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Las internas y dudas, por la ampliación libertaria, sobrevoló la visita de Milei en Mar del Plata

Los libertarios no pueden superar su feroz interna. Algunos creen que todo estallará luego que se sancionen las leyes que están en debate en el Congreso de la Nación. Los mínimos chiflidos en La Derecha Fest a Sebastián Pareja no fue más que un acto reflejo más sobre los conflictos no resueltos. Mientras tanto, los "socios del PRO que se disfurazaron de violeta" no terminan de encajar en el nuevo mundo liberal.

Los libertarios y Santilli. 

Los libertarios y Santilli. 

“Amigo, acá los días son boreales… nunca aparece la luz”, le confesó, entre risas, un influyente dirigente libertario de la provincia de Buenos Aires mientras cafeteaba en Mar del Plata, a la espera de ingresar a La Derecha Fest, donde sabía que iba a ser visitante. El dominio, tanto en el público como en la organización, lo tenían Las Fuerzas del Cielo.

Guillermo Montenegro lo sabe mejor que nadie. Fue recibido casi como uno de los propios, a pesar de haber quedado relegado a un segundo plano en las recorridas y fotos de ocasión mientras Javier Milei estuvo en su distrito. No es intendente, no quiere ser senador provincial y tampoco figura en ningún casillero del gobierno nacional, cuando todo hacía suponer que sí lo harían. Y eso que fue uno de los pocos dirigentes que ganó en la elección desdoblada de septiembre pasado en la provincia de Buenos Aires.

Diego Valenzuela es otro caso paradigmático. En su entorno dejan trascender que ya tiene todo acordado para ser formalmente designado al frente de una Agencia Especial de Migraciones, con presupuesto y cronograma definidos. Sin embargo, nadie puede explicar por qué, pese a contar con la autorización y la palabra de Karina “El Jefe” Milei y de la ex ministra Patricia Bullrich, Alejandra Monteoliva no ejecuta una decisión que las dos mujeres más poderosas del esquema libertario le pidieron hace meses.

Diego Santilli puede considerarse el dirigente “más empoderado” del espacio y, aun así, debe hacer verdaderos malabares para que su consejo sea escuchado o ejecutado por Luis Caputo, actual dueño de la caja, del mismo modo en que lo fue Sergio Massa durante el final del gobierno de Alberto Fernández. No sale un centavo sin su consentimiento.

Quien mejor conoce ese mundo es, sin dudas, Santiago Pareja, quien soportó estoicamente el desdén de un sector del público que lo considera “peronista” dentro del esquema libertario. Prefieren figuras como Lilia Lemoine, el Tronco o el Gordo Dan. El presidente de La Libertad Avanza bonaerense, además, recibe presiones constantes de dirigentes territoriales que se sienten afuera del proyecto.

“Nunca terminás siendo dueño del sello ni parte integral. Es como una hipoteca eterna: te dejan usar los colores y el nombre, pero siempre estás a tiro de que te vengan a reclamar y te corran del lugar”, explicaba, con su sorna habitual, uno de los referentes que conoce de cerca esa dinámica.

La presencia del presidente de la Nación en Mar del Plata dejó en claro dos cosas. Primero, que Milei sigue siendo un rockstar allí donde aparece —como ocurrió en la fábrica de helados—. Segundo, que después de él nadie logra representarlo. La interna desatada por quién se subía a la camioneta que recorrió la calle Güemes, y las reuniones y fotos posteriores, lo confirmó.

“Pareja tendría que haber llevado más gente propia al festival”, deslizó uno de sus asesores. “Si lo hacía, el Presidente no iba: antes se agarraban a trompadas y había que suspender el acto. Los territoriales tienen ganas de pudrirla mal”, le confió a este periodista, que recibió una aprobación tácita ante la observación.

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Milei donde mejor se siente

Milei donde mejor se siente

En algunos municipios se observan reacciones tibias, que no llegan a ser revoluciones ni mucho menos. Pero la anarquía, leitmotiv del propio Milei, reina en la mayoría de las localidades. Al tratarse de un proyecto personalista, que además contiene a un universo proveniente del peronismo, cada actor se siente dueño del bastón de mando y conspira contra el que tiene al lado.

En el oficialismo, los que vienen de antes y tomaron nota del resbalón casi dramático de septiembre en la provincia de Buenos Aires presumen que siempre se está al borde de repetir aquel traspié, que fue salvado por la irrupción de Donald Trump. “No veo que hayan tomado nota de todo lo que pasó… Si el peronismo tuviera un líder en la Provincia, no sé si hoy el país sería el mismo”, advierten.

Los más conocedores de los humores sociales avalan esa mirada. E insisten en que debe restablecerse un canal de diálogo con Mauricio Macri, porque “más allá de su bronca, siempre estuvo apoyando al gobierno”. Cuando se dicen estas cosas, nadie se anima a hacerlo fuera de esos ámbitos cerrados.