Otorgan concesión de agua subterránea a dos empresas ubicadas en una zona privilegiada
El Consejo Administrativo de Irrigación otorgó concesiones de agua en una zona compleja. Uno de los beneficiarios es Simplot, una fábrica de papas que ya tenía permiso de explotación y ahora accedió a la concesión por 50 años.
El Departamento General de Irrigación otorgó títulos de concesión para explotar agua subterránea a dos empresas que tienen sus emprendimientos en la margen derecha del Río Mendoza, la zona de mayor atención y tensión por las restricciones que hay vigentes en la zona. Los beneficiarios ya tenían pozos autorizados, pero ahora Irrigación les dio título de concesión, es decir que tienen un derecho fijo sobre el uso del agua.
Uno de los beneficiarios es la empresa Simplot, que tiene la fábrica de papas congeladas en una planta sobre la ruta 7 y que instaló en Mendoza toda la cadena de producción. El representante de esa marca es San Fili, empresa de la familia Calcaterra. Irrigación le dio concesión por dos pozos de agua durante 50 años.
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Ese recurso es usado para la producción industrial realizada en la planta de Luján de Cuyo, en el camino a Chile y cerca de las cáceles. Pero tiene cultivos asociados. No es la primera autorización de Irrigación para ese emprendimiento. Es que San Fili produce papas en el Valle de Uco, donde también consiguió acceso a agua de pozo y utiliza como método de riego pivotes. En total San Fili tiene 14 pozos de agua en San Carlos que son usados para la producción de la materia prima.
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Además, San Fili accedió a permisos de agua subterránea en Cacheuta, a la vera de la ruta 7 para la planta industrial. Incluso más allá del agua hubo gestiones para que también pudiera tener energía eléctrica, otro recurso escaso. Irrigación le otorgó concesión sobre 2 pozos para uso industrial que sumados podrán erogar hasta 0,891 hectómetros cúbicos por año.
El acceso
La concesión fue otorgada por el Tribunal Administrativo del Departamento General de Irrigación, máximo órgano de conducción de ese organismo, y el permiso para extraer agua es por 50 años. Las resoluciones por las cuales se brinda ese beneficio impone algunas condiciones, como tener instrumentos de medición. “el concesionario deberá instalar instrumentos de medición modernos dispuestos por Superintendencia, tomando los recaudos para el adecuado funcionamiento”, dice la norma. Además, la empresa tiene un plan de reúso del agua y allí también debe gestar un plan y un sistema de medición. “Por intermedio de Superintendencia, previo al otorgamiento de la autorización de reúso, se deberá exigir la colocación de un caudalímetro en la salida de la planta destinado a reúso”.
La otra concesión otorgada tiene matices más delicados aún porque, como dice la propia resolución, está en zona de restricción. Los tres pozos sobre los que se otorgó la concesión por 50 años son para riego agrícola. Los beneficiarios (Renzi Coletto, Alfredo; Martin Molet, Gabriel y Martin Molet, Monica Beatriz) habían solicitado pozos de agua, como era zona de restricción no lo consiguieron de manera inmediata pero sí cuando Irrigación abrió una convocatoria para ratificar o rectificar ese pedido. El permiso es para extraer hasta 0,735 hectómetros al año.
Desde el Departamento General de Irrigación explicaron que las concesiones se otorgaron como parte del plan de regularización de los permisos de agua y ejecutando las nuevas normas. Por eso habrá más concesiones otorgadas.
En el medio aparecen los conflictos administrativos y judiciales por los pozos otorgados a pesar de las restricciones. La Suprema Corte ratificó que habían sido dados de manera irregular, pero no ordenó el cegado sino que haya una regularización aplicando normativas redactadas para agua superficial. Allí aún hay dudas y, de hecho, las empresas involucradas (Santa María de los Andes, devenida en Dragonback) pidieron una aclaratoria a la Corte para entender cómo debe ejecutarse la sentencia.