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María Eugenia Vidal: "A mi me encantaría que vuelva Mauricio, pero juega bastante al misterio"

En diálogo con Rubén Rabanal, la dirigente del PRO reactiva las expectativas de una competencia en el 2027. El vencido reclamo a Manuel Adorni.

María Eugenia Vidal dialogó con MDZ en una entrevista hecha por nuestro director periodístico, Rubén Rabanal.
María Eugenia Vidal dialogó con MDZ en una entrevista hecha por nuestro director periodístico, Rubén Rabanal. MDZ

María Eugenia Vidal volvió al centro de la escena política. La exgobernadora bonaerense, que decidió no renovar su banca de diputada el año pasado y hoy reparte su tiempo entre la docencia universitaria, su consultora privada y la presidencia de la Fundación Pensar, se convirtió en una de las voces del PRO que con más claridad marca límites al gobierno de Javier Milei.

Vidal acompaña el rumbo económico, pero cuestiona la intolerancia oficial y el uso de recursos del Estado para atacar a quienes piensan distinto.

En una entrevista con el director periodístico de MDZ, Rubén Rabanal, Vidal repasó la actualidad del oficialismo y de su propio partido: el caso Adorni, el pliego de la jueza que el Presidente se resiste a firmar, la situación de la provincia de Buenos Aires bajo Axel Kicillof y las señales de un Mauricio Macri "cada vez más conectado con la política", cuyo regreso a la presidencia, dice, le encantaría.

Entrevista completa

Entrevista completa a María Eugenia Vidal

-Si no te subís vos al ring, te suben al ring. Esta vez te subió Javier Milei. ¿Qué hiciste?
-Lo primero que tengo para decirte es que a mí me ha tocado dar muchas peleas difíciles a lo largo de estos más de 20 años haciendo política en lugares difíciles, y la gente lo sabe. Si no me asusté con los sindicalistas mafiosos, con los jueces corruptos, con la parte de la policía que era delincuente en la provincia de Buenos Aires, a los que combatí y peleé, menos me voy a asustar. Esas peleas eran realmente duras, con amenazas y con todo lo que me pasó. Lo que pasa en Twitter me parece menor. Lo que sí me sorprende y me preocupa —no por mí, sino porque lo he visto en otros— es que el nivel de intolerancia del gobierno sea tan alto.

Toda la crítica que el Gobierno me hizo los últimos días se generó a partir de un reportaje como este, donde el periodista me preguntó si el caso de Adorni hubiera sucedido en el gobierno de Mauricio. Y mi respuesta fue un rotundo no.

Primero, porque conozco mucho a Marcos Peña, y si de algo nadie dudó nunca fue de su honestidad. Y, en segundo lugar, porque aun cuando no hubiera sido Marcos, hubiera sido cualquier otro funcionario sospechado: si durante dos meses no le podía explicar a la gente su declaración jurada —olvidémonos de cuál es la fecha de presentación, más allá de las formalidades—, cuando ocupás un cargo público muy alto y la gente está dudando de vos, lo primero que tenés que hacer es mostrar tu declaración, mostrar cómo vivís, explicar, porque eso es lo que un funcionario público tiene que hacer.

Vidal sobre la presentación de la declaración jurada de Manuel Adorni

Dije que no, que Mauricio hubiera tenido paciencia durante dos meses o más para que el funcionario explique o presente su declaración jurada. Y todo eso desató que la Oficina de Respuesta Oficial saliera a atacarme. Esa oficina no existía antes: la armó este gobierno, supuestamente con el objetivo de desmentir fake news. Pero esto no era una fake news, era una opinión.

A mí me preguntaron qué hubiera pasado y contesté lo que creía. Y como me pasó a mí este fin de semana, donde esa oficina salió a atacarme, le ha pasado a periodistas y a opositores. Si de verdad el compromiso del PRO es con el cambio —siempre lo he dicho y lo suscribo— y no con un partido ni con un presidente, parte del cambio es que no existan lugares del Estado con recursos públicos que se usen para atacar al que piensa distinto. Eso era 678. Sería muy triste que la oficina de respuesta del Presidente se convierta en eso.

La bandera del cambio: de Mauricio Macri a Javier Milei

-La marca del cambio la tenía Mauricio. Viene Milei con una bandera que, desde el punto de vista del cambio, era similar. Pasan dos años y pico y parece que no era tan así. Si hoy tenés que armar el team del cambio, ¿con quién lo armás?
-Primero, para ser muy honesta, el cambio es de la gente, es de los argentinos. Los argentinos decidieron cambiar con Mauricio y luego con Milei. Pero el cambio es mucho más grande que Mauricio, que Milei, incluso que un partido político: es una decisión de la gente, y eso es lo que me parece más valioso. Si yo tuviera que armar un equipo hoy, lo armaría con dirigentes políticos que de verdad defiendan ese cambio.

-¿Te sentás con el presidente, por ejemplo?
-Yo siempre me sentaría con el presidente. Le voté muchas leyes y creo que no hay que ponerle palos en la rueda, porque su rumbo económico es correcto. Ahora, no ponerle palos en la rueda no es quedarse callado y consentir, sometiéndose a cualquier decisión. No lo hice con Mauricio Macri en mi partido y no lo voy a hacer con nadie afuera, porque lo que uno tiene que hacer es defender lo que cree que es correcto siempre.

Está mal la intolerancia, está mal el insulto, está mal utilizar recursos del Estado para atacar a un dirigente porque no te gusta lo que dijo. Estaba mal con el kirchnerismo y está mal ahora. Si lo critico y lo digo, eso no me convierte en enemiga del Presidente: yo quiero que le vaya bien.

-La sociedad, cansada de lo que vivimos en los veintipico de años anteriores, ¿está rechazando que el agravio esté en el centro de la conversación, o es tanto el miedo a lo anterior que se lo banca?
-Sin duda hay un miedo justificado al regreso del kirchnerismo. El kirchnerismo nos llevó al 200% de inflación, nadie quiere volver ahí. Y en eso el PRO tiene una convicción muy fuerte.

Ahora, dicho esto, creo que hay un porcentaje importante de argentinos al que no le gusta eso. Y no es solo un estilo: no estamos discutiendo formas, estamos discutiendo fondo.

Cuando hacen trascender que el Presidente no va a firmar el pliego de una jueza porque es familiar de un periodista que hace investigaciones que no le gustan, eso es poco democrático, porque el Senado primero le envió el pliego y, segundo, lo votó, y eso es democrático.

No vayamos a si corresponde o no corresponde jurídicamente: una cosa es la discusión legal y otra la de lo que está bien y es correcto. El Presidente tiene que firmar ese pliego.

-Es un poco el tema de Adorni.
-La sociedad se lo estaba reclamando desde hace más de dos meses. Si uno tiene un lugar tan relevante, lo que tiene que hacer es explicar. A mí me ha pasado: muchos funcionarios públicos fuimos denunciados en la gestión, y ahí uno tiene una doble responsabilidad.

La primera, explicar hacia los ciudadanos: "me denuncian por esto, esto no es verdad por esto, por esto y por esto", dar la cara, ir a todos los programas de televisión y decir lo que pasa. A mí me pasó y lo he hecho. La segunda, presentarse ante la justicia y presentar todas las pruebas. Más allá de todas las dificultades enormes que tiene, creo que al final del camino, después de muchos años y lamentablemente con mucha lentitud, la justicia define culpabilidad o inocencia.

Pasó con Cristina: tardó 14 años, pero llegó un día en que la justicia falló, y ahora estamos a la puerta de que le decomisen los bienes. Tarda, pero llega. Y también define inocencia: en mi caso, cuando me denunciaron, fui sobreseída, y tuve que esperar tres años que fueron muy largos para mí. Uno tiene que someterse a la justicia, pero también dar explicaciones públicas. Una cosa no invalida la otra.

-Hay dirigentes que en otra época decían que era imposible pasar por la administración pública sin llevarte tres o cuatro denuncias penales.
-Con el kirchnerismo era inevitable, nos pasó a gran parte de los funcionarios del PRO. De hecho, hace poquito Schoklender declaró en una causa diciendo que Aníbal Fernández le pagaba, con la fundación, a un abogado para que nos denunciara. La denuncia con nosotros estaba a la orden del día. No es nada agradable, pero uno tiene que saberlo y dar explicaciones.

María Eugenia Vidal: entre la política y el sector privado

-¿Estás haciendo política? Es casi una pavada decirlo, porque siempre lo estás. Pero estás en el sector privado, enseñando. Me contaron que sumaste una cátedra nueva.
-Hace varios años que enseño, desde 2020. Trabajar en el sector privado no es irse de la política: no hace falta cobrar un sueldo para hacer política, uno puede hacer política y vivir de otra cosa.

Sé que en la Argentina no estamos acostumbrados a eso, pero decidí no reelegir en mi cargo el año pasado. Hoy soy directora de una maestría de políticas públicas en una universidad, que forma profesionales para que los políticos tomemos decisiones basadas en datos y en evidencia.

Yo quiero una mejor política, y creo en profesionales formados así. Además, puse mi propia consultora, trabajo mucho con el sector privado —con pymes, con startups, con grandes empresas—, vivo de eso. Y en mis tiempos libres soy presidente de la Fundación Pensar, ad honorem, para los equipos técnicos del PRO. Esa es mi manera de aportar a la política hoy.

La Ciudad de Buenos Aires en disputa

-¿Y la Ciudad cómo la estás viendo? En la última semana hubo novedades: que se acercan a La Libertad Avanza, que no, que se sacan fotos, que no. ¿A dónde va esto?
-Todas esas especulaciones creo que no van a ningún lado. Entiendo que para muchos en la política lo más importante sea discutir cuál va a ser su cargo el año que viene, pero a mí me parece que están pasando cosas más interesantes para la gente.

La semana pasada estuve en Balvanera. Un problema grande que tiene la ciudad es la gente en calle; cualquier vecino te va a decir que hay más gente en calle. Y me parece muy interesante lo que está haciendo Jorge Macri: abrió casi 50 refugios. Hoy hay 5.000 personas que estaban en la calle y que están en un proceso en el que no solo dejaron la calle, sino que además se capacitan laboralmente, y muchos ya lograron alquilar y volver a trabajar. Lamentablemente, el 70% de esas personas viene del conurbano.

La Ciudad recibe a muchísimos bonaerenses a quienes sus gobiernos municipales y provincial no atienden, pero la ciudad lo está haciendo, está dando una respuesta. Por supuesto, todavía falta mucho: hubo más gente en calle pospandemia, y más en estos últimos dos años. Pero nadie se va a dormir en la Argentina pensando si el candidato de La Libertad Avanza va a ser Milei o Patricia Bullrich, o quién va a ser el próximo jefe de Gobierno.

Se van a dormir pensando cómo hacen para llegar con dos trabajos, si no les alcanza, si tienen una deuda con la billetera virtual que les cobra como el banco porque las tasas están altísimas. Se van a dormir preocupados si viven en la provincia de Buenos Aires, donde la frecuencia del colectivo disminuyó un 20% porque la provincia no paga y no actualiza la tarifa. De este lado de la General Paz eso no pasa: esperás en una parada de la ciudad y el colectivo viene a tiempo. Y si te toca un hecho de inseguridad, del otro lado de la General Paz vas a estar más expuesto.

La política, cuando empieza a discutir el año que viene, habla de algo que para los argentinos hoy es ciencia ficción. Su día a día es lo económico: que la inflación siga bajando, que sus hijos tengan trabajo, que no vivan para siempre con ellos y a los 30 años puedan irse a vivir solos.

La discusión de cara a 2027

-En una trivia, a todo respondías "Cristina no". ¿Con Kicillof tampoco te sentás a hablar?
-Yo hoy no estoy haciendo política en la Provincia. En la relación ciudad-provincia, el PRO siempre intentó tener un buen vínculo con la provincia de Buenos Aires, pero si no hay gestión en la provincia, menos va a haber gestión compartida con la Ciudad. Los impuestos de la provincia de Buenos Aires son más caros que los de Córdoba y que los de Santa Fe; producir ahí es un drama, y si a eso le sumás tasas municipales ridículas… Después se llenan la boca hablando del trabajo de la gente y de la industria, pero la matan con impuestos, y eso tampoco se ve en bienes públicos: tenés un IOMA que es una tragedia, marchan por el Garrahan pero no le pagan la deuda al Garrahan.

Hay que demostrar en los hechos esos compromisos con los derechos de la gente; después tenés que gobernar y demostrar que en tu distrito las cosas son distintas.

Lamentablemente, en la provincia de Buenos Aires todos los bienes públicos se deterioraron. Cuando termine esta nota, que va a durar 20 minutos, cada tres minutos va a haber ocurrido un robo en la provincia de Buenos Aires. El año pasado murieron más de 800 personas. Esto no es joda: acá o se gobierna o no se gobierna.

El peronismo es buenísimo para los discursos, para la marcha, pero para la vida real, para resolver los problemas de la gente, después no hay coincidencia entre lo que se dice y lo que se hace.

-En esa misma trivia te ponían a Mauricio "con coronita". ¿Qué quiere Mauricio: ser él, decidir quién va a ser, o que no sea alguien?
-Me encantaría poder interpretarlo, pero juega bastante al misterio: no dice nada por ahora, dice que todavía no decidió, y me parece bien.

A mí me encantaría que vuelva, y lo he dicho públicamente, porque creo que fue el presidente que empezó el cambio en la Argentina, y con toda su experiencia, a este primer paso que dio Milei le podría agregar muchísimo valor en cuatro años de presidencia. Sería una gran oportunidad.

-¿Lo ves con ganas?
-Lo veo con más ganas, no sé si de ser presidente, pero mucho más conectado con la política, recorriendo el país. Hizo cuatro visitas en dos o tres meses, se reunió con dirigentes, todo el tiempo está en reuniones, yo me entero.

Está muy metido en lo que hacemos en la Fundación Pensar; le encanta que estemos formando nuevos cuadros, nuevos jóvenes, algo que hacemos con tres universidades. Está mucho más involucrado en el PRO que antes.

-¿Cómo están viendo este reverdecer del PRO? Parecía muy metido abajo del gobierno, y de repente cambió algo. Algunos lo daban por muerto.
-Los que nunca pensamos que el PRO estaba muerto no cambiamos mucho. Más allá de la cosa endogámica o de la camiseta amarilla puesta, creo que es bueno que el PRO exista para el país: que para la Argentina exista una fuerza republicana y liberal, con experiencia de gestión concreta, que transforma la realidad y que tiene equipo con gente muy preparada.

Los mejores ministros de este gobierno vienen del PRO, no es casualidad. Hoy veía que La Libertad Avanza lanzaba una escuela de dirigentes; en buena hora. Todos los partidos tienen que tener formación de sus dirigentes, y entre sus docentes veía a Toto Caputo y a Federico Sturzenegger. Buenísimo.

-La escuelita de Karina, la nueva.
-Yo no la subestimaría. Cuando las cosas están bien, hay que decirlo: qué bueno que hagan una. De hecho, desde la Fundación Pensar impulso mucho la formación de los dirigentes, lo hago con universidades, porque eso garantiza un piso de calidad. En buena hora. Todo eso que tienen para sumar, y lo que el Presidente ha mostrado como éxito —su programa económico, su política de seguridad—, viene de personas que fueron ministros de Mauricio.

-Queda un año y medio que puede ser más simple o muy complicado. Tenés, por un lado, la macro que le da buenos números al gobierno —colocaciones en el exterior, compras del Banco Central, el Fondo que le dice "seguí para adelante"—, pero te das vuelta y hace falta una ambulancia que salga a levantar pymes: desaparecieron 23 mil y pico de empresas. ¿Cómo ves este plazo?
-El rumbo es el correcto, la macroeconomía tuvo el camino que se necesitaba recorrer. Más que "angelado", hubo un camino correcto, iniciado por Toto y su equipo, con la voluntad y la decisión del Presidente.

Apoyé muchas de las leyes en el Congreso cuando me tocó ser diputada. Ahora, la transición de una economía que no era competitiva hacia una competitiva ya empieza a tener ganadores: si vas hoy a Neuquén, a San Juan, a Salta, a provincias vinculadas —ni hablar a las de la Pampa Húmeda, con esta cosecha—, las provincias con recursos naturales y con inversión empiezan a tener otra situación.

Hay una Argentina, pero también hay otra: la del conurbano, la del Gran Rosario, la del Gran Córdoba, a la que ese beneficio hoy no le llega. ¿Qué haría el kirchnerismo? Plan platita para los que la economía no les llega, y ya sabemos que eso termina mal.

El gobierno dice "este modelo es así, el que se sube al tren se sube, el que no, no". Yo creo en un equipo de gobierno que entienda y trabaje para que esa transición sea lo menos difícil posible. Hoy la Argentina necesita incentivar inversiones.

-Ojo, que ahí puede haber problemas de igualdad ante la ley: se le dan muchos beneficios a algunos y nada a otros.
-Por eso digo: ¿bajamos impuestos? Sí, bajemos impuestos. No podemos bajárselos a todos de golpe, pero empecemos a ayudar bajando impuestos, que lo tenemos que hacer, y dándole facilidades a los que tienen que invertir en lugares donde hoy hay dificultad.

Y el fin de la obra pública, que yo no comparto: así como digo que la macro está muy bien, no comparto que no se haga obra pública. El fin de la obra pública afecta a muchísima gente en la construcción, y además, si no hay suficiente crecimiento de la actividad y del consumo, no hay suficiente inversión privada.

Entonces, hagamos un RIGI de la construcción, te lo digo como un ejemplo. Y salgamos a vender más la Argentina al mundo: Mauricio, siendo presidente, abrió 200 mercados.

Me parece muy bien que el Presidente viaje a Estados Unidos y a Israel, pero ahora tenemos que desarrollar más vínculo con los países árabes, que tienen muchísimo dinero para invertir en el país. Tenemos que salir a vender mucho más la Argentina al mundo e implementar cuanto antes el acuerdo con la Unión Europea, que ya está muy avanzado, para que nuestras empresas empiecen a exportar; facilitar esa exportación, porque ahí hay sectores que no son tan beneficiados y que podrían crecer.

Ese camino de un modelo a otro no puede ser el de la ley del más fuerte: acompañemos a aquellas provincias y a aquellos sectores a los que todavía no les llegó ese éxito, para que el modelo de Milei tenga una mayoría de ganadores, no solo algunos.

-Volviendo a la política: en la cena de la Fundación Libertad, Mauricio se abrazó con Patricia.
-La política tiene que dejar de leer en un gesto de cortesía algo armado. Patricia forma parte de La Libertad Avanza hoy, y es parte de su discusión interna; lo vemos en los diarios todos los días. No hay nada para discutir con el PRO sobre candidaturas. Es casi como hablar de un viaje a Marte, por más que para muchos políticos ese sea su tema diario. Ojalá empiecen a cambiar de tema.

-Es tentador hablar de eso.
-A mí me encanta mi trabajo. Soy una apasionada, Rubén, y vos lo sabés: soy una apasionada de lo que hago, no puedo hacer las cosas así, poquito; todo tiene que ser a fondo. Me gusta mucho contribuir a mi país.

El que nada debe, nada teme: no tengo ninguna causa pendiente en la justicia; en todas las denuncias que tuve, o se desestimó la denuncia o fui sobreseída. Voy con la conciencia tranquila. No le tengo miedo a nada, ni a un tuit ni a lo que me diga la oficina del Presidente. Lo que sí me preocupa, de vuelta, es que desde el poder se genere intolerancia, porque ese no es el país en el que quiero vivir.