Las revelaciones de los empleados a los que el "clan" Lobos les robó $450 mil

Se trata de Laura Fara y su hijo Pablo Muller. Ambos fueron ingresados como empleados de planta de la Municipalidad de Guaymallén sin que lo supieran. Durante meses, la suegra del exintendente Luis Lobos les pagó entre 500 y 800 pesos con la excusa de que era un "apoyo" municipal, pero en realidad ella se quedaba con el resto del salario.

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Mariano bustos

Lobos, ingresando a la audiencia.

Pachy Reynoso/MDZ

Cada vez son más los detalles que salen a la luz sobre el juicio contra el exintendente Luis Lobos por defraudación en perjuicio de la administración pública. Este lunes comenzó el debate y pasaron por el banquillo dos testigos claves en la causa: Laura Fara y Pablo Muller. Se trata de dos conocidos de la suegra de Lobos a los que se ingresó como empleados municipales sin que ellos lo supieran. La primera jornada complicó principalmente a María Elena Fernández, madre de la esposa de Lobos, Claudia Sgró. En concreto, los testigos dieron detalles de cómo fueron engañados, durante cuánto tiempo y cómo fue que el fraude salió a la luz.

Según datos presentados en la Justicia, entre los años 2011 y 2015 María Elena Fernández realizó extracciones por 311 mil pesos de la cuenta de Laura Fara y 130 mil pesos de la cuenta de Pablo Muller.

Para entender en detalle hay que remontarse al año 2010, por aquel entonces Laura Fara dijo que no tenía un trabajo estable y se dedicaba a planchar ropa en la casa de la suegra de Luis Lobos. Según la testigo, María Elena Fernández hablaba de su hija Claudia y del su vínculo con la Municipalidad de Guaymallén. "Vivimos muchos años en el mismo barrio. Empecé a trabajar en su casa y nos hicimos amigas", remarca Fara sobre la madre de Claudia Sgró.

Fara dijo no haber hablado nunca con Lobos y solo en un par de ocasiones con Sgró, pero aseguró haber sido engañada por Fernández. Según la denunciante, en 2011 María Elena le comentó que existía un plan de apoyo económico en la Municipalidad de Guaymallén y le propuso inscribirla. "Yo no tenía trabajo y acepté esa ayuda. Me pidió fotocopia del documento y me dijo que me iba a dar esa ayuda", narró ante los jueces Ezequiel Crivelli, Marcelo Gutiérrez de Barrio y Jorge Luis Del Pópolo.

Fara juró que fue al cuarto piso de la municipalidad a firmar papeles y dijo que entre ellos le pareció firmar un bono de sueldo. "Ese mismo día me dieron un cheque que cobré en el Banco Nación", explicó. Ese dinero -2500 pesos- se lo dio a María Elena Fernández, quien se quedó con 2000 y le dijo que servirían para darle apoyo económico a otras cuatro personas que estaban sin trabajo. Lo que Fernández no dijo es que ese dinero era el sueldo de Fara por un empleo que Fara no sabía que tenía.

Por si eso fuera poco, Fernández le dijo a Fara que le diera la tarjeta de débito del Banco Nación y hay filmaciones de Fernández sacando del cajero el sueldo de Fara, a la cual solo le daba una parte en carácter de "apoyo económico". Lo mismo ocurrió con el hijo de Fara, Pablo Muller.

Con 18 años, Muller acababa de terminar la escuela. Según Fara, le pidió a María Elena Fernández que averiguara con su hija Claudia Sgro si existía alguna posibilidad de que le consiguieran trabajo a Muller en la Municipalidad. La respuesta fue negativa, pero con una opción. "Le pedí a María Elena trabajo para Pablo y me dijo que trabajo no había pero si la misma ayuda que recibía yo", expresó la testigo. Así fue como Pablo hizo el mismo recorrido que su madre, fue a la Municipalidad, firmó papeles y le dio su tarjeta de débito a María Elena Fernández.

Cambio de gestión

Todo terminó abruptamente cuando en noviembre del 2015 María Elena Fernández le dijo a Laura Fara que había sido nombrada empleada en la Municipalidad. Esto ocurrió a un mes del cambio de mando luego de que Lobos perdiera las elecciones frente a Marcelino Iglesias. El cambio de color político cambió las cosas y Fara parecía haberse convertido en un cabo suelto para el "clan" Lobos. 

Fernández le dijo a Fara que empezaba a trabajar en la dirección de Turismo de la Municipalidad y le pidió que si alguien le preguntaba dónde se había desempeñado antes del traslado contestara que venía del área de Desarrollo Social. Otro dato llamativo es que Fernández le pidió que declarara como perdida la tarjeta de débito del Banco Nación que le había retenido años atrás.

Pero la irregularidad saltó a la luz a los pocos meses. La gestión de Marcelino Iglesias llamó a revisar mediante una auditoría a los empleados municipales para detectar casos de ñoquis y nombramientos irregulares. Por miedo a perder su empleo, Fara fue a consultar sobre su situación a raíz de haber sido nombrada en los últimos meses de la gestión Lobos. Pero cuando fueron a los papeles le dijeron que se quede tranquila, que ella era empleada desde el 2011. "Fue doloroso por el cariño y la relación que tenía con María Elena", dijo Fara al recordar lo que sintió al enterarse que durante años le habían retenido el salario sin que ella supiera que era empleada municipal.

Ante esa situación y luego de hablarlo con funcionarios municipales como Gregorio Carbonell y la presidenta del Concejo Deliberante Evelyn Pérez, denunció a Fernández, Sgró y Lobos. Hoy en día Fara sigue trabajando para el municipio y conserva un cargo de planta en la dirección de Salud. Mientras tanto, su hijo Pablo no quiso trabajar en la Municipalidad y hoy estudia análisis de sistemas.

Luego de la primera jornada de debate, se tienen algunas precisiones sobre el caso, pero también quedan varias interrogantes. Si bien los dos testigos complicaron a la imputada María Elena Fernández, aún no está del todo claro el rol de su hija Claudia Sgró y el del exintendente Luis Lobos.

Seguramente ese será el carril que seguirá el debate en el que participan el jefe de Delitos Económicos, Sebastián Capizzi, la fiscal de delitos Económicos, Susana Muscianisi, el abogado querellante del municipio y el abogado defensor de Lobos, Fernando Lúquez.

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