La oposición bonaerense ya trabaja en el desdoblamiento y en la reelección de los intendentes
Mientras Javier Milei negocia con los gobernadores, salvo Axel Kicillof, para apuntalar su reelección, el peronismo bonaerense busca definir reelecciones y el desdoblamiento electoral.
Distinto tiempo, la unidad los hacía sonreir. Volverían mejores. Tres años después todo es desconfianza.
El gobierno de Javier Milei camina raudamente hacia su reelección aunque para eso pise dogmas, relatos y antecedentes. A su paso, voltea su postura anti casta y, además, abraza el viejo y engañoso esquema de colectoras para elegir candidatos nacionales que terminarán sumando sus cifras al proyecto presidencial.
Ante esto, el peronismo kirchnerista renovador sigue desperdiciando tiempo, se desangra en discusiones que no le importan a nadie más que a los dirigentes que integraban Fuerza Patria y no proponen ninguna alternativa para los cientos de dislates que muestra diariamente La Libertad Avanza.

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Es que además de las peleas internas, su pasado los inmoviliza. Nadie está en condiciones de tocar uno de los temas que más preocupa a la sociedad en estos momentos, la corrupción, hoy corporizada en los hermanos Milei, $LIBRA, Andis, SIDE, Manuel Adorni, y cada área que no dependa de Sandra Petovello, hasta ahora, la única que se salva de la lupa de las sospechas de negociados.
La ministra de Capital Humano advirtió que ella no tiene nada que ver con lo que sucede en el PAMI porque la obra social de los jubilados, pensionados y excombatientes de Malvinas le corresponde al Ministerio de Salud. Casualidad o no el lunes renunció Guido Giana, exconcejal del PRO de Presidente Perón y mano derecha de la dupla Santiago Caputo – Mario Lugones.
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Volviendo al peronismo, su inmovilidad lo transforma en la antítesis de lo que pretendía su creador, Juan Domingo Perón, un movimiento. Cristina Fernández de Kirchner baja órdenes y todo alrededor tiembla, pero no se mueve. Ella se encarga de mostrarse enojada, decidida a no permitir que nadie que no quiera pueda progresar en lo que es el postperonismo.
Eso le juega muy en contra a Axel Kicillof, el gobernador al que todos sus pares peronistas esperan algo que nunca aparece. Primero quieren que directamente se emancipe de Cristina echando a todos los funcionarios de su gobierno puestos o cercanos a La Cámpora. Segundo, pretenden que se mueva un poco a la derecha. No hay margen para que eso suceda.
Entonces, con un alto contenido de kirchnerismo cristinista en sangre, Axel Kicillof empieza a ser incómodo para cualquier candidato en Córdoba, Entre Ríos Y Mendoza. Hoy parece que ni siquiera le serviría ir a una PASO contra una variante ultra cristinista. ¿Por qué? Porque aún lo tendría dentro de su espacio.
De ahí que haya una presión muy grande parra que “Kicillof vaya a ver a Cristina a San José 1111”. Lo ven más permeable que su antigua conductora, casi imperturbable. Siempre fue una jefa que prefirió hablar a escuchar. Ahora, mucho más. Quienes la visitan la ven irreductible en su idea sobre lo que tiene que hacer la fuerza que aún preside estando presa. Y ahí no hay espacio para otro que no sea el que disponga Máximo Kirchner.
“Estamos todos esperando que termine el mundial para empezar a cerrar todo”, le dijo a MDZ un legislador más que cercano a una de las centrales decisoras del panperonismo. Nadie quiere quedar mal con nadie, pero en algún momento Sergio Massa o el propio Kicillof tendrán que romper la inercia que no tiene otro destino que la fractura en varias partes.
La Libertad Avanza, en tanto, empezó a buscar atajos electorales con tal de conseguir la reelección de Javier Milei. La llegada de Diego Santilli, además, produjo una repentina sorpresa en el bando opositor, que parecía creer que lo de Manuel Adorni, la escribana, las jubiladas y la cascada iba a durar por siempre.
Por eso reaparecieron dos versiones desde la casa de gobierno bonaerense. La ratificación del desdoblamiento electoral y la reelección de los intendentes. “Si hacemos lo mismo que el 2025, nuevamente al gobierno se le llenará la Casa Rosada de preguntas”, dijeron elegantemente.
“Para ganar es imprescindible que jueguen todos los intendentes. Si eso sale bien, lo único que necesitamos es entrar en segunda vuelta dos o tres meses después”, confiaron. La duda es si piensa del mismo modo la familia Kirchner, que se muestra inflexible y pretende llevar una lista de candidatos propios en cada municipio y para gobernador.
Por ahora, Milei es el único que promete futuro. Desconocido, incierto, pero futuro al fin. El resto es un cúmulo de explicaciones tendientes a fundamentar por qué volverían mejores.
