La endogámica carrera por el poder y una anomalía política en Mendoza
La carrera por suceder a Alfredo Cornejo ya está en marcha y se discute más internamente el "quién" que el para qué. El caudillo posmoderno que busca sostener el control y una anomalía política en Luján.
Hay una competencia en marcha en Mendoza y si no fuera por la trascendencia de lo que hay en juego podría tomarse como algo lúdico. Es la “carrera” por la sucesión del sillón de San Martín, que parece más una disputa dentro de una dinastía que una competencia por la alternancia democrática. Es que, es sabido, Alfredo Cornejo no puede reelegirse y ha explicitado que buscará dejar el trono a alguien que le garantice continuidad de sus políticas. Léase bien: de sus políticas, su visión y hasta su gente. Se suma a esa ambición la debilidad opositora que convierte a la lucha por el poder en una disputa endogámica dentro de la flexible alianza Cambia Mendoza-La Libertad Avanza.
No es nuevo que haya sucesiones pensadas desde el cuarto piso de Casa de Gobierno antes que construidas desde la legítima aspiración a llegar al poder. Pero sí hay un sentido de propiedad distinto sobre ese poder de parte de quien “elegirá”. Cornejo lleva una década de poder construido de manera artesanal por él. Ejerce el cargo como un caudillo, pero posmoderno: duro hacia adentro y flexible hacia afuera de la provincia, dinámica que le permitió tener amplio dominio local y lograr acuerdos impensados en otra época cuando cruza el Arco Desaguadero.
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Nombres sobran. Proyectos alternativos faltan y la endogamia genera alteraciones extrañas en la vida institucional. El ejemplo lo tienen frente a sus narices los ciudadanos de Luján de Cuyo, que votan para elegir concejales con idea de unanimidad inédito.
El intendente Esteban Allasino desdobló las elecciones comunales para “zafar” del efecto arrastre de la alianza Cornejo-Milei, pero antes de que termine el verano se asoció a su ex rival Cornejo. Además de convertir en absurda la elección desdoblada, generó una ruptura en la representación del concejo que es una anomalía: los concejales “opositores” pasan a ser oficialistas y la alianza que competirá en las poco promocionadas elecciones podría dejar pintado de un solo color al cuerpo. Si esos cuerpos deliberativos ya estaban devaluados, ahora en Luján perderán la razón de ser.
Ese mismo concejo sabe de flexibilidades. Está presidido por un concejal que es récord nacional de permanencia. En Luján la alternancia no es de nombres, sino de pertenencia partidaria. Andrés Sconfienza, el “viceintendente” de Allasino, estuvo con De Marchi, con Parisi y Allsino. De Marchi y Parisi son también ejemplo de esa flexibilidad y habilidad para levantar la cabeza o pasar bajo el radar según convenga. Es lo que le pasa al vicepresidente de Aerolíneas Argentinas, que guardó su artillería anticornejo y avaló la conveniente alianza. Cornejo y sus aliados fingen ingenuidad y se hacen los distraídos para referirse a la nueva alianza con De Marchi. Allasino, que es uno de los dirigentes con mayor proyección, sumó en su haber la primera maniobra viscosa de su corta carrera política. Luján sabe de limar dirigentes, como le ocurrió al exintendente Sebastián Bragagnolo.
El domingo a la noche, con el resultado puesto, todos van a festejar aunque los vecinos de esa comuna no tengan muchas razones para hacerlo. Parece una nimiedad dedicarse a analizar un concejo deliberante, pero el trasfondo es duro: la crisis de representatividad. Los “ediles” dejaron de ser representantes vecinales para convertirse en poco menos que escribanos de los intendentes. Y los concejos son más semillero político y sitio donde encallan dirigentes de trayectoria, que sitios donde se debata cómo deben innovar las comunas. La respuesta quizá sea un replanteo de ese rol. No con las locas ideas abolicionistas, ni imitando lo ocurrido en la crisis del 2001 (cuando se redujeron en cantidad de concejales).
Candidatos
En la endogámica carrera por suceder a Cornejo hay algunos dirigentes que ya corren. Es el caso de Ulpiano Suarez, Tadeo García Zalazar y el candidato que “duele” en el epicentro del poder cornejista, Luis Petri. Hay, también, una lista que sirve de distracción, donde colocan a varios ministros del gabinete que gozan de confianza de Cornejo, pero poco recorrido territorial. Allí, incluso, está Jimena Latorre, que tiene aval, algunas contras como su carácter irritable dentro del propio Gobierno y el prejuicio de género del propio Cornejo. Aún duelen los gestos negativos que tuvo el Gobernador para bochar a candidatas mujeres del radicalismo, como ocurrió en la Municipalidad de Godoy Cruz y hasta en la fórmula que conformó con Hebe Casado en detrimento de dirigentes de mayor trayectoria en el oficialismo.
No está claro cuál es el proyecto de cada uno, aunque tienen algunas características que permite construir. Tadeo García Zalazar es el dirigente que goza y sufre por ser un hombre de confianza extrema de Cornejo. Está protegido, el Gobernador busca blindarlo y que pueda caminar la provincia. Pero fue el mismo Cornejo el que le cegó el camino en 2023. Ahora está a cargo de Educación, el área más importante de un Gobierno pero la que genera la mayor hipocresía social: todos hablan de educación ante una consulta, pero difícilmente voten ponderando ese tema. Gran parte del equipo de Educación está detrás de la construcción de García Zalazar, a quienes se le suman radicales del semillero del que él surgió, es decir la política universitaria.
Ulpiano Suarez construye su camino caminando un sendero complejo: no está de acuerdo con Javier Milei, pero se mantiene dentro del esquema oficialista; elabora su estrategia con “diálogo” y asesorado por un equipo chico donde también está parte de su familia y espera: en su entorno consideran que en la recta final del “maratón” por el poder, las encuestas pesarán para que Cornejo se incline por él para enfrentar a Luis Petri. El exministro de Defensa es la kriptonita del Gobernador, pues no le responde y hasta lo enfrenta. Fue él quien demostró en las PASO del 2023 que el “caudillo” era vulnerable electoralmente. Los radicales creen que Petri tiene atada su suerte a la de Javier Milei. Pero aunque suene como condicionante, hasta ahora esa dependencia le juega a favor. Tan a favor que en las últimas elecciones fue Cornejo el que se subordinó a los pedidos del clan Milei y la candidatura de Petri. El diputado nacional tiene menos visibilidad que cuando era Ministro y trata de alternar estadías. Ya es un “exradical”, pero tiene a su hermana dentro de la conducción partidaria.
De esa endogamia difícilmente salga alguna propuesta disruptiva. Al menos no con algunas de las carencias que tiene la Provincia, como la falta de diálogo, el pluralismo y la transparencia institucional. Aunque es temprano para bajar el martillo, ninguno de los precandidatos ha mencionado alguna alternativa creativa para que Mendoza produzca más y mejor y que, en consecuencia, genere más riqueza y trabajo.
Sintonía imperfecta
La sintonía de Mendoza con Milei es total a nivel institucional, aunque con una relación desequilibrada: la Provincia cede, la Nación no da muestras recíprocas. Por ahora el maltrato a algunas de las industrias, como el vino y el turismo, pasan bajo el radar; igual que lo que ocurre en educación y desarrollo social.
Milei cuenta con los votos cornejistas en el Congreso, particularmente en el Senado. Tan fácil le fue conseguir ese respaldo que no le hace falta tensar, ni “premiar”. En las próximas semanas el Presidente deberá decidir sobre uno de los ejes institucionales en Mendoza: los cargos vacantes en la Justicia Federal. Hay una enorme mora en la designación de camaristas, fiscales y jueces que, aseguran, será saldada. Allí puede haber consultas que hagan valer el peso de la amistad política.
Hay tres vacantes en la Cámara Federal y en el gobierno tienen favoritos. En la primera terna José Sebastián Elías, Francisco Javier Pascua y Ana Paula Zavattieri; en la segunda Viviana Laura Beigel, Federico Miguel Baquioni y Alfredo Fernando Dantiacq Sánchez y en la tercera Sebastián Guillermo Soneira, Mauricio Javier Martínez Rivas Ruzo y Emanuel Saldi.
Pero hay otra terna que importa, más aun con la aplicación del nuevo Código Procesal Penal, que pone a los fiscales como protagonistas de las investigaciones. Se trata del cargo de Fiscal General, para el que están ponderados Fernando Gabriel Alcaraz, Marina Daniela Basso y Federico Miguel Baquioni.
El quinto cargo a cubrir es uno que quema: el reemplazo del condenado Walter Bento para ocupar el Juzgado Federal 1. El concurso ya se hizo y la terna podría salir pronto. De ahí Milei deberá elegir, con la posible sugerencia de su ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona, el abogado que definió a Mendoza como el “far west” cuando defendía a Bento.



