Javier Milei viajará a Paraguay para la firma del tan esperado tratado entre el Mercosur y la Unión Europea
La firma será el sábado 17 de enero en Asunción, donde los líderes del Mercosur se reunirán en un contexto de máxima división en la región, producto de la reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela.
Javier Milei y el canciller Pablo Quirno en la última cumbre del Mercosur.
PresidenciaTras más de 25 años de negociaciones, la Unión Europea dio el visto bueno para avanzar con el tratado de libre comercio con el Mercosur y comenzaron los preparativos para la firma, que será el próximo 17 de enero en Asunción. En Casa Rosada celebraron la noticia y anticiparon que Javier Milei dirá presente, en una nueva aparición internacional que ratificará el rumbo aperturista que promueve el libertario.
Javier Milei, rumbo a Paraguay para un tratado histórico
La noticia surcó el Atlántico. Pese a la férrea resistencia de Francia y un grupo de países reticentes a exponer a sus agricultores a la competencia sudamericana, una mayoría cualificada de la Unión Europea -55% de países que representen al menos al 65% de la población del bloque- brindó su aprobación al acuerdo que prevé la creación de la mayor zona de libre de comercio del planeta, con más de 700 millones de consumidores.
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En ese marco, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, viajarán el próximo sábado a la capital paraguaya para la firma protocolar del acuerdo con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Comienza así la recta final de un proceso que comenzó más de 26 años atrás, en 1999.
Dada la magnitud de la ocasión, en Casa Rosada dieron por descontada la presencia de Milei, que viajará junto al canciller Pablo Quirno para la esperada foto oficial junto al resto de los mandatarios de la región.
La decisión fue ratificada por Quirno en sus redes, donde celebró la firma del acuerdo y los efectos que tendrá sobre el comercio, la inversión y el empleo. "Luego de más de 30 años de negociaciones, firmaremos el 17 de enero en Paraguay un acuerdo histórico y el más ambicioso entre ambos bloques", enfatizó el canciller.
En ese sentido, el ministro de Relaciones Exteriores de Milei remarcó que "todos ganamos" con el acuerdo y señaló que la Argentina y los países del Mercosur accederán de manera preferencial a la Unión Europa, que destacó como la tercera economía global, con un mercado de 450 millones de personas que representa cerca del 15% del PBI mundial.
"La UE eliminará aranceles para el 92% de nuestras exportaciones y otorgará acceso preferencial para otro 7.5%. De esta forma, el 99% de las exportaciones agrícolas del Mercosur se verán beneficiadas.", detalló Quirno, y proclamó: "La Argentina liderada por el presidente Javier Milei decide competir, producir y crecer con reglas claras y en libertad".
Un continente dividido en medio de un tenso momento internacional
La firma del esperado acuerdo se produce en un contexto sumamente complejo para la región, con una Sudamérica visiblemente dividida en dos polos ideológicos muy marcados: un bloque de derecha integrado por Milei, Santiago Peña (Paraguay), Rodrigo Paz (Bolivia), Daniel Noboa (Ecuador), José Jerí (Perú) y el próximo a asumir José Antonio Kast (Chile); y otro de izquierda liderado por Lula da Silva (Brasil), Yamandú Orsi (Uruguay), Gustavo Petro (Colombia).
La fractura quedó de manifiesto este fin de semana con la intervención de Estados Unidos sobre Venezuela, con la captura de Nicolás Maduro y la imposición del tutelaje de Donald Trump sobre la gestión chavista de Delcy Rodríguez, la vicepresidenta del régimen chavista que tomó las riendas del país para, según Washington, garantizar las órdenes de la Casa Blanca.
La maniobra militar generó el repudio del bloque liderado por Lula da Silva, que acusaron una violación del derecho internacional y condenaron el precedente peligroso que podía sentar para la región, mientras que Milei y los suyos celebraron la caída del dictador acusado de violaciones flagrantes de los derechos humanos. Así, la cumbre de la firma del acuerdo Mercosur-UE aparece como un potencial escenario para expresar las diferencias.
El antecedente de Milei en Foz de Iguazú
En su última intervención de líderes del Mercosur en Foz de Iguazú, Milei pronunció un contundente discurso donde remarcó que "la nueva Sudamérica llega desde el futuro" y enfatizó que "está en el bloque decidir si va a moverse con este viento de cola o aferrarse al mástil del pasado para luchar contra el cambio que nuestros países necesitan y exigen".
Allí, el libertario reiteró su apoyo a la presión estadounidense sobre Venezuela -una posición que contrastó con las palabras de Lula da Silva, que exigía lo contrario- y cuestionó el funcionamiento del bloque regional.
"Hace un año, en Montevideo, les dije que a las instituciones no hay que evaluarlas por sus intenciones, sino por sus resultados. Porque el Mercosur nació con una misión clara de promover el comercio, aumentar la prosperidad, integrar mercados y elevar la competitividad de nuestras sociedades. Y ninguno de esos objetivos centrales se cumplió. No hay mercado común, no hay libre circulación efectiva, no hay coordinación macroeconómica, no hay armonización normativa real, no hay incremento significativo del comercio interno, no hay apertura suficiente al mundo. Sí hay una burocracia sobredimensionada e ineficaz que se expandió sobre sí misma", sentenció.
Por eso, mientras la Argentina avanza con su propio tratado de libre comercio con los Estados Unidos, que podría firmarse en los próximos meses, Milei insistió en que el Mercosur debe avanzar en materia de flexibilización, con diferentes acuerdos y negociaciones, sean conjuntas o individuales de los países. "Pretender congelar esa dinámica sería condenar al bloque al anacronismo", sostuvo.
Los pasos a seguir y la resistencia europea
Por más que la delegada europea estampe la firma en Asunción, faltará un paso más para que el acuerdo entre en vigor. Para ello, el Parlamento Europeo debe pronunciarse en las próximas semanas y ahí el escenario todavía es incierto, con alrededor de 150 eurodiputados -de 720 que componen la cámara- que han amenazado con recurrir a la Justicia para impedir la aplicación del acuerdo.
La intransigente oposición se fundamenta en el temor al impacto de una potencial llegada masiva de carne, arroz, soja y otros productos sudamericanos que podrían sacudir a los productores europeos. En ese sentido, de los 27 países miembros, Francia encabezó la resistencia junto con Polonia, Austria, Hungría e Irlanda, donde se vieron fuertes manifestaciones y "tractorazos" contra la medida. Bélgica decidió abstenerse, y finalmente Italia retiró su rechazo y acompañó la iniciativa luego de que se introdujeran algunas salvaguardas.
Para justificar la medida, la Comisión Europea sostuvo que el acuerdo ofrece el acceso a un mercado de 270 millones de habitantes y un PBI conjunto de unos 2,7 billones de euros, a la par que podría aumentar las exportaciones en 84.000 millones y generar unos 756.000 empleos adicionales para Europa.




