Patricia Bullrich, la única que empuja la salida de Adorni, destapa otras fisuras en el acuerdo con el PRO
Milei sostiene a Adorni porque cree que la prensa quiere eso y si "lo entrego, después vienen por mí". Sin embargo, Karina ya no sabe como hacer para convencerlo porque empieza a perder todo el poder que supo ganar tras octubre pasado.
Karina Milei escucha a Bullrich. La hermanísima también está preocupada porque Adorni la debilita internamente.
XLos analistas políticos creen que la oposición peronista kirchnerista quiere la cabeza de Manuel Adorni entregada en bandeja de plata y que está impulsando un juicio político o un voto de censura en su contra. También sostienen que el PRO y la UCR acompañan a los libertarios a defender al jefe de Gabinete de Javier Milei.
Sin embargo, a ninguno de esos sectores, salvo los representantes de La Libertad Avanza, les interesa que Manuel Adorni se vaya de la agenda pública. La única interesada que salga del Gabinete nacional es Patricia Bullrich quien, en cada momento, deja en claro su deseo de que Javier Milei se saque semejante lastre de encima para que el resto del Gobierno y funcionarios puedan salir a hablar como corresponde a un oficialismo necesitado de dar buenas noticias.
Más allá de este desorden, parece que empieza a primar una lógica pedida a gritos por el sector de “los turcos” referenciados con Martín y Lule Menem, que pretendían manejar con exclusividad la agenda política y que Santiago Caputo, su archirrival, manejase solo la comunicación. Sin embargo, la demora en la salida del jefe de Gabinete erosiona a la propia hermanísima presidencial porque luego de su empoderamiento, tras la victoria de octubre pasado, tuvo que retroceder varios casilleros.
La designación de Fabián Fernández como secretario de Comunicación y la del vocero Adrián Ravier puede ir en ese sentido. El tiempo dirá si hubo o no una tregua inteligente entre Karina Milei y el asesor estrella Santiago Caputo.
Los legisladores no quieren tomar ninguna definición que lastime o ayude demasiado al Ejecutivo nacional. “Este es un gobierno que tiene un puñal clavado y va caminando torcido… Si se lo sacas, capaz cicatriza la herida y todos quedamos pintados al óleo”, le dijo a MDZ un senador que sabe de la importancia de tener un gobierno necesitado de pedir favores.
Patricia Bullrich, en cambio, percibe que Javier Milei perdió su magia manteniendo a Manuel Adorni. Demasiado, bajo su punto de vista. Entonces, mientras le concede a Karina Milei ganar tiempo y posterga la avanzada legislativa contra su protegido, al mismo tiempo marca la cancha para dejar bien en claro que es Milei el único que lo banca y que eso está mal.
La oposición sabe que mientras más jefe de Gabinete haya, más problemas vendrán para el Gobierno, impedido de mandar a sus voceros a ningún medio de comunicación.
Esta sensación también la tienen los “opositores dialoguistas” y los aliados, quienes perciben que si el Gobierno llega débil electoralmente al año que viene, los va a necesitar. “Si llega más entero, nos mea y nos deja mirando fuera de todo”, esgrimen. Si bien Patricia Bullrich no es la única que observa que es una locura mantener a Manuel Adorni, que empieza a ser Milei, ella es la única con independencia para hacer públicas sus posturas. Otros que opinan igual, como Martín Menem, Sebastián Pareja, Diego Santilli o Diego Valenzuela, quizás no tengan la misma posibilidad de decir abiertamente lo que todo el mundo sabe.
El problema del Gobierno va más allá de la discusión por las mayorías necesarias para sacar al jefe de Gabinete en una decisión legislativa, todas observables ya que fueron impuestas en épocas donde el kirchnerismo trababa todos los intentos opositores críticos cuando era oficialismo. Su empecinamiento terapéutico lo lleva a endurecer las medidas económicas que provocan superávit fiscal aunque en el camino quede cancha rayada.
A la par de los festejos por la mirada de los mercados sobre los bonos soberanos, suba de reservas y mejora en los ingresos producto del comercio exterior, en la cotidianeidad aumenta mínimamente la desocupación y se multiplica el trabajo informal, de mala calidad y bajas remuneraciones.
Hay un ejemplo que pinta de cuerpo entero la observación de La Libertad Avanza sobre los procesos económicos. Mayo arrojó otro mes en caída en la actividad inmobiliaria, con menos ventas, alquileres y otorgamiento de créditos hipotecarios. Sin embargo, para Federico Sturzenegger y Javier Milei el problema son los martilleros públicos.
El martes trascendió que el diputado provincial, aún no definido como presidente del bloque libertario, Juanes Osaba, había retirado un proyecto por el cual se pretendía derogar la matrícula de los dueños de las inmobiliarias por el costo que tienen en las operaciones en las que intervienen. El legislador había aceptado que lo había presentado como reacción luego que los rematadores se fotografiaran con Sergio Massa.
“Lo retiramos mucho antes del primer comunicado del Colegio Público de Martilleros porque vamos a ir más a fondo con la regulación de proyecto que habíamos presentado. De hecho, cuando ellos empezaron a hacer ruido, el proyecto ya no estaba”, dijeron cerca de Osaba. Esperan que el Ministerio de Desregulación de la Nación presente su propio proyecto para sumarlo. “Nos habíamos quedado cortos conceptualmente”, confirmaron.
En tanto, en Tres de Febrero ya festejan que Mercado Libre haya ratificado su instalación en el Parque Industrial amparándose al RIGI municipal, que facilita la inversión abaratando los costos impositivos locales como Seguridad e Higiene, una de las tasas más discutidas en toda la Provincia.
Regalan tasas, impuestos, recursos y la actividad no crece. “Por lo menos no decae”, aceptó un intendente de la región noroeste del Gran Buenos Aires, para quien “los ingresos se estabilizaron, pero la gente cada vez se queja más porque no llega a fin de mes”.
El oficialismo está en plena revisión. Algunos, inclusive, insisten en volver al “proyecto original, lejos del PRO y con más peronistas aliados”, como cuando fueron a buscar los despojos de los intendentes del conurbano. Tampoco tiene en claro qué hacer con Patricia Bullrich, a quien Mauricio Macri no la perdonó por haberse ido del PRO para transformarse en libertaria. “No puede hacer una de más. O pierde con Milei o se queda afuera de lo que prepare Mauricio”, razonan en las cercanías del expresidente.
Por eso, y a pesar de que no haya quórum para su suspensión, varios “opositores responsables” analizan no utilizar las PASO como instrumento para dirimir las tensiones internas. “Sin posibilidad de acuerdo, cada uno puede armar algo propio”, se entusiasman. Eso también se trasladaría a la Provincia de Buenos Aires, donde la idea de competir “todos juntos para derrocar al kirchnerismo” se derrumbaría como un castillo de naipes. No todos empiezan a tener los mismos intereses dentro del PRO, inclusive Mauricio Macri, contento de que gobernadores y empresarios lo quieran volver a ver.


