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La mesa política libertaria no existe y es un nuevo eufemismo que fracasó en la época de Macri y Alberto Fernández

Detrás de una buena intención puede esconderse la verdadera decisión. La consulta parece democrática, pero el debate suele definirse antes. El grito de Patricia Bullrich expone las falencias de un diálogo aparentemente abierto.

Descoordinados, la mayoría de los integrantes de la Mesa Política se entera por los diarios de los proyectos del gobierno que integran

Descoordinados, la mayoría de los integrantes de la Mesa Política se entera por los diarios de los proyectos del gobierno que integran

¿Qué parte no entienden que las mesas políticas no existen? Luego de varias experiencias, ¿por qué los dirigentes y la “analistas especializados” insisten en creerse el mito de que una cantidad de funcionarios y legisladores son capaces de unificar criterio de un sistema presidencialista como el que rige en la Argentina?

No importa la ideología o el partido político que está en el poder. En los últimos veinte años, solo son dos o tres los decisores y el resto aceptan o proponen alguna idea cuando pueden o se les pregunta. ¿Alguien cree que Néstor o Cristina Fernández de Kirchner, como antes lo había hecho Carlos Menem y más acá en el tiempo Mauricio Macri y Marcos Peña, ponían a debatir sus proyectos e ideas centrales? Ni el gobierno más débil de nuestro último tramo democrático como el de Fernando De la Rúa aceptaba interferencias a lo que decidía, en privado, con sus hijos Antonio y, en menor medida, Aito. Recordar los dramas de Fernando Santibañez y la imposibilidad de torcer alguna decisión de Raúl Alfonsín.

En síntesis. Son tan solo bellas almas las que creen que Patricia Bullrich o Diego Santilli pueden incidir en lo que piensan, antes que ellos, Martín y Lule Menem apoyados siempre por Karina Milei. Santiago Caputo ve todo desde un costado e incide, pero no lo hace de la misma manera que lo hacía hace un año atrás. Su última aparición fue por Malvinas y se quedó con una parte de presupuesto.

Los que “elijen creer” jamás tuvieron post infancia. Sino se hubieran enterado quienes son Papá Noel y los Reyes Magos. Que Bullrich haya dicho, luego de varias situaciones similares, que no quiere que la tomen como tonta, parece ser un punto de inflexión. Primero, lo dice en privado para que alguien se entere y le de una devolución. Luego lo tira en las reuniones de “mesa política” con más virulencia. Si en ninguno de estos dos pasos se da lo que ella cree que debe suceder, directamente sale a los medios.

Santilli no puede hacerlo. Él depende mucho más del humor de la hermanísima y del ecosistema originario de La Libertad Avanza. “El Colo” no le puso esos votos que hoy dice defender la exministra de Seguridad de Mauricio Macri y de los dos primeros años de Javier Milei. Incrédulo, un dirigente territorial que lo conoce desde hace más de una década, y que lo tiene como una referencia ineludible en el mundo del PRO, se revela ante cada inacción de su jefe Santilli.

Práctico, esta misma fuente luego reflexiona y llega a la conclusión de que a todo el ecosistema del extinto Juntos por el Cambio le conviene convertirse en una especie de Caballo de Troya, porque “Milei termina el diciembre del año que viene. Si gana, empiezan a descontarle los días porque su sucesión no existe. Y si pierde, directamente, empezamos antes con los sobrevivientes de este proceso”.

Quienes estuvieron por Estados Unidos, Jorge Macri y otros, dejaron trascender la dualidad existente en el país del norte sobre lo que ven y esperan de la Argentina. Por un lado, reconocen que Javier Milei es un aliado estratégico y amigo de Donald Trump, con todo lo que eso significa. También le dijeron que era imprescindible que el PRO y el antiguo Cambiemos colaboren para la continuidad del gobierno de Milei. Pero los empresarios que protegen e impulsan desde la propia administración del norte tienen más dudas en invertir que la que tenían el año pasado. Nadie piensa en “cambiar el caballo” a mitad del río en la administración Trump.

Sin embargo, la experiencia de Mauricio Macri y su final merece una revisión inmediata de la decisión de no especular con un plan B. Quizás si le hubieran permitido a María Eugenia Vidal desdoblar las elecciones provinciales, con las dudas que se tenía en abril de 2019 sobre quién iba a ser el candidato kirchnerista, la historia hubiera sido muy diferente.

“En mayo de 2019 nos citaron a todos los intendentes y nos dijeron que la diferencia era de solo diez puntos. Si bien hubo algunos colegas que empezaron a diseñar el corte de boleta, nosotros no lo hicimos porque creíamos que esa diferencia, como pasaba siempre, la podíamos remontar. Después, en agosto, en las PASO la distancia con el peronismo fue de 20% mínimo. Irremontable”, razonó la fuente hoy deseosa de que Santilli tenga una gota de tinta en la lapicera libertaria.

Jorge Macri y su visita a Estados Unidos. En otro momento se estaría hablando de una visita

Jorge Macri y su visita a Estados Unidos. En otro momento se estaría hablando de una visita "de candidato presidencial".

Sin embargo, todo indica que el “Colorado” terminará siendo, al igual que en 2025, un instrumento de la maquinaria libertaria aunque sea el candidato a gobernador de La Libertad Avanza y el PRO. Sebastián Pareja seguirá manejando todo. Por eso presentó su esquema político, este fin de semana, en la Segunda Sección Electoral, la zona costera del norte del Gran Buenos Aires limítrofe con Entre Ríos. En Zárate tuvo que bajar al exjugador de River, Oscar Ahumada, quien pretendía competir contra Marcelo Marzkin, de estrecha confianza de Cristian Ritondo. ¿Hará lo mismo en los otros cinco distritos que conduce el PRO en la región?

Esta situación puede repetirse en las otras seis secciones electorales. El único lugar donde hay un destino abierto es La Plata, que es un distrito único y lo conduce el kirchnerismo kicillofista de Julio Alak. Algunos creen que el intendente no puede irse del municipio como candidato a gobernador porque sino se le desmadraría la ciudad por la división que existe debajo de su figura.

Los dirigentes de La Libertad Avanza dicen, de la boca para afuera, que “lo único que importa es la reelección de Milei” y dicen bajo amenaza de muerte que nadie puede apartarse de esa regla. Pero cuando se corren las cámaras y los grabadores, la realidad es muy distinta. Creen que la que viene será “la última oportunidad que tendremos de formar parte de una lista” y que por eso “no podemos dejar que nadie nos primeree”. Claramente, quienes pueden colarse en la fila de candidatos de La Libertad Avanza son los “primos” profesionales del PRO.

“Lo que estos compañeros correligionarios libertarios deben entender es que todos ya cobraron. Algunos se colaron hace cuatro años, pero los que habían quedado afuera le pagamos el año pasado. Nadie se puede quejar. Ahora es el momento de construir esa alianza que nos lleve a la reelección del presidente y, si se puede, ganar la Provincia de Buenos Aires”, sentenció un importante conector del mundo libertario.

Un capítulo que grafica quién maneja la lapicera sucedió la semana pasada con la visita de Javier Milei a Bahía Blanca, de la que también participó Santilli. La Libertad Avanza no le permitió participar de las actividades a la presidenta del Concejo Deliberante local y "protegida" de Cristian Ritondo en esa localidad, Gisela Caputo. Ritondo es el jefe de la bancada PRO y aliado estratégico del Gobierno nacional, que defiende a rajatabla la alianza con La Libertad Avanza. Si le rechazan participar a ella cuando Santilli participaba, qué le esperará en otras localidades? se preguntan, a su vez, los que esperan ser parte del promocionado frente anti K de la provincia de Buenos Aires.