Los radicales fueron clave para que fracase la Ley de Tierras y se debate el rol de la UCR en 2027
El bloque de senadores radicales fue decisivo para finiquitar la Ley de Tierras que pretendía aprobar el gobierno de Javier Milei. Si bien el bloque seguía de cerca lo que pensaban los gobernadores "aliados" de Mendoza, Chaco y Corrientes, la disidencia determinó la decisión del resto.
Los radicales le dieron la espalda a la Ley de Tierras propuesta por Milei Foto: Prensa
En la mañana del miércoles, el ex vicegobernador y referente del radicalismo de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Salvador, había alertado que su partido, y fundamentalmente sus autoridades, debían empezar a buscar una manera para que “las expresiones sobre ciertos temas, como el caso de la Ley de Tierras, tuviera un correlato directo en el voto de nuestros legisladores” y alertó: “ La UCR no puede decir una cosa y luego sus representantes votar otra”.
Horas después, el presidente del Comité Nacional, Leonel Charella, hizo una nueva presentación, complementaria a la que había hecho al inicio de esta semana en la que insistió en el rechazo a “la modificación de la Ley de Tierras que impulsa el Gobierno nacional” y en esta oportunidad lo hizo con el respaldo de la OTR, la Fundación Alem y Franja Morada, entre otras agrupaciones.
Hasta este miércoles, el único que votaba en contra era el senador bonaerense Maximiliano Abad, quien ingresó al Senado en alianza con Patricia Bullrich en el ya extinto Juntos por el Cambio, hace tres años. La decisión del marplatense siempre fue la misma e incluso podría atentar a sus propios intereses, ya que pretende ser intendente de General Pueyrredón, Mar del Plata, y para serlo necesita del acompañamiento de libertarios y del PRO.
En diálogo con MDZ el día anterior a sesionar el Senado de la Nación, Salvador calificó a la Ley de Tierras como “innecesaria” y que “de ninguna manera puede ser aprobada por los radicales ni por el Senado”.
Las críticas internas y el llamado a ordenar el voto radical
“No puede ser que cada radical haga lo que quiera. Sus representantes tienen que asumir sus responsabilidades, ya sean gobernadores, autoridades partidarias o intendentes. No puede ser que cada uno mire para su propio ombligo. Si el partido lo define de una manera hay que actuar en ese sentido”, exclamó el expresidente de la UCR bonaerense.
Al parecer, algo de lo que pensaba el ex diputado nacional había alertado que “el partido debe actuar, no mirar. Si los legisladores o gobernadores pueden pensar diferente, hay que aconsejarlos, hacerles ver diferentes puntos de vista y pasar de la observación a la acción. Si no hacemos algo diferente, la gente seguirá preguntándonos para qué queremos seguir siendo radicales, porque no damos ninguna definición”.
El freno legislativo, la presión social y la postura de los gobernadores
Temprano, Abad mandó a preguntar a algunos referentes cercanos cómo venía la discusión y se veía en minoría extrema. Su instinto le decía que algo estaba madurando fuera del Senado, y que fue lo que provocó, finalmente, la caída de los respaldos de los gobernadores aliados, alertados por cómo se organizaban manifestaciones populares en municipios “proclives” a ser afectados por la Ley de Tierras más una corriente importante de artistas y referentes sociales también le decían que No. Según Daniel Vico, de AD HOC, un 98% de las opiniones en redes reflejaban su rechazo al proyecto oficial.
El resto de los integrantes del bloque radical del Senado se mantenía paralizado. Su presidente, el correntino Eduardo “Peteco” Vischi ya no podía acomodar a sus integrantes, incómodos por la posible fractura a la hora de votar. Nadie quería quedar del lado de “los malos”, aunque ellos creerían estar haciendo el bien.
Lo mismo pasó en otros bloques provinciales y aliados del gobierno, como los que responden a Salta y Catamarca. Gustavo Sáenz y Raúl Jalil, los “ganadores del nuevo sistema de RIGI y Súper RIGI”, más el neuquino Rolando Figueroa, se desmarcaron directamente también.
El mapa de tensiones territoriales y el dilema de las alianzas
El centenario partido sigue atravesado por internas, lo cual no sería nada irregular en la UCR, no podía presentar una única postura en temas trascendentes desde hace mucho tiempo. El gobierno de Javier Milei tiene como rehén a mucho de su electorado y eso los limita al tiempo que los aterra.
Mientras que los gobernadores pretenden seguir siendo aliados con La Libertad Avanza como en Mendoza y Chaco, en Santa Fe, de donde es oriundo el presidente partidario actual, Leonel Charella, la alianza política que llevó a Maximiliano Pullaro a la Gobernación tiene serios reparos en tener al mileismo dentro de esa confluencia compuesta por la UCR, el PRO y, desde hace tres o cuatro años, el socialismo. Corrientes está conducido por Gustavo Valdés, quien enfrentó a los libertarios en las últimas elecciones pero ahora pretendía llegar a un acuerdo.
Ese mosaico multicolor se aplica para la Provincia de Buenos Aires, territorio en la que los intendentes pretenden tener al actual oficialismo como aliado en el interior pero, a la vez, no están de acuerdo con el costo que tienen que pagar para tenerlos. Inclusive Patricia Bullrich advirtió que la UCR y el PRO deben ser parte de una nueva alianza de cara en 2027 para no aumentar la incertidumbre por la reelección de Javier Milei.
El debate por un radicalismo independiente de cara al futuro
Este jueves, a partir de las 10, Ricardo Gil Lavedra, Alfonso Prat Gay, Daniel Salvador y Liliana De Riz, entre otros, estarán debatiendo en Bartolomé Mitre 1670 de CABA sobre un radicalismo independiente, que proponga puntos de vista claros y precisos y que los mismos puedan ser abrazados por quienes tienen la obligación de gobernar territorios. Lo que sí queda en claro a este conjunto de dirigentes es que no quieren ir atados a la suerte de La Libertad Avanza.
Pero como gobernadores e intendentes piensan diferente, es factible que lo visto esta semana con el tratamiento de la frustrada Ley de Tierras haya sido un espejismo y que la realidad obligue a claudicar con el único fin de que sobrevida quien pueda, aunque para eso deje de lado las históricas banderas del partido en el que dicen participar.