Patente automotor: el cambio que proponen tras los fuertes aumentos
En medio de las subas en distintas provincias, una iniciativa plantea dejar atrás el esquema basado en el valor del vehículo y cobrar la patente según el uso.
Proponen cambiar el esquema de las patentes. Foto: Argentina.gob.ar
El aumento de la patente automotor volvió a encender el debate sobre cómo se cobra este tributo en la Argentina. Frente a las subas aplicadas en distintas provincias, una propuesta que empezó a circular con fuerza plantea cambiar el criterio actual y desvincular el monto a pagar del precio del vehículo.
La iniciativa, impulsada por el abogado Jorge Monastersky, propone que la patente deje de funcionar como un impuesto patrimonial y pase a calcularse en función del uso efectivo de la vía pública. El argumento central es que, aunque la normativa define este cargo como una tasa vinculada a la circulación, en la práctica se cobra de manera desigual entre autos que utilizan la infraestructura en condiciones similares.
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Según el texto, el esquema vigente genera distorsiones: vehículos que recorren los mismos trayectos y demandan el mismo nivel de servicios pueden afrontar pagos muy diferentes solo por su cotización en el mercado. De ese modo, el tributo pierde conexión con su finalidad original, como financiar el mantenimiento vial, la señalización y las tareas de control del tránsito.
Cómo funcionaría el nuevo esquema de patentes
La iniciativa plantea establecer un valor anual de referencia para el cobro de la patente, calculado en base al equivalente a 100 litros de nafta súper para los vehículos de menor tamaño, lo que hoy representa un monto cercano a los $130.000. A partir de ese piso, el importe se ajustaría mediante una escala progresiva que tendrá en cuenta características como el peso del vehículo, su categoría y la cantidad de ejes.
El objetivo del esquema es que el pago de la patente esté vinculado al impacto real sobre la infraestructura vial, de modo que quienes generan mayor desgaste en calles y rutas afronten un cargo más elevado, sin que el precio del rodado sea el factor determinante.
El proyecto se apoya en modelos aplicados en otros países, como el del estado de Florida, en Estados Unidos, donde la tasa de circulación es uniforme y ronda los 90 dólares anuales, independientemente del precio del vehículo.
Asimismo, la propuesta incorpora cambios institucionales: impide la doble imposición, establece que solo la jurisdicción donde está radicado el vehículo podrá percibir la tasa y convoca a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires a adherir al nuevo sistema y adecuar su normativa.
Cómo se aplicaría el nuevo esquema de patentes en las provincias
La propuesta incluye límites claros a la potestad tributaria local al impedir que provincias, la Ciudad de Buenos Aires y los municipios establezcan la patente automotor en función de la valuación fiscal del vehículo. De prosperar, el criterio patrimonial quedaría excluido del cálculo del tributo.
El proyecto también define que la jurisdicción donde esté radicado el vehículo será la única habilitada para percibir la tasa, con el objetivo de evitar cobros superpuestos o cargos adicionales por circular en otras regiones.
No obstante, dado que se trata de ingresos administrados por los gobiernos locales, la iniciativa prevé un esquema de adhesión voluntaria: las provincias y CABA deberán incorporar el nuevo régimen y adaptar su legislación dentro de un plazo de seis meses desde la eventual sanción de la ley.
El tratamiento parlamentario anticipa un debate más amplio sobre la carga impositiva del parque automotor y la necesidad de actualizar los sistemas de recaudación, en un contexto de crecientes cuestionamientos por el nivel de las patentes.


