.
Informamos, analizamos, opinamos e investigamos con la verdad como sustento obligatorio, rechequeando todo lo necesario y sin ningún interés espurio, subjetivo, económico o para obtener algún beneficio paralelo a nuestra tarea periodística. En lo personal confío 100% en la integridad moral de cada uno de quienes a diario ejercen su profesión en el diario y la radio MDZ. Alejados totalmente de cualquier sobre o conducta ilícita.
Pueden lectores y escuchas disentir, señalar errores, que cometemos y nos abruman, decepcionarse con nosotros y hasta abandonarnos, los que nos preocupa y lastima.
De lo que pueden estar tranquilos y confiados es que nunca los defraudaremos desviando nuestra tarea por sobres recibidos bajo la mesa o mintiendo y manipulando la verdad.
Nos esforzamos a diario, tratando de ofrecer lo mejor con nuestra labor. A veces lo conseguimos, en muchas otras no damos la talla y lo sufrimos. Lo sufrimos mucho. Ustedes nos lo hacen saber y es nuestro deber y compromiso, subsanar nuestros errores y carencias. En ese sentido les pedimos sean continuamente severos e implacables. Así nos ayudan e impulsan a enmendarnos.
Estén tranquilos y confiados, repetimos, que no los vamos a engañar corrompiéndonos o recibiendo sobres, como afirma el presidente. No fuimos nunca, no lo somos, ni para ello trabajamos a diario.
Resta poner capacidad, esfuerzo, profesionalidad y calidad para que los más de 3.500 lectores que piensan que el 95% de los periodistas son delincuentes, muten su drástica opinión. Es un gran desafío, porque no los descalificamos, sino escuchamos lo que expresan y es objetivo esencial conseguir que modifiquen su opinión negativa.
Nos duele lo que opinan, pero no es motivo de quejas, lamentos o parálisis, sino de reafirmar vocación, trabajo arduo y capacidad para torcer tanta expresión contraria a nuestra misión y visión. Es un disparador inmenso y no un peso abrumador y paralizante.
En ese camino nos encaminamos a diario.


