Las internas de Javier Milei se resuelven en una camioneta, pero las del peronismo no se sabe
La visita de Milei a Mar del Plata deja al descubierto internas y disputas de poder, mientras el peronismo confía en la experiencia de Cristina Fernández de Kirchner para un futuro armado aún indefinido.
Mientras el peronismo kirchnerista renovador se sigue preguntando a quién representa y quién lo representará en las próximas elecciones, La Libertad Avanza- que tiene como protagonista del momento a Javier Milei- refleja en cada recorrida la tensión que domina su interna, tal cual sucedió en Mar del Plata, en la que su excandidato Guillermo Montenegro quedó casi marginado como un invitado más que sólo pudo sacarse fotos con su antiguo compañero PRO, Diego Santilli.
En su recorrida marplatense, organizada por Nicolás Márquez con la Derecha Fest, Javier Milei estuvo como siempre eufórico, aunque la gente que lo acompañó no fue en el número que lo venía haciendo. La otra que jugó fuerte en su territorio fue la diputada nacional Juliana Santillán, la única que pudo subirse a la camioneta que transportaba al presidente.
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Ahí también estuvieron Santilli, Sebastián Pareja (quien ya tiene todo un ala del anexo de la Cámara de Diputados para él y los suyos, en un nuevo "Barrio Chino" pero exclusivo de propios libertarios karinistas) y Karina Milei. Alejandro Carrancio, el legislador provincial que aspira a reemplazar a Guillermo Montenegro, tuvo que seguir a pie junto con los Menem y Sandra Pettovello a toda la comitiva.
El valor de la cercanía en el "universo Milei"
La importancia de subirse o no al vehículo donde va el líder es leído tradicionalmente por la política como un acto de cercanía y respaldo para el que pueda estar ahí, aunque en La Libertad Avanza no se cumple la tradicional frase de que si no estás en la mesa, estás en el menú. Todo tan extraño como novedoso.
Montenegro, el socio local y ganador en las elecciones seccionales de la Provincia de Buenos Aires en septiembre pasado, nuevamente está padeciendo cierto destrato, parecido al que observa otro socio suyo que también se puso la campera violeta anticipadamente, Cristian Ritondo. Ambos fueron muy cercanos a Santiago Caputo en aquellos momentos en los que noviaron con los libertarios. A Karina Milei no le gustan esos recuerdos.
El laberinto de los aliados: entre licencias municipales y promesas demoradas
El exintendente, actual senador provincial, pretende volver al municipio a mas tardar marzo próximo. Él pensaba para sí un rol parecido, o con más jerarquía, que le estarían por dar a otro par como él, el intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, quien estará a cargo de una mega agencia de Migraciones. El marplatense pretendía ser el reemplazante de Mariano Cúneo Libarona en Justicia, pero eso se demora demasiado. Ambos exjefes comunales tomaron licencia en sus municipios por los cargos nacionales que les otorgarían.
Montenegro, a diferencia de Valenzuela, ganó en su territorio. Sin embargo, eso no le alcanzó para ganarse la confianza de Karina Milei. Al de Tres de Febrero, sin embargo, todavía lo hacen esperar innecesariamente para asumir su función en el gobierno nacional, aunque ya todo estaría acordado para que lo hiciera.
Estas tensiones quedan disimuladas por la tranquilidad económica y cambiaria del momento, concretada con una paz de cementerio en la mayoría de las actividades económicas generadoras de empleo. Además, Javier Milei es el que mejor encarnó el momento mundial en la que histriónicos y autodidactas mandan sobre los viejos esquemas de mediación, como cámaras empresariales, legisladores y sindicatos. Inclusive Donald Trump se anima a crear una ONU a su medida y necesidad económica y política.
La autocrítica del peronismo: orfandad representativa y el factor Kicillof
En una mesa reflexiva, un grupo de peronistas debatió días atrás al respecto. Uno de los testigos del encuentro reveló que los asistentes, que MDZ no pudo corroborar, la mayoría habría reconocido que el peronismo actual dejó de ser un actor de relevancia porque "no interpela a nadie": "No representamos a la clase trabajadora, a los estudiantes ni al mediano empresario".
Tampoco ya representan las viejas colegiaturas o sindicatos, hoy desbordados por aplicaciones que imitan sus actividades o realizan trabajos por fuera de todo convenio. La sociedad, además, dejó de identificarse con un partido, sino que lo hace con una persona, siempre más a gusto con sus propios designios que con el debate interno.
"Hoy no tenemos ni mensaje ni proyecto ni candidato. Lo que aparezca primero marcara lo demás", confió la fuente que relató vagamente algunos puntos de los discutidos en esa concurrida mesa del centro porteño.
"Todos tenemos rasguños, magullones y tachas de la sociedad. A otros se los ve cansados, sin ganas de seguir peleando", reflexionó el confidente quien advierte un conservadurismo extremo en muchos de sus compañeros de ruta. Los gobernadores que intentan proponerse como alternativa moderada y de centro al Gobierno de Milei todos tienen reelecciones, por lo cual "de ahí no vendrá el futuro candidato". Los intendentes bonaerenses del Gran Buenos Aires, los únicos en condiciones de compararse con los jefes provinciales, están en una pequeñísima y defensiva pelea por volver a instalar las reelecciones de ellos mismos, lo cual "sigue marcando un divorcio con la gente que votó y votará otra cosa diferente a lo que fuimos nosotros".
¿Y de Axel no se habló? Preguntó MDZ. "Sí, se habló, y se coincidió que tiene que abrirse mucho más hacia el centro, a otros sectores que hoy nadie interpela y quedaron huérfanos con la destrucción de las otras variantes de centro". En esa tertulia, alguien confió que "ahora Cristina entiende que no se puede hacer más cristinismo". Optimistas nunca faltan.


