La justicia de EEUU. frenó los aranceles de Trump: qué cambia para el comercio y los mercados
El fallo Learning Resources v. Trump devuelve al Congreso el poder arancelario y abre un frente por posibles devoluciones.
Presidente Donald Trump.
EFEEl viernes 20 de febrero del corriente año, la Corte Suprema de EE. UU. ha emitido un fallo que no solo reafirma la fuerte división de poderes de ese país, sino que también afecta, de una u otra manera, no solo la economía doméstica norteamericana, sino también la economía internacional.
Como adelanté, Estados Unidos tiene una tradición muy marcada en materia de división de poderes y de respeto por el sistema republicano. La administración actual adoptó, como una de sus primeras medidas de gobierno, la imposición de tarifas diferenciadas. Esas tarifas, como se sabe, no eran iguales para todos los países. El fallo Learning Resources, Inc. v. Trump, con el voto de seis de los miembros de la Suprema Corte de los Estados Unidos, declaró que los aranceles impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) son ilegales; tres de sus miembros votaron en disidencia.
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Estados Unidos tiene un gran respeto por el sistema republicano
Donald Trump utilizó de manera discrecional la invocación de una ley que no le otorgaba esa facultad. Dicha atribución le corresponde al Congreso de ese país. De esta manera, el Poder Judicial le pone un límite al Poder Ejecutivo y le recuerda cuáles son las reglas de juego dentro de una república. Es un límite fundamental, ya que de esta forma los ciudadanos y los demás sujetos conocen con claridad cuáles son sus garantías y derechos, en este caso, derechos económicos.
¿Cómo afecta este fallo?
En primer lugar, podría decirse que implica un debilitamiento de la administración de Trump, aunque eso lo determinará el tiempo. Por otro lado, es lógico que, al momento de importar un producto a los Estados Unidos, los aranceles o tarifas encarecieran el costo final para el consumidor. Esto significa que, para algunos productos, el precio final debería reducirse tras el nuevo fallo. La reacción de la Bolsa de Valores de los EEUU fue un reflejo inmediato de la sentencia. Los mercados mostraron una tendencia al alza debido a la reducción de costos operativos para grandes corporaciones. El fallo brinda mayor certidumbre empresarial. Organizaciones como la National Retail Federation señalaron que la decisión elimina la ambigüedad en las cadenas de suministro globales, permitiendo a las empresas planificar inversiones a largo plazo sin el riesgo de aranceles unilaterales imprevistos.
La Suprema Corte no se expidió sobre la devolución de lo pagado en exceso por efecto de los aranceles y dejó esa cuestión en manos de los tribunales de instancias inferiores o de la Administración. Esto significa que será un camino complejo y que podría llevar largo tiempo. Es claro que la recaudación se verá afectada. El fallo podría representar un golpe financiero significativo para la estrategia económica de Donald Trump, ya que desarma el mecanismo de recaudación que planeaba utilizar para financiar su agenda sin depender de negociaciones en el Congreso.
El denominado “impuesto de emergencia” ha sido defendido por Trump no solo como una herramienta de protección industrial, sino también como una fuente directa de ingresos para el Tesoro. La pérdida de los ingresos proyectados —que estimaban recaudar cientos de miles de millones de dólares para compensar otros recortes impositivos— implica que, al declararse ilegales los aranceles bajo la IEEPA, ese flujo de fondos se interrumpe de inmediato. Esto podría generar un mayor déficit fiscal. Sin esos ingresos adicionales, el déficit de Estados Unidos podría incrementarse, limitando la capacidad de financiar proyectos prometidos, como el muro fronterizo o planes de infraestructura.
Es evidente que el fallo también incide en el comercio internacional.
Para China, el fallo frena la estrategia de “máxima presión” inmediata. Sin embargo, China sabe que el Congreso de Estados Unidos —tanto demócratas como republicanos— mantiene una postura firme en materia comercial, por lo que este alivio podría ser temporal si el Congreso legisla aranceles específicos. El yuan podría fortalecerse, ya que la eliminación de aranceles suele favorecer la moneda de los exportadores frente al dólar, mejorando las proyecciones de crecimiento de Pekín para 2026.
En el caso de la India, la decisión judicial limita la capacidad del Ejecutivo estadounidense para avanzar unilateralmente con medidas de reciprocidad comercial. Trump había criticado duramente a la India por sus altos aranceles a motocicletas y productos tecnológicos, amenazando con “impuestos recíprocos”. El fallo le quita al presidente estadounidense la posibilidad de imponer estos gravámenes por decreto. Esto podría incentivar la manufactura india, que busca posicionarse como alternativa a China dentro de la estrategia conocida como “China Plus One”, permitiéndole exportar textiles, productos químicos y servicios con mayor certeza de que sus márgenes no serán afectados por un arancel repentino de la Casa Blanca. Para Argentina, el fallo representa un alivio estratégico y económico significativo.
Protección del acuerdo comercial reciente
Apenas quince días antes del fallo (el 5 de febrero de 2026), Argentina y Estados Unidos firmaron un acuerdo comercial histórico. En materia de carne y agricultura, ya preveía arancel cero para varios productos agrícolas argentinos. El fallo de la Suprema Corte blinda, en principio, estos beneficios, ya que el presidente del país del norte, no podrá anularlos unilateralmente invocando “emergencias” para reimponer tasas. Con respecto a los minerales críticos, se asegura el flujo de exportaciones de litio y otros recursos esenciales sin el riesgo de aranceles punitivos repentinos.
Mayor certidumbre para las inversiones
El fallo devuelve el poder arancelario al Congreso de Estados Unidos. Para Argentina, esto resulta positivo porque las reglas de juego se vuelven más predecibles. Asimismo, evita que el déficit comercial que Estados Unidos mantiene con Argentina —mencionado anteriormente por Trump como motivo de posible sanción— sea utilizado como argumento para imponer tarifas por decreto. En definitiva, el fallo de la Suprema Corte no es solo una decisión sobre aranceles. Es una reafirmación del principio fundacional de la república norteamericana. El poder no es absoluto, ni siquiera en contextos de emergencia. Al devolver al Congreso la competencia en materia arancelaria, el máximo tribunal no solo limita una herramienta del Ejecutivo, sino que fortalece la previsibilidad normativa que sustenta la economía moderna.
Para los mercados, para los socios comerciales y para países como Argentina, la señal es clara, las reglas vuelven a depender del debate legislativo y no de decisiones unilaterales. En el comercio internacional, pocas cuestiones pesan tanto como la estabilidad institucional. En ese terreno, el fallo podría marcar un antes y un después. La economía mundial opera sobre expectativas. Cuando las reglas pueden cambiar por decreto, el riesgo aumenta y el capital se retrae; cuando regresan al ámbito legislativo, la previsibilidad crece.
Para países como Argentina, que buscan insertarse en cadenas globales con reglas claras, esta decisión representa algo más que un alivio coyuntural, representa la reafirmación de que, incluso en tiempos de confrontación económica las democracias continúan funcionando a través de sus instituciones.
* Fabián Díaz Robledo, abogado.




