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La confianza en el gobierno de Javier Milei volvió a caer y preocupa el impacto en el Conurbano

El Índice de Confianza en el Gobierno cayó 6,5% en julio y el oficialismo busca mejorar la percepción sobre la reactivación económica.

La confianza en el Gobierno de Milei volvió a caer y preocupa el impacto en el Conurbano.

La confianza en el Gobierno de Milei volvió a caer y preocupa el impacto en el Conurbano.

El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella junto a Poliarquía Consultores, volvió a registrar una variación negativa durante julio y encendió una señal de alerta en la Casa Rosada.

El indicador cayó 6,5% respecto de junio, se ubicó en 1,94 puntos sobre cinco y registró un deterioro interanual del 21%. De esta manera, la confianza en la administración de Javier Milei tuvo seis meses de retroceso sobre los primeros siete meses de 2026.

El oficialismo busca "ganar la discusión sobre la reactivación"

En el Gobierno reconocen que la caída de la confianza es un dato que genera preocupación, aunque relativizan que el índice refleje por sí solo la situación política del oficialismo.

"No creemos que lo que diga el ICG sea la realidad absoluta. En todo caso, es un síntoma más de un estado de situación del que somos conscientes", señaló una fuente cercana al Gobierno.

La principal preocupación dentro del oficialismo está vinculada con la percepción de la situación económica. Los estrategas libertarios consideran que la administración todavía no logró instalar entre los sectores más afectados una sensación concreta de recuperación.

"Hay una buena perspectiva sobre la evolución de la inflación y la gente sabe que los fundamentos macroeconómicos no se van a tocar. Pero las mediciones que miramos nos indican que la sensación de mejora no se está percibiendo en los grandes conurbanos", analizaron desde el oficialismo.

El Conurbano, uno de los principales focos de preocupación

El deterioro más significativo en términos geográficos se registró en el Gran Buenos Aires, donde el índice cayó 10,9% y quedó en 1,63 puntos.

En la Ciudad de Buenos Aires, la confianza retrocedió 5,6%, hasta 1,92 puntos, mientras que en el interior del país bajó 4,7%, aunque se mantuvo en 2,09 puntos, el nivel más alto entre las regiones analizadas.

Dentro del Gobierno identifican especialmente a los jóvenes del Conurbano y a los sectores con menor nivel educativo como los grupos que más están sintiendo la falta de una mejora concreta en la economía cotidiana.

La caída fue más fuerte entre los jóvenes

Por edad, el grupo de entre 18 y 29 años fue el que registró el mayor retroceso, con una caída del 23% y un índice de 1,68 puntos.

Entre las personas de 30 a 49 años, la variación fue mínima, mientras que los mayores de 50 años mostraron una caída de 7,1%.

Para el oficialismo, esta situación representa un desafío porque la recuperación de la confianza dependerá cada vez más de que la mejora de las variables macroeconómicas se traduzca en una percepción positiva sobre el empleo, los ingresos y el consumo.

Cuatro de los cinco componentes del índice retrocedieron

La caída de la confianza fue generalizada. Cuatro de los cinco componentes que conforman el indicador registraron bajas durante julio.

El mayor descenso se produjo en Eficiencia, que retrocedió 15,4%, seguido por Capacidad, con una baja de 7,3%, y Preocupación por el interés general, que cayó 6,9%.

También disminuyó la Evaluación general del Gobierno, con una contracción del 2,5%. La variable Honestidad fue la que mostró mayor estabilidad, con una variación negativa de apenas 0,4%.

El Gobierno mira con atención el escenario hacia 2027

En el oficialismo también observan con preocupación la falta de un factor que pueda generar un repunte inmediato de la confianza, como ocurrió durante 2025 en la previa de las elecciones.

Algunos funcionarios consideran que la expectativa positiva sobre la gestión podría estabilizarse en los próximos meses, aunque descartan por ahora una recuperación acelerada del indicador.

La mirada está puesta en la evolución de la actividad económica y en la posibilidad de que la desinflación comience a traducirse en una mejora más visible de los salarios y del consumo.

La economía será clave para recuperar la confianza

Los datos del estudio muestran una relación directa entre las expectativas económicas y la confianza en el Gobierno. Quienes creen que la situación del país mejorará durante el próximo año registraron un índice de 4,15 puntos, mientras que quienes esperan un empeoramiento alcanzaron apenas 0,33 puntos.

En este escenario, el desafío para Javier Milei será conseguir que los resultados de su programa económico comiencen a ser percibidos de manera más concreta por la población.

El propio oficialismo admite que la discusión política empieza a desplazarse hacia la reactivación económica. La inflación continúa siendo uno de los principales ejes de la gestión, pero ahora el Gobierno busca demostrar que la estabilización macroeconómica puede traducirse en una mejora efectiva de la actividad y de la vida cotidiana.