La caza de brujas de Karina Milei obligó al Gobierno a aferrarse de la casta mientras sus socios se despegan
Si bien las corporaciones no tienen ni el peso ni la confianza que tenían en el pasado, la realidad indica que todos los sectores empresariales, judiciales, políticos, periodísticos y sindicales disfrutan de los tropiezos de un gobierno nacional que nunca se cansa de mostrar la paja en el ojo ajeno y demoniza como si nunca hubiera dado un paso en falso. Ahora debe acudir a la "casta" para corregir las causas judiciales.
Abrazada como pidiendo ayuda, Karina Milei fue a buscar a Mahiques como operador judicial.
La Libertad Avanza ya no canta “la casta tiene miedo”. Parece que se acabó el doble discurso. Aunque si aceptara esta consigna, todo le sería menos tortuoso, porque por defender un “gobierno moral” se termina horadando la ya quebrada confianza pública.
La designación de Juan Bautista Maiques como ministro de Justicia y Santiago Viola como su vice robustece esta idea de que “no importa de donde venga sino en qué puedan ayudar”, como lo intentaron oportunamente con Ariel Lijo como candidato de la Corte Suprema.
Maiques tiene tantos o más amigos que Lijo en el Poder Judicial. Y eso se nota. Deberá “muñequear” la causa que tiene como principales sospechosos a Javier y Karina Milei además de ver cómo logra doblegar la resistencia del gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, quien con tres senadores propios puede habilitar el juicio político en contra del presidente de la Nación en caso que la cámara alta así lo disponga.
¿Paz para Pablo Toviggino, su ladero y mano derecha en otros mundos además del fútbol a cambio de no poner a sus legisladores junto con los que quieren investigar al presidente? El tiempo lo dirá.
En cuanto a Viola, su llegada al Consejo de la Magistratura como representante del oficialismo en reemplazo de Sebastián Ameiro, también tuvo un gran efecto práctico, aunque el fallo de Cámara parecía estar armado desde hace un tiempo. Su ex defendido, Lázaro Báez, fue parcialmente absuelto en las causas Vialidad y Ruta del Dinero K del procesamiento en el que le hacían cumplir quince años de prisión, al igual que sus cuatro hijos.
Viola forma parte del Consejo de la Magistratura a pesar de estar comprobado que intentó poner testigos falsos en la causa que investigaba Sebastián Casanello.
El ajuste y el fin de la ilusión
En esos momentos, la Mesa Política del gobierno nacional estaba preparando una serie de medidas tendientes a exponer una nueva narrativa tras una semana de terror, que nadie puede predecir que haya terminado. Si bien la Reforma Penal es uno de los temas a plantear, lo que queda claro que también volverá con una segunda etapa de recortes en el Estado, empezando por retiros voluntarios que tendrán poca efectividad en la ANSES y un intento por cerrar varias sedes regionales de la Secretaría de Trabajo.
Esta decisión tiene que ver conque desde un sector del gobierno piensan que estas oficinas son “unidades básicas encubiertas” aunque ni el gobierno de Cambiemos intentó cerrarlas. Tampoco parece ser la idea de los funcionarios con poder territorial, que creen que esas áreas son un termómetro “mucho más real y directo” con las cuestiones vinculadas con el empleo en las regiones, además de las oficinas del ANSES que día tras día inician subsidios por desempleo.
Al respecto, en La Nación Más, con Paulino Rodrígues, uno de los economistas que más defienden al gobierno de Javier Milei, Agustín Etchebarne, aseguró hoy que el ajuste lo pagarán los empleados del Estado, cuya planta fue “sobredimensionada por los gobiernos populistas”. Estos no recibirán ajustes atados a la inflación y además tendrán que estar permanentemente a tiro de despidos y motosierra.
En otro andarivel, Mauricio Macri, quien volvió a dialogar con Horacio Rodríguez Larreta, tendrá la reunión del PRO este jueves con una mesa desbalanceada en favor de no romper con el gobierno nacional. Los que más sostienen esta postura son Cristian Ritondo, jefe de un bloque que recibe más reconocimientos de Martín Menem que los propios libertarios, y Rogelio Frigerio, quien si bien tiene más dudas que certezas sobre el futuro del oficialismo, cree que aún no es tiempo de mover ninguna pieza.
En paralelo, Patricia Bullrich intercambió un breve diálogo con el ex presidente en una reunión hace un mes pero no pudieron hablar porque Macri aún está enojado. Con quien sí se sentó y se dejó fotografiar la ex candidata presidencial es con su ex aliado y actual senador bonaerense Máxi Abad, quien a pesar de varias tentaciones nunca se pintó de violeta.
Bullrich y Abad son parte esencial del viejo Cambiemos y utilizaron un encuentro en el Consejo Nacional Electoral junto con los jueces María Romilda Servini y Alejo Ramos Padilla. Ambos avisan a varias puntas. Que sigan en contacto y tiro de chat no le debe causar ninguna gracias a Karina Milei, El Jefe, que desconfía hasta de su sombra.