Otra batalla de Donald Trump: Dinamarca empieza a sufrir el efecto "Groenlandia"
La moneda danesa parece ser la primera víctima de las amenazas del Presidente Trump. Pero hay más. Trump tantea pagar a cada ciudadano de Groenlandia hasta 100.000 dólares para separarse de Dinamarca. Para la administración republicana, el territorio de Groenlandia es estratégico.
La geopolítica se ha adueñado de los mercados en este inicio de 2026, y las divisas no iban a ser una excepción. Como señalan los expertos del mercado de divisas del banco holandés ING, "los contratos a término de la corona danesa han empezado a descontar una mayor rentabilidad en los últimos días".
"Esto podría reflejar coberturas frente al riesgo de una intervención de Estados Unidos en Groenlandia, aunque creemos que la posible continuidad de intervenciones en el mercado de divisas por parte del banco central está acentuando los movimientos. Unos abultados colchones de reservas de divisas sugieren que la estabilidad de la paridad euro-corona danesa puede defenderse durante más tiempo sin necesidad de una suba de tasas", señalan.
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Las últimas novedades sobre la creciente determinación de EE.UU. de adquirir partes de Groenlandia, posiblemente mediante una intervención militar, "no han generado reacciones significativas en el mercado", señalan, lo que "coincide con la combinación de dificultades y reticencia del mercado a valorar las posiciones geopolíticas de Trump".
"Aun así, las tensiones directas entre EE.UU. y Dinamarca han llamado la atención sobre la corona danesa como posible indicador del riesgo relacionado con Groenlandia. De hecho, en enero ya se han observado movimientos inusuales en los contratos “forwards” del euro-corona y una leve presión alcista en el mercado contado”, dicen desde el ING. Por ello, analizan cómo estos cambios pueden reflejar la intervención de los bancos centrales y la especulación relacionada con Groenlandia, pero también cómo siguen estando lejos de ser alarmantes en este momento.
Sobre la importancia del último anhelo de Trump para el país europeo, explican que "Groenlandia forma parte del Reino de Dinamarca como territorio autónomo y no está incluida en el PIB danés. Si lo estuviera, representaría tan solo el 0,8%, impulsado principalmente por las exportaciones pesqueras". "En cambio, Dinamarca proporciona a Groenlandia una subvención global anual de 3.900 millones de coronas danesas (unos u$s511 millones), lo que representa aproximadamente el 20% de su PIB y más de la mitad de sus ingresos públicos.
En vista de esto, los riesgos económicos para Dinamarca relacionados con las reclamaciones estadounidenses sobre Groenlandia son principalmente indirectos", agregan. Además, indican que "si se excluye el riesgo de cisne negro de una confrontación militar directa con EE.UU. (cuyas implicaciones se extenderían mucho más allá de Dinamarca), las represalias económicas son probablemente el principal riesgo".
Si bien Washington no descarta comprar el territorio, pero tampoco el uso del Ejército llegado el caso, aunque parece que de momento la vía diplomática sigue primando. Días atrás, la agencia Reuters informó que EE.UU. está considerando el pago directo a los groenlandeses para convencerlos de que acepten separarse de Dinamarca.
Se ha hablado de cifras que oscilarían entre los 10.000 y los 100.000 dólares por persona, según las fuentes citadas por la agencia, aunque aún no hay nada cerrado. La idea de pagar directamente a los residentes de Groenlandia podría explicar la idea de cómo EE.UU. podría intentar "comprar" la isla de 57.000 habitantes, a pesar de la insistencia de las autoridades en Copenhague y Nuuk de que este territorio no está en venta.
Ahora bien, desde un punto de vista formal, la compra de un territorio como Groenlandia es posible, pero otra cosa muy distinta es su probabilidad real, advierten los analistas que destacan que Dinamarca no parece estar muy predispuesta a negociar una cesión territorial de esta magnitud.
Cabe recordar que EE.UU. ya mantiene una presencia relevante en Groenlandia desde hace décadas, fundamentalmente a través de bases militares: la base aérea de Thule, situada en el noroeste de la isla, es el ejemplo más representativo, ya que fue construida durante la Guerra Fría y sigue operativa, formando parte del sistema de defensa y alerta temprana de EE.UU.
Pero más allá del aspecto militar, Groenlandia encierra un conjunto de activos naturales que la posicionan como una fuente potencial de recursos estratégicos de primer nivel, y es que en el subsuelo de la isla se han identificado materiales críticos para la industria tecnológica y la transición energética.
Entre ellas las denominadas tierras raras, entre las que se encuentra el lantano, utilizadas en la fabricación de componentes electrónicos, imanes de alta potencia, baterías o turbinas eólicas. También cuenta con minerales como el litio, el cobre o el grafito, esenciales en el desarrollo de tecnologías limpias y almacenamiento energético. Sin olvidar otros recursos de valor tradicional como el oro y otros metales preciosos, así como el uranio, de gran importancia desde el punto de vista energético y estratégico.
Pero el interés estadounidense por Groenlandia va más allá de sus materias primas, y es que su valor geoestratégico es relevante al estar situada en una posición clave en el Atlántico Norte, la isla desempeña un papel fundamental en los sistemas de defensa de la OTAN y en la arquitectura de seguridad occidental.
Ocurre que el círculo polar ártico, otrora una periferia del mapa geopolítico, se está convirtiendo en un escenario central de competencia por recursos, rutas comerciales y posicionamiento estratégico, y en ese tablero, Groenlandia es, sin duda, una pieza clave.
Con relación al pago a cada habitante, si bien era una posibilidad que ya estaba encima de la mesa, según las fuentes citadas por Reuters, lo cierto es que ahora esta opción ha ganado peso, y se valora muy seriamente pagar incluso la cifra más alta de 100.000 dólares por persona, lo que resultaría en un pago total de casi 6.000 millones de dólares.
Los detalles de estos posibles pagos no se han cerrado, y aún habría que concretar qué se pediría exactamente a los groenlandeses a cambio de los mismos. Parece que se baraja, entre los expertos de la Casa Blanca, la posibilidad de firmar un tipo de acuerdo con la isla llamado Pacto de Libre Asociación. (COFA por sus siglas en inglés).
Bajo el paraguas de este tipo de acuerdo, el gobierno estadounidense suele proporcionar muchos servicios esenciales, como el reparto de correo y la protección militar. A cambio, el ejército estadounidense opera libremente en los territorios con los que alcanza el acuerdo COFA, y el comercio con EE.UU. está prácticamente exento de aranceles.
Las encuestas muestran que una abrumadora mayoría de groenlandeses desea la independencia, pero existe una gran preocupación por el coste económico de separarse de Dinamarca, entre otros problemas, lo que hasta ahora ha disuadido a la mayoría de los legisladores groenlandeses de convocar un referéndum de independencia.
Aunque estas encuestas también revelan que la mayoría de los groenlandeses, aunque están abiertos a separarse de Dinamarca, no quieren formar parte de EE.UU.
Pero todo este intríngulis ha impactado en las bolsas europeas donde el sector de defensa europeo ha extendido su repunte ante el aumento de la tensión geopolítica tras la intervención de EE.UU. en Venezuela y las amenazas sobre Groenlandia. Las acciones de estas compañías también se han visto apoyadas por la petición de Trump de aumentar el gasto militar. Así, firmas como Renk, Leonardo, Rheinmetall o BAE Systems han celebrado que el presidente estadounidense haya prometido aumentar el presupuesto de defensa en un 50%, hasta los 1,5 billones de dólares para 2027.
Por su parte, el ministro de Defensa danés y viceprimer ministro Troels Lund Poulsen ha indicado que Dinamarca gastará 88.000 millones de coronas danesas (13.800 millones de dólares) en rearmar a Groenlandia dada "la grave situación de seguridad en la que nos encontramos".

