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Los músculos atrofiados de Cornejo, números en rojo y los obstáculos del plan minero

El Gobierno está desacostumbrado a negociar y busca "imponer" en todos los ámbitos. Los reclamos de los empresarios que derivan de una crisis productiva profunda. Cobre, uranio y desafíos políticos.

viñeta minería pobres

El proceso político que lidera Alfredo Cornejo tiene algunas características particulares que potencia virtudes para conseguir sus objetivos, pero también atrofia herramientas clásicas de arte de cambiar las cosas. Una de las máximas cornejistas es imponer rigor y “mano dura” en la acepción más amplia del concepto. Están más acostumbrados a imponer, que a dialogar; a sancionar, antes que convencer. Esa lógica se ejecuta incluso en ámbitos en los que las causas de los problemas los excede. Por eso, por ejemplo, resultó más práctico sancionar y “mandar al Cose” a adolescentes que habían realizado pintadas amenazantes, antes que generar un shock de conciencia en las casas y escuelas. En el corto plazo generar miedo dentro del aula fue más efectivo que el diálogo. Una muestra a escala cotidiana de la forma de ejercer el poder.

Esa falta de entrenamiento del diálogo y la construcción colectiva se traduce en otros hechos cuya iniciativa podría ser virtuosa, como la Reforma de la Constitución y su primer ensayo cornejista con la enmienda para ratificar la autonomía municipal. O, por ejemplo, para buscar alguna alternativa a la crisis de recursos que tiene la Provincia y que por ahora se disimula. El año pasado terminó con déficit operativo por primera vez desde que Cornejo ordenó las cuentas y todos los datos financieros y económicos arrancan con un menos adelante. El informe del Consejo Empresario Mendocino advierte sobre ese cambio de tendencia. Según el estudio de las cuentas públicas hecho por esa cámara, en 2025 se mantuvo el superávit primario, aunque con una baja sensible, y hubo un déficit operativo del 5% aproximadamente. En la última década, por ejemplo, cayeron sensiblemente los recursos, la provincia se hizo más dependiente de la Nación y también más vulnerable. El ajuste de Cornejo igual fue mayor a la caída de los ingresos.

ulpiano suarez, esteban allasino, matías stevanato
Una foto que incomoda en el cornejismo, pero que alivia porque todos tienen un rival común: Luis Petri.

Una foto que incomoda en el cornejismo, pero que alivia porque todos tienen un rival común: Luis Petri.

El diálogo, el intercambio de ideas incomoda al Cornejismo. Tanto, que una imagen que podría ser convencional para cualquier democracia moderna en Mendoza llama la atención. Es lo que ocurre cada vez que Ulpiano Suarez, Matías Stevanato y Esteban Allasino se reúnen y se sacan fotos. Justo a los tres les encanta sacarse fotos juntos.

En el cornejismo las sonrisas de los intendentes genera celos, pero es bienvenida porque los tres tienen un enemigo común con el mandatario mendocino: Luis Petri, a quien desde Cambia Mendoza le harán lo posible o inventarán lo imposible para bloquearle el camino hacia las elecciones del año que viene. Cornejo, claro, tiene en sus manos las herramientas electorales que usará para construir el mapa. Fecha distinta (casi seguro), elecciones primarias si hace falta.

No habrá movimientos notorios antes de tener certezas de lo que harán otros. Es que otra característica del cornejismo es aprovechar más los errores y carencias ajenas que las virtudes propias. De hecho ese sector político ha sabido capitalizar más la debilidad de los otros que enfrentar al poder. Por eso se sumó a la ola Milei, aunque sea un camino repleto de incertidumbres y que rebajó a los oficialistas locales a una obsecuencia discursiva desconocida. Cornejo supo capitalizar la debilidad de sus rivales, principalmente el PJ, y el poco volumen político de sus rivales circunstanciales, como la Unión Mendocina, para sostener las estructuras. En cambio, fue resiliente puertas adentro con otros poderes con los que decidió no confrotar. Por eso es imposible escindir lo que pasó en la política, con el mundo de la producción, los negocios y las concesiones públicas: se empoderó Cornejo en la política y también algunos sectores que ya tenían control de recursos estratégicos.

Señales de alerta

El gobierno también está poco acostumbrado a recibir quejas de sectores que considera aliados, como las cámaras empresarias. Por eso la nota de reclamo presentada en su despacho por unas 20 organizaciones que nuclean a sectores productivos sorprendió. Allí reza un pequeño diagnóstico en el que advierten sobre algo que los números ya indicaban mucho antes: recesión, caída de la producción, industrias paradas y deterioro económico puertas adentro de la provincia. Le sumaron un decálogo de pedidos que, según ellos, son necesarios para enfrentar la crisis. La respuesta automática que ejecutaron desde el gobierno es que la mayoría de esos reclamos dependen de acciones nacionales.

Tan atrofiado está, también, el músculo de la autocrítica que obviaron que hay temas que la Provincia puede abarcar. Entre esos reclamos está la presión de ATM, el ente recaudador, sobre las pequeñas empresas, incluidos los embargos. El costo de la energía, que es de jurisdicción provincial en gran parte (Mendoza tiene las tarifas más caras del país) y la falta de instrumentos de financiamiento productivo, un problema estructural de Mendoza que afecta la competitividad en comparación con otras provincias. Incluso se meten en el corazón del plan de Cornejo porque cuestionan el uso de los fondos de obras públicas (los 1023 millones de dólares del Fondo de Resarcimiento). En ese punto mencionan algo que ya había sido advertido desde otros sectores: si las obras elegidas con las que Mendoza necesita; es decir si tendrán el impacto productivo y de mejora necesarios para el futuro. Además, proponen que se ejecuten obras de menor volumen y mayor diversificación, priorizando o dándole posibilidad de competir a empresas más chicas.

firmas empresarios
Los empresarios que firmaron el reclamo al Gobierno.

Los empresarios que firmaron el reclamo al Gobierno.

Rápidos para las excusas, en el oficialismo hay quienes sugieren algún interés político entre los firmantes. Es una línea de pensamiento rara, pues en el Ejecutivo provincial hay representantes que responden directamente a cámaras empresarias que adhieren al reclamo, como ocurre con la Unión Industrial.

Obstáculos al plan minero

El Gobierno cosecha el producto de sus propias semillas, que fueron plantadas desde 2015 y ahora busca que germinen más rápido de lo que se puede otros proyectos productivos. Es lo que ocurre con la industria petrolera, que podría tener novedades positivas (de dimensiones moderadas) hacia fin de año con movimientos en la lengua mendocina de Vaca Muerta. La decadencia de las áreas convencionales, la falta de mirada de largo plazo que hubo en el pasado y la transición hacen crujir la producción, la economía, las cuentas provinciales y los sectores que dependen de esa industria.

Cornejo, recorriendo Sierra Pintada. El Gobierno autorizó el saneamiento, pero el proceso está demorado. Foto: Gobierno de Mendoza
Antes de ejecutar algún plan productivo para el uranio, el Gobierno nacional debe sanear Sierra Pintada.

Antes de ejecutar algún plan productivo para el uranio, el Gobierno nacional debe sanear Sierra Pintada.

Con la minería, que mantiene más relevancia discursiva qu productiva, los tiempos y los impactos son y serán más moderados que las expectativas. La ambición de Cornejo es que San Jorge comience su construcción antes de que él deje el poder. Antes, la empresa debe conseguir los 600 millones de dólares y el acceso al RIGI. Ese proyecto para extraer cobre tendrá desafíos políticos enormes también, pues recaerán sobre él demandas locales y provinciales que no le competen.

El plan minero tendrá otros obstáculos y desafíos. La intención de avanzar en Las Heras requiere una habilidad especial. Alrededor de San Jorge hay potencial descubierto en las últimas décadas. Pero las empresas mineras de gran porte miran hacia otro lado: Paramillos. La competencia y tensión en la zona lleva décadas y el Gobierno juega a favor de la minería en Tribunales (para que haya actividad minera en la zona), mientras se saca fotos en la Reserva Villavicencio.

Con otro de los potenciales que tiene Mendoza también tiene un juego político complejo. Es lo que ocurre con la búsqueda de uranio, mineral que despierta interés particular y en el que la Provincia tiene experiencia; experiencia de las malas también. El interés de una empresa privada para explorar pone en foco el tema. En el ambiente profesional todos coinciden que si hay explotación de uranio en Mendoza debería ser en Sierra Pintada, la planta industrial ubicada en San Rafael. El plan de saneamiento que debe cumplir la Comisión Nacional de Energía Atómica está demorado y sin ese camino recorrido no podría haber avances productivos. La contradicción es que el Gobierno nacional impulsa la actividad minera y el “plan nuclear”, pero desfinancia la CNEA y los organismos técnicos y científicos que nutren la actividad. En ese plan es que se había abandonado la construcción de la nueva planta de Dioxitek (empresa de la que Mendoza es accionista) y ahora podría ser vendida a una empresa norteamericana. La búsqueda de uranio, la producción de uranio y su industrialización para generar combustible, es decir toda la cadena de valor, está en discusión y es uno de los temas estratégicos más relevantes de la actualidad. En el plano industrial también fue desfinanciado el plan para construir un reactor nuclear modular y, en cambio, podría ser exportada parte de la tecnología desarrollada en el país para gestar proyectos de terceros.