Presenta:

Luego de la carta bomba de Cristina Fernández de Kirchner, Axel Kicillof insiste en no darle importancia

El gobernador bonaerense se reunió con sus confidentes del Movimiento Derecho al Futuro pero no llamó al resto que no está en ese diseño electoral. Ariel Sujarchuk, de Escobar, fue el primero y único que criticó a la ex presidenta por lo que dijo en la misiva.

Axel Kicillof se volvió a reunir este viernes a la tarde con los intendentes de su agrupación Movimiento Derecho al Futuro para discutir aspectos centrales sobre el futuro de su gestión y debatir sobre la carta bomba de Cristina Fernández de Kirchner. Al igual que lo que hizo este jueves Javier Milei, que dejó fuera de la convocatoria al diálogo a los gobernadores opositores, incluido Kicillof, ahora el gobernador bonaerense hizo lo propio con los que no responden a su agrupación.

Cristina Fernández de Kirchner volvió con las cartas. Quizás extrañaba su época de vicepresidenta que le costaba hablar con Alberto Fernández, su pupilo. Ahora el emisario de su misiva fue Axel Kicillof, su antigua creación política, una de las pocas exitosas que tuvo para dejar de herencia, ya que el resto, como Amado Boudou, fracasaron estrepitosamente.

Hasta uno de sus más cercanos intendentes, miembro del consejo partidario que conduce la ex presidenta, Ariel Sujarchuk, en su carácter de jefe del peronismo de Escobar, le respondió con una durísima y descriptiva misiva que recuerda que su esposo, Néstor Kirchner, puso a un intendente como cabeza de lista. Fue el caso del matancero Alberto Ballestrini, luego propuesto como vice y vigilador de Daniel Scioli.

Además, Sujarchuk remarcó que la nómina de Fuerza Patria que compitió en octubre estaba repleta de “actores de relevancia pero sin votos”, como son Juan Grabois y Jorge Taiana. “Omitir esta parte del análisis fomenta la división del campo nacional y popular. Y, por consiguiente, la derrota electoral. Buscar la unidad mirando solo la paja en el ojo ajeno, a priori no parece una buena idea" agregó el intendente quien, además, había sido sondeado por la presidenta del PJ Nacional para ser parte principal de la oferta electoral del domingo pasado.

Embed - Intendente de Laprida Alfredo Fisher

Cristina Fernández de Kirchner se transformó, quizás sin quererlo, en parte sustancial del problema futuro del peronismo y de la discusión política del país. Si bien Axel Kicillof cree en principios económicos tal vez más radicalizados que ella, con solo despegarse un poco ya ganaría un amplio margen para reconfigurar su propia figura. Aún no se animó a interpretar a interpretar “nuevas canciones” aunque alrededor se le apilen dirigentes, intendentes y gobernadores deseosos que así lo hiciera.

La ex presidenta de la Nación, quien durante el mandato de Fernández tuvo un rol central en la obturación de acuerdos políticos y dinamitó al Trío Pandemia, ese que el ex presidente armó con Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta, lo único que pretendía era tener una solución judicial para sus problemas. Sin embargo, ni siquiera aprobó la designación como Procurador General del juez Daniel Rafecas, a quien le desconfiaba por “tibio”. Hoy sigue el mismo que reemplazó a Gils Carbó, el macrista Eduardo Casal.

Conferencia tras la reunión de Kicillof con intendentes

Conferencia de Carlos Bianco y Julio Alak

En líneas generales, Cristina Fernández de Kirchner se atribuyó la razón por su férrea oposición a que las elecciones bonaerenses se realizaran de manera desdoblada y anticipada a las nacionales. Ella quería que fueran el mismo día para que el apoyo de los intendentes trascendiera para los candidatos nacionales. Y dijo que salvo Kicillof, todos los demás gobernadores peronistas ganaron. Sin embargo, hasta en esto faltó a la verdad, salvo que no considere a Gustavo Saenz, de Salta, como peronista, o a Gustavo Melella, de origen radical al igual que el santiagueño Gerardo Zamora, como representantes de Fuerza Patria.

Uno de los nombrados en la carta bomba fue Martín Sabbatella, quien hace muy poco se reunió con ella. Según el ex intendente de Morón, pretendiente para volver a ese cargo en 2027, “ella siempre dijo lo mismo e insiste sobre la necesidad de trabajar por la unidad”.

Este es otro de los puntos centrales del debate. La mayoría de los intendentes del Movimiento Derecho al Futuro quieren que Kicillof tome una determinación con respecto de los funcionarios alineados con La Cámpora y los separe de su gabinete. Para el gobernador eso sería incendiar Roma y atentar contra sus propias necesidades de leyes básicas como presupuesto y endeudamiento, temas claves que ya tuvieron que aplazarse el año pasado por las mismas internas que existen hoy.

En el gobierno provincial “la carta corrió la cortina que impedía ver lo que sentía”. Sin embargo, no tomarán represalias con sus seguidores pagados con el erario bonaerense aunque sí esperan que “en solidaridad con su líder” abandonen sus cargos, cosa que no ocurrirá porque La Cámpora siente, con razón, que ellos son parte constitutivas de ese gobierno. https://www.mdzol.com/la-bronca-cristina-kirchner-axel-kicillof-y-la-vendetta-los-intendentes-bonaerenses-n1372503

Cristina Fernández de Kirchner

La posibilidad de zanjar las diferencias entre los camporistas y los kicillofistas en una PASO están a flor de piel, aunque algunos referentes cercanos al gobernador insisten que eso sería un arma de doble filo, porque “aunque ganemos ellos seguirán haciendo lo imposible para que perdamos o esmerilarnos. Es este el momento de decir basta e ir por otro camino”, concluyen.

En la última elección de octubre, además de la ausencia de intendentes y representantes territoriales con poder, también hubo desprendimientos que atentaron contra la capacidad electoral del peronismo, como las listas encabezadas por Alberto Samid y Fernando Gray. “Imaginate con el Colo Santilli en la cancha… A él no lo podes tratar de gorila ni mucho menos… Si viene con un discurso como el que tiene y Axel sigue sin incorporar a nadie, es boleta”, describió hoy uno de los presentes en la jornada de discusión y análisis realizada en La Plata, en la que el gobernador volvió a mostrarse decidido sobre el camino a seguir, pero no dio señales en el mismo sentido que reclaman los intendentes, esos que le dieron la victoria del pasado 7 de septiembre, casi un siglo atrás en términos políticos.

Además de Sujarchuk, el domingo pasado, cuando todavía no se comprendía qué le había pasado a Fuerza Patria, Gastón Granados, intendente de Ezeiza y aliado histórico de Martín Insaurralde, dijo lo mismo sobre el rol de los intendentes y cómo habían quedado al margen en las listas de octubre. Quizás por todo esto la ex presidenta, con olfato como pocas, tiró la nueva carta bomba. Está dispuesta a pelear y demostrar cuánto pesa en el peronismo kirchnerista renovador.

La noche del domingo hubiera sido una gran oportunidad para que el gobernador Kicillof empezara a cerrar la grieta convocando a los intendentes ganadores para una foto de familia, no solo la esquelética foto que presentaron con Jorge Taiana como protagonista. Tampoco ayuda que los jefes comunales fueran invitados por whatsapp a través de una secretaría privada para el acto de este lunes, en el Salón Blanco de la Provincia, donde presentará el presupuesto de 2026. Pocos quieren quedar pegados a la tobillera. Pero del otro lado tampoco reciben ninguna caricia.