La historia de las convenciones nacionales de la UCR

La historia de las convenciones nacionales de la UCR

Este lunes se reúne en Parque Norte el máximo órgano de gobierno de la Unión Cívica Radical y el historiador Gustavo Capone indaga sobre las primeras convenciones nacionales que se realizaron.

La Unión Cívica Radical tiene en la Honorable Convención Nacional al máximo órgano partidario. Es un ente soberano que más allá de sus funciones específicas (proclamar la fórmula presidencial, dictar y modificar la carta orgánica, elaborar el programa de gobierno, dictar las normas internas y la elección de autoridades del partido, pronunciarse sobre las actividades de los grupos internos del radicalismo y de regular el financiamiento del partido), posee la responsabilidad latente de continuar con su histórico mandato fundacional: 1) considerar la política como una concepción ética de la vida y 2) “afirmar el federalismo como la instancia institucional de la vida autónoma argentina, de la libertad ciudadana y de la soberanía nacional”.

Las convenciones radicales han sido desde su nacimiento, un cabal reflejo de los momentos históricos del país. Los distintos tiempos y contextos políticos y sociales, de Argentina y el mundo, siempre tuvieron un correlato con los temas abordados en los más de cien encuentros partidarios realizados desde aquella primera Convención Nacional convocada a días del nacimiento Radical. Es importante destacar que aún en las circunstancias más difíciles de la vida del país, la Honorable Convención nunca dejó de sesionar.

La Convención de la UCR fue testigo directo de las virulentas crisis internas que azotaron al radicalismo en su historia. En momentos, siendo el triste escenario de divisiones irreversibles. Pero fue también el organismo que mantuvo siempre la luz encendida, aún en los momentos más atroces de toda la historia argentina enfrentando sin temor a la más sangrienta dictadura. Fueron muchos de esos convencionales, de ayer y de siempre, los que firmaron aquellos primeros Habeas Corpus ante la violación de los Derechos Humanos en contemporáneos tiempos oscuros.

La primera Convención. “Los principios” (1891 - 92)

Carnet de pertenencia.

La UCR nació el 26 de junio de 1891, tras romper con la Unión Cívica, marcando claramente una posición contraria al acuerdo entre Mitre, Roca y Pellegrini. Y así en un manifiesto doctrinario aquellos primeros convencionales resaltaron el federalismo y las prácticas representativas por sobre la centralización en la toma de decisiones marcando un ante y un después en el devenir de la historia política argentina.

El 2 de julio de 1891 se realizó el primer encuentro convencional convocado por el presidente partidario, Leandro Alem, donde se explican “los principios” radicales e intransigentes ante los “acuerdistas” de la Unión Cívica.

Durante todo el ’91 la UCR trató de vigorizar su dimensión nacional. Su plan era la “organización cívica del pueblo”. En una carta Alem al mendocino Agustín Álvarez, manifestaba claramente la necesidad de organizarse territorialmente “porque la máquina opresiva y corrupta del oficialismo había quedado armada en las provincias”. La organización alcanzada en Capital debía replicarse en las provincias con un espíritu “esencialmente nacional”, “impersonal y regenerador” de la nueva fuerza política.

Así fue como el 2 de octubre de 1892, el Comité Nacional citó a la Convención Nacional. Dicha reunión se llevó a cabo el 11 de noviembre en el Teatro Politeama de Buenos Aires, por aquel entonces en la ya populosa y céntrica esquina porteña de Corrientes y Paraná.

La primera declaración de la Convención denunciaba la violación flagrante de las leyes fundamentales de la República, reemplazando los derechos del pueblo con el fraude y las arbitrariedades de la fuerza. La convencionales fueron acompañados por una gran multitud que se agolpaba día a día frente al teatro. Cada jornada trascurrida aumentaba el número de adherentes que se acercaban a la Convención Radical. El “régimen” miraba atónito.

El 17 de noviembre dicha Convención, ante un creciente fervor partidario, sancionó la primera Carta Orgánica de la UCR. Primera carta orgánica del país sobre las bases representativas y federales. Carta Orgánica donde se establece oficialmente el nombre de UNION CIVICA RADICAL, denominación ya consagrada popularmente desde un año atrás.

Carta orgánica, que mantiene las bases históricas y principistas que rigen al radicalismo hasta la actualidad, convirtiéndolo en uno de los partidos políticos vigentes más antiguos de América.

Los convencionales mendocinos en dicha oportunidad fueron el Dr. Pedro Ortíz, José N. Lencinas, Javier Molina, Lisandro Moyano, Agustín Vázquez y el Coronel Manuel Olascoaga. Como suplentes: Emilio Castellanos, Vicente Moyano Videla y Julio Casal.

Convenciones que hacen historia: “La intransigencia” (1897)

Un artículo de la época.

En 1897 (presidencia de José Evaristo Uriburu) el país se preparaba para el proceso electoral que consagraría un nuevo presidente en 1898. En el radicalismo las posiciones antagónicas profundizaban sus diferencias. A las grandes expresiones políticas del momento (“Autonomistas Nacionales” de Roca y Pellegrini que habían absorbido algunos liberales de las provincias; la “Unión Cívica” con Bartolomé y Emilio Mitre; las expresiones “modernistas” de Roque Sáenz Peña; “los juarezcelmistas), se agregaban en el tablero nacional dos posturas internas radicales visiblemente opuestas: la “acuerdista” representada por Bernardo de Irigoyen y la “intransigente” representada por Hipólito Yrigoyen, a su vez presidente del comité bonaerense. La intención del encuentro era elegir una fórmula para la elección presidencial, u oponerse a la conformación de un binomio para no convalidar el proceso.

La popularidad creciente de Hipólito Yrigoyen, iba mucho más allá del resultado de la convención. Esa convención comenzó el 1 de setiembre de 1897 en el Teatro Olimpo con la presencia de 90 delegados. Terminará sus sesiones 5 días después. Y si bien, se impidió el acuerdo entre radicales y cívicos nacionales, la emisión de un documento dirigido al “acuerdista” presidente nacional de la Unión Cívica Radical, firmado por Yrigoyen y redactado por Fernando Saguier traducían el pensamiento partidario fundacional y definían por primera vez en forma expresa al radicalismo como “intransigente”. Pero el trascendente hecho político es que cimentará el liderazgo partidario de Hipólito Yrigoyen hasta su muerte, siendo el conductor indiscutido de la UCR por 35 años.

Convención Nacional de 1911: convicciones que forjaron la ley

La Convención Nacional de 1909 había confirmado la abstención electoral. Pero el juego electoral se aceleraba y la sanción de la nueva ley que consagraría el sufragio libre y obligatorio era una enorme posibilidad que no podía ser dilatada más. La fuerte presión radical, más otros sectores sociales, del ámbito académico - universitario y gremiales, hacían inminente la apertura política contra el voto censitario. También la agitación radical en las provincias generaba un clima propicio para el paso trascendente.

Las sesiones de la Convención presididas por el riojano Pelagio Luna (luego vicepresidente de Yrigoyen en 1916 – 1922) fueron secretas, lo que aumentó la expectativa del encuentro. El acercamiento y aceptación de Roque Sáenz Peña a los pedidos de garantías por parte del radicalismo, más el caso de la intervención a Santa Fe, con el inmediato llamado a elecciones en dicha provincia y el posterior triunfo radical, empujaban con fuerza “la causa” radical retomando el camino electoral ante las condiciones brindas. Las circunstancias apresuraron la sanción de la Ley 8.871 "Sáenz Peña" por el Congreso Nacional, el  10 de febrero de 1912, estableciendo el voto universal secreto y obligatorio para todos los ciudadanos argentinos, nativos o naturalizados, mayores de 18 años de edad, habitantes de la nación y que estuvieran ya inscriptos en el padrón electoral. Una vez más la Convención Nacional de la UCR tomando el pulso político del momento anticipaba el debate parlamentario y establecía la futura agenda pública.

Entre los convencionales mendocinos de 1911 se destacaron, nuevamente, José N. Lencinas, Ezequiel Tabanera, Sila Tomba, Bernabé Durán Arenas, Ángel Martínez y Carlos Jardel.

Yrigoyen presidente – Luna vice: la Convención que no necesitó discursos (1916)

Yrigoyen será el candidato a presidente por la UCR. Las calles adyacentes a la Casa Suiza, sede del primer día de la convención (20 de marzo de 1916) y las calles sobre el desaparecido Gran Teatro Victoria (en la, vaya paradoja, hoy calle Hipólito Yrigoyen), presagiaban lo que la amplia mayoría de los radicales sostenían, pero también una gran franja de la sociedad requería: Yrigoyen Presidente. Una multitud vitoreaba su nombre colmando el centro porteño. Paralelamente, actos en las provincias organizados por los respectivos comités locales extendían la algarabía a todo el país. Yrigoyen sería el candidato de la UCR.

Mientras tanto un año antes, y con motivo de conmemorarse 25 años de la Revolución del ’90 (26 de julio), el Comité Nacional emitió un manifiesto, aprovechando el envión que brindaba la reciente sancionada Ley Electoral de 1912, en donde sostuvo que, por sobre los intereses partidarios, sectarios o personales priman los intereses democráticos. Literalmente una parte del texto expresó: “jamás ante la propaganda del sectario o la engañosa apología del sofista cederemos, porque a la luz de los grandes principios de nuestra sociología política, se transparenta con luminosa nitidez la firme consistencia democrática de la Unión Cívica Radical”.

Volviendo a la histórica convención, el escrutinio fue arrollador: de 146 convencionales, Yrigoyen obtuvo 140 votos. Afuera y adentro del teatro se entonaron las estrofas del Himno Nacional. Una manifestación de jóvenes ocupó la calle de la sede del encuentro. En paralelo, una comisión de delegados se dispuso para informarle a Yrigoyen la decisión. Ante ellos, Yrigoyen agradeció la deferencia, pero renunció a la designación. “Tengo la convicción que haría un gobierno ejemplar. Pero el gobierno no es nada más que una realidad tangible, mientras que un apostolado es un pensamiento único, una espiritualidad que perdura a través del tiempo, cerrando un ciclo histórico de proyecciones infinitas”, sostuvo Yrigoyen ante la comisión de convencionales. “No hemos luchado por un cargo”, agregó. Finalmente, ante innumerables pedidos y la amenaza de un gran número de correligionarios para abandonar la lucha si él no tomaba la nominación, Yrigoyen aceptó. “Hagan de mi lo que quieran”, expresó.

La UCR de la mano de su Convención Nacional ya tenía candidato a presidente.

“Esta fórmula proclamada. Yrigoyen - Luna; solidaria…, dirigirá los destinos de la patria con el concurso y el respeto unánime de la mayoría del pueblo argentino”. Palabras finales al cierre de la convención por el Dr. Ramón Gómez (luego ministro del Interior), presidente de la Convención y delegado por Santiago del Estero.

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