La historia de la mina que fue "tomada" por el Estado y desapareció del mapa
El proyecto Hierro Indio fue tomado por el Gobierno como emblema. Con maniobras societarias el dueño original quedó fuera de la conducción. De la promesa de industrialización a la "cantera".
Del primer proyecto minero metalífero a gran escala; a una “cantera”. De los grandes anuncios, al bajo perfil. De la ayuda, a la “captación” de una empresa. Hierro Indio fue el primer proyecto minero metalífero aprobado en Mendoza y el Gobierno lo tomó como emblema para promocionar la nueva política minera. La intromisión llegó al punto que el Estado lo tomó de manera literal: a través de la empresa Impulsa Mendoza se financió una campaña de exploración que luego derivó en una apropiación de hecho de un proyecto que cambió radicalmente.
El plan original era producir hierro a gran escala para sustituir las importaciones de ese metal y generar un polo industrial. Pero de ese anuncio queda poco. El plan se diluyó, a través de una maniobra societaria fue desplazado el dueño original, Guillermo Re Kühl, y todo apunta a que, si se concreta, Hierro Indio será una planta de bajo alcance para abastecer a las cementeras.
Antes, claro, deberá despejar el camino litigioso en el que quedó inmerso tras la intervención estatal. Esa historia es otra de las polémicas intervenciones que tuvo Impulsa Mendoza, que se suma al contrato acordado e incumplido con su “socio” Minera Aguilar en Potasio Río Colorado y también algunos cuestionamientos pro el Distrito Minero Malargüe.
Hierro Indio es un yacimiento conocido desde hace décadas que cobró impulso cuando Guillermo Re Khül lo adquirió y comenzó un largo camino: el proyecto fue marginado en la época de Francisco Pérez por la oposición del radicalismo, partido que lo tomó como propio para impulsar la minería años más tarde. En 2019 se aprobó la Declaración de Impacto Ambiental para realizar la exploración en lo que fue el inicio de la era minera en Mendoza. Pero el hito clave ocurrió en 2022, con el avance del Estado en lo que era una ayuda. A través de la empresa Potasio Río Colorado (en su versión estatal) se firmó un acuerdo para financiar trabajos logísticos y de exploración. Ese pacto implicaba una inversión de un millón de dólares para explorar, con opción de compra del proyecto completo. En el mismo acuerdo se pactó la realización del estudio de factibilidad. PRC se convirtió en Impulsa Mendoza, la empresa minera estatal que, con los recursos heredados, financia el plan minero de la provincia.
La campaña de exploración se ejecutó, con la Comisión Nacional de Energía Atómica como empresa contratada. Aunque hubo resultados exitosos, la cantidad de perforaciones y trabajos no fueron los acostumbrados para proyectos mineros de gran escala. En total se perforaron 2.480 metros, en 41 pozos y se tomaron1.407 muestras. En los anuncios oficiales se había dicho, tras esa campaña, que solo se había explorado ell 5% de la formación y que los resultados permitían “determinar que solo en esta área existen al menos 5 millones de toneladas de hierro metálico”. Tras esa campaña los anuncios fueron exitistas: Mendoza tendría una mina de hierro para producir, industrializar y abastecer al mercado local, sustituyendo importaciones. Pero pasaron cosas.
La euforia de los anuncios tenía más un fin comunicacional y político que productivo. Esa comunicación coincidió con el lanzamiento y puesta en consideración del Distrito Minero Malargüe y, también, el reimpulso de la minería metalífera como eje. Por eso aunque la extracción de hierro no tiene relación con los procesos usados en el cobre, se empleó a Hierro Indio como caso de éxito ambiental para promocionar la exploración en busca de cobre.
Impulsa Mendoza no hizo uso de la opción de adquirir el proyecto completo y tampoco se avanzó en el plan de factibilidad, herramienta clave para desarrollar un proyecto de explotación. Incluso en la industria minera habían sorprendido los planes anunciados por el Gobierno, pues la exploración realizada en Hierro Indio había sido de una intensidad baja para determinar un proyecto de inversión. Justamente una de las claves del quiebre del plan fue la falta de más campañas de exploración y el plan de factibilidad para determinar la viabilidad económica.
En paralelo hubo una maniobra societaria que terminó con demandas en la justicia. El directorio, conducido políticamente por los representantes del Estado, aprobaron un aumento de capital que diluyó el poder de los accionistas originales y, así, los dueños e impulsores de Hierro Indio quedaron al margen. Guillermo Re Kühl y su esposa dejaron de conducir la empresa y las decisiones del directorio fueron judicializadas.
Hierro Indio tiene la DIA aprobada, pero debe actualizarse cada dos años. Aún no hacen oficial ante la Dirección de Minería el recálculo del plan, que sería un plan “tipo cantera” para sacar producto no industrializado y abastecer a las cementeras. Incluso en ese camino tendrá competencia, pues en Río Negro se aprobó activar un plan similar con la mina Sierra Grande.
En el medio hubo cambios dentro de Impulsa Mendoza, la empresa estatal que ejecutó el plan minero. Emilio Guiñazú había sido el gestor de ese plan y fue sacado de la conducción de Impulsa.
En el directorio de la empresa quedaron todos representantes de Impulsa y accionistas privados que acompañaron la estrategia estatal. El presidente es Rafael Dalh, Santiago Fernández (de estrecha confianza de Emilia Guiñazú y exfuncionario) es director en representación de Impulsa Mendoza y lo siguen Ezequiel Yusin y Andrés Berengua. Impulsa Mendoza, la empresa estatal, es la que tiene el mando. La ruptura se concretó entre 2024 y 2025, luego de las maniobras societarias ejecutadas que derivaron en la separación de los mentores de Hierro Indio. En octubre del 2024 se aprobó el aumento de capital que derivó en el cambio de “hecho” hacia los nuevos dueños.
La actualidad de Hierro Indio está lejos de la mina, como ha ocurrido en la historia reciente de la minería en Mendoza. El principal foco está en Tribunales. La justicia civil analiza la demanda por las controversias societarias, mientras que en Minería esperan la llegada del “nuevo plan” que pasará de la “mina de hierro para sustituir importaciones” a una especie de cantera.



