Milei, su tercer año y un mundo que modela Trump: dudas por Venezuela y el dilema de Brasil
Todo cambió en una semana. La crisis en Irán puede tener un impacto potencial superior al de los cambios en Venezuela. Milei avanza en medio de incertidumbres y equilibrios mundiales. El Mercosur avanza con la UE, pero se desangra.
Milei ovacionado en "La Derecha Fest"
El mundo cambió en una semana y de la forma más radical que se podría pensar. La operación de Donald Trump que terminó con la detención de Nicolás Maduro y su esposa sigue teniendo repercusiones e impactos en la política y en la economía mundial que pueden tener finales inesperados.
Está claro y nadie lo puede negar: los movimientos que hizo Donald Trump sobre Venezuela no los hubiera hecho ningún otro presidente, presente o pasado, en los Estados Unidos. La pregunta es: ¿era posible a esta altura de la degradación legal, política e institucional venezolana otra salida que un descabezamiento del régimen? Y ¿cual será ahora el futuro de ese supuesto comando de Washington sobre la conducción chavista de Venezuela que negocia, entrega y sobrevive de la mano de Delcy Rodríguez?
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En la interna estadounidense la opinión está mucho más dividida que en el resto del mundo. ¿La oposición a Donald Trump, que está batallando elecciones estatales desde ahora con vistas a la legislativa de este año apunta contra las acciones de Donald Trump en Venezuela y acusa al presidente de haber violado la Constitución e ignorado al Capitolio a la hora de tomar la decisión de llevar detenido a Nicolás Maduro y su mujer a Nueva York para someterlo ante una Corte por acusaciones de narco terrorismo.
Eso es Estados Unidos y ese es el discurso que también sostienen las izquierdas en todo el mundo, pero mientras eso sucede hay otra certeza que está haciendo prácticamente imposible de rebatir: a una semana de haber detenido a Maduro las protestas de todos los países que se han manifestado en contra de la operación, desde China hasta Rusia y desde Francia hasta países latinoamericanos, son de una tibieza y de una relatividad que dejan en claro que Trump está ganando la batalla en la opinión pública.
El consenso sobre la salida de Nicolás Maduro
Es innegable que existe un consenso sobre la insostenible situación de Venezuela y la necesidad de mover a Maduro del poder sea como fuera. En el equilibrio entre la osadía de las acciones de Trump, en colaboración con inteligencia de la CIA y con la ayuda Interna desde el propio núcleo íntimo de Maduro y los cuestionamientos que puede haber a las formas y la violación de la soberanía de un país extranjero, parece que está ganando ampliamente la efectividad de Trump por sobre la consideraciones constitucionales.
En esto se abre, habiendo pasado ya una semana, un escenario de debate más amplio aún. Era insostenible la situación de la dictadura venezolana con desaparecidos, torturados y presos políticos, pero tras la caída de Maduro se abre un interrogante de la misma dimensión: ¿hasta donde y cuándo es sostenible la actual situación en un gobierno comandado por la poco confiable Delcy Rodríguez, que parece estar absolutamente en línea con una negociación con los Estados Unidos, pero que aún no demuestra garantías ciertas de ello?
Donald Trump hizo esta semana una demostración de fuerza pocas veces vista. El presidente se reunió en la Casa Blanca con las cabezas de todas las mayores empresas petroleras del mundo con inversiones en los Estados Unidos a las que les ofreció el negocio del petróleo en Venezuela. Esas empresas se sumarán a la norteamericana Chevron que nunca dejó de operar en Venezuela y todos juntos ofrecerán servicios y petróleo a precios de mercado para exportar desde Venezuela hacia el mundo. Cada CEO petrolero se mostró ante la televisión y planteó desde promesas de inversión hasta preguntas sobre el futuro, pero no hubo ausencias.
Quien quiere el petróleo de Venezuela
China, que importa de Venezuela el 5 % del petróleo que necesita y Rusia, están en la lista de posibles clientes que Trump sueña para las ventas de combustibles desde Venezuela. El problema hoy es, mas allá de las dudas políticas, el futuro de la transición en tres pasos que diagramó Estados Unidos de la mano de Marco Rubio.
El Secretario de Estado tomó las riendas del plan para detener a Maduro hace unos cuatro meses cuando fracasaron las gestiones finales de Richard Grenell, enviado especial para negociar con el régimen, que había logrado la liberación de rehenes estadounidenses, pero nunca consiguió resultados reales sobre los cambios que se le exigían a Maduro.
Bajo la batuta de Rubio avanzó entonces el plan para avanzar con la detención de Maduro y su esposa, la negociación con la presidente interina Delcy Rodríguez y una futura convocatoria electoral dentro de las reglas de un chavismo dialoguista que promete cambiar bajo la fuerza de lo evidente, Ese parece ser el acuerdo más firme hasta ahora con Donald Trump, que cada vez que habla de Venezuela pega la palabra petróleo al lado de sus afirmaciones. Para que eso sucede deberán aparecer unos US$ 100.000 millones que es el número necesario para reactivar el aparato petrolero de producción en Venezuela despues que el chavismo lo destruyó llevándolo a sus mínimos históricos.
Los interrogantes a una semana de la salida de Maduro
Ahora bien, en el medio vuelven a empezar los interrogantes. ¿Qué sucede con Diosdado Cabello, que a siete días de la caída de maduro sólo se lo vio en una foto en la asunción presidencial de Delcy Rodríguez, pero sin mostrarse ni hablar en público en otras ocasiones?
¿Qué sucederá también con el goteo final de la liberación de presos políticos? Hasta anoche, los presos políticos reconocidos y liberados, no sumaban más de una docena, sumados al caso de Edison Torres Fernández, que falleció ayer en cautiverio, cuatro días despues de haberse anunciado el comienzo de la liberación de presos políticos. Torres Fernández era funcionario de la policía del Estado Portuguesa y había sido detenido por acusaciones de traición a la patria hace un año.
Además, por si hicieran falta mas sospechas, a los presos políticos de Venezuela se los libera de las diferentes cárceles, pero bajo el compromiso de mantener del silencio sobre las condiciones en que se los mantuvo encerrados o desaparecidos. Hay nerviosismo en el mundo sobre cómo continuará esta línea y especialmente en la Argentina, que tiene tres detenidos reconocidos y que aún no han sido liberados.
Para la izquierda, Argentina, y también la del resto del mundo, la liberación de los presos políticos venezolanos, debe significar uno de las mayores vergüenzas que haya sufrido en su historia política. La izquierda retrógrada local se pasó militando, muchas veces bajo las órdenes del kirchnerismo, sobre la inexistencia de presos políticos mientras alababa un supuesto régimen ideal en un país como Venezuela, cuando la realidad era dictadura, tiranía, tortura y desaparición.
La vigilia por los presos políticos
Ahora es el propio gobierno de Venezuela, en boca de Jorge Rodríguez, jefe de la asamblea nacional venezolana y hermano de Delcy , el que reconoce la existencia de presos políticos y anuncia su liberación. Es un escarnio que la izquierda alguna vez deberá procesar y reconocer al haber mantenido durante años la complicidad con un probado régimen asesino con 120.000 detenidos y 1.443 desaparecidos de acuerdo a datos de organismos internacionales de Derechos Humanos, encabezados por el informe que elaboró Michelle Bachelet como alta comisionada de la ONU.
Y mientras se habla de regímenes asesinos la revolución que se está dando en el mundo en estos tiempos suma en estos días otro punto clave y que puede ser tanto o más significativo que la caída de maduro en Venezuela y el cambio futuro hacia un régimen democrático.
En Irán, la oposición hace tiempo que viene presionando por una apertura hacia libertades individuales y por la caída del régimen opresor de los Ayatollah. Hace 15 dias recrudecieron las protestas en las calles con jóvenes universitarios militantes opositores al régimen de Irán en las calles, mujeres quemando sus hiyab y ciudadanos que sueñan de nuevo con vivir en un país con amplias libertades y con visión de futuro, como lo era la Irán de antes de la revolución de que colocó al Ayatolá Ruhollah Jomeini en el poder islámico del país y terminó sometiendo libertades y hasta el derecho al pensamiento y la igualdad.
Temblores en la cuna del terrorismo islámico
Irán pasó a ser, además, un generador y financiador del terrorismo islámico internacional y no solo en su guerra con los Estados Unidos y con Israel. La Argentina fue objetivo con la voladura de la Embajada de Israel y despues la AMIA, los mayores atentados terroristas en territorio americano hasta el ataque al World Trade Center en Nueva York.
Anoche había manifestaciones masivas en Mashhad y comenzaba a aparecer por primera vez la sensación de que el régimen iraní podía desestabilizarse. Una prueba de esto es que en Israel, los altos mandos del ejército fueron convocados de urgencia a su búnker de seguridad en Tel Aviv, el centro de operaciones de guerra habitual en ese país, en una reunión donde se evalúo la situación de inestabilidad de Irán y la posibilidad de qué el régimen intentara realizar ataques para cubrir su situación interna.
Marchas, incendio de edificios públicos y versiones sobre deserciones en las fuerzas de seguridad llenaban anoche las calles de Teherán. El gobierno iraní, mientras tanto, no dormía siguiendo los debates de la sesión cerrada del Parlamento donde se discutía que estrategia seguir ante las protestas crecientes.
El mundo de Javier Milei
Ese es el mundo que enfrenta hoy Javier Milei, al que debe sumarse la crisis en Honduras que se recalentó ayer cuando Xiomara Castro firmó un decreto, aprobado por el Congreso, para que se realizara un recuento de votos a solo 17 días del traspaso del mando al conservador Nasry “Tito” Asfura.
El presidente arranca así su tercer año de mandato, liberado de elecciones en el 2026, pero con la asignatura pendiente de la reactivación definitiva de la economía. Esta semana se conocerá el dato de la inflación de diciembre, pero el antecedente del 2,7 % de la medición porteña ya marca que, a lo sumo, el IPC que anunciará el INDEC puede estar por encima del 2,5 % de noviembre.
El gobierno de Milei mantiene un pragmatismo que pocas veces se vio en la historia del país. Mientras sostiene un alineamiento sin fisuras con Donald Trump, no descuida la relación comercial con China y avanza en el apoyo a la firma del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. El mercado común entre Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay inicia el camino final a abrirse a lo que podrá ser el mayor acuerdo comercial del mundo, pero cruje y estalla internamente.
Esta semana se presentó otro interrogante: Lula Da Silva, enojado por un video de Milei, ordenó retirar la representación de la Argentina en Venezuela. Lula tiene un problema serio en su posición con la crisis venezolana y eso abre otro interrogante sobre el futuro de la vida en latinoamérica.
Nada es fácil en estos días, justo cuando los argentinos teníamos el primer verano en paz desde hace mucho tiempo.

