Javier Milei en Madrid: elogios, críticas y una pregunta clave para la derecha española
El viaje de Javier Milei a España expone sus alianzas con Vox, su vínculo con Ayuso y las tensiones que genera en sectores del PP.
Javier Milei volvió a España entre homenajes académicos y tensiones políticas.
Presidencia“Es un evento bastante privado y sólo se accede con invitación”, señalaron fuentes cercanas a la organización del encuentro. Con la incógnita aún abierta sobre si se permitirá el ingreso de cámaras al salón, este viernes 26 de junio, por la mañana madrilense, Javier Milei inaugurará los cursos de verano de la Universidad CEU San Pablo con una clase magistral sobre economía.
El perfil exclusivo del encuentro no es un dato menor. Tampoco lo es que el Presidente vaya a recibir la Medalla de Honor de la institución, ya que el CEU constituye uno de los espacios académicos e intelectuales más influyentes dentro de la derecha española. Y es justamente por eso que vale la pena preguntarse: ¿qué lugar ocupa hoy Milei dentro de ese universo?
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La respuesta corta es que Milei goza de una valoración mayoritariamente positiva. Y es en el ámbito intelectual —por sobre el partidario— donde la postura a favor está más marcada. Esta victoria es fácilmente atribuible a los esfuerzos del asesor del Gobierno y escritor cordobés, Agustín Laje, radicado en España desde 2020 mientras realiza estudios de posgrado en la Universidad de Navarra.
La influencia de este tipo de espacios se refleja en encuentros organizados por fundaciones y centros de estudio vinculados, donde estas interpretaciones circulan y se consolidan. Un ejemplo de ello es el evento organizado por la fundación NEOS en marzo del año pasado, en el que Laje participó con una exposición centrada en la “batalla cultural” y su relación con las políticas implementadas en Argentina por el Gobierno de Milei.
A diferencia de su tradicional oratoria sobre hechos históricos y marcos filosófico-políticos, el encuentro a salón lleno, se caracterizó por la retórica oficial de “logros” que estamos acostumbrados a escuchar desde el oficialismo en Argentina, con la salvedad de que en Madrid no había una campana opositora. Dicho encuentro reunió a representantes de distintos ámbitos de la derecha ibérica y, al finalizar, incluyó una cena privada —que no salió en la prensa— con organizadores del evento, miembros del entorno académico del CEU y diputados del Partido Popular (PP) y de Vox.
Una de esas voces afines es María San Gil, una de las figuras más emblemáticas a nivel nacional por su trayectoria en el País Vasco y su rol en la lucha contra ETA. La ex referente del PP y actualmente Directora del Observatorio CEU de Víctimas del Terrorismo, cuenta que antes de que Milei asumiera, “era incierto si tendría la fuerza política para aplicar las reformas”. Haciendo un especial énfasis en el tiempo pretérito a un diagnóstico propio que califica como “muy acertado”, remarca que “Argentina tras el fracaso del peronismo era un país en ruina y Milei ha conseguido enderezarlo”.
Para ello, señala que los resultados —“la reducción del déficit, la caída de la inflación respecto de los niveles heredados y su capacidad para sostener el rumbo pese a la oposición”— han sido determinantes para cambiar la percepción sobre Milei entre muchos analistas, incluso por encima de las expectativas iniciales.
Pero hay también interpretaciones más críticas dentro del propio universo. Del lado de una opción conservadora y católica dura, el periodista y analista geopolítico Javier Villamor, comenta que antes de que asumiera, veía a Milei como “algo muy positivo”, debido a que “era un cambio de aires que supuestamente el país deseaba”. Sin embargo, remarca que su posición ha adquirido otros matices en estos años. Un motivo de ello, es que la “élite empresarial rica” del país no ha cambiado: “Los que financiaban y los que vivían bajo la batuta del kirchnerismo ahora siguen dominando bajo el mandato de Milei”.
En esa línea, Villamor plantea dudas sobre el impacto real de las reformas en contextos de fragilidad económica y sobre los incentivos que se generan en procesos de privatización o reordenamiento del Estado. “La gran pregunta es si Milei trabaja por el bien de los argentinos o por el de aquellos que se aprovechan de la escasez y la necesidad de un país para beneficiarse de ciertas estructuras económicas a precio de coste”, afirma. Y añade: “Cuando hay pobreza, se malvende lo que se tiene; o se consiguen favores que bajo otras administraciones serían imposibles. Eso quizá es lo que más me ha llamado la atención”.
En cuanto al rumbo en general, “Milei posiblemente esté haciendo algunas cosas que necesitaran hacerse. Ahora bien, eso podría haberse hecho de otra manera”, plantea Villamor. “Si quieres privatizar, hazlo, pero que sea con empresas de tu país. ¿Cómo le vas a dar el control estratégico de los recursos de tu Nación a otro Estado?”, se pregunta.
En ese sentido, compara el proceso argentino con experiencias europeas. Principalmente las privatizaciones españolas bajo el gobierno socialista de Felipe González y José María Aznar, del PP, durante la década de los 90 y principios del 2000: “Gran parte de los recursos y de las empresas completamente funcionales y competitivas que tenía España se vendieron a intereses que no eran españoles”.
El PP y Vox: ¿cómo se manejan los partidos políticos con el Presidente argentino?
En cuanto a la política partidaria, la relación natural de Milei con Vox es posiblemente la más fácil de describir. Santiago Abascal, presidente del partido, ha sido uno de los aliados internacionales más consistentes de Milei desde antes de su asunción. Ambos se han reunido en múltiples ocasiones en Madrid, donde Milei ha participado activamente en eventos clave del partido como Europa Viva 24, en 2024, y ha cerrado foros afines como el Madrid Economic Forum, a principios de este año.
Abascal ha elogiado públicamente el “ejemplo” argentino y ha usado la figura de Milei para reforzar su narrativa contra el “socialismo” y la “casta”. A su vez, Milei ha correspondido definiendo a Abascal como un aliado clave en la “batalla cultural” global y participando en actos que claramente benefician la visibilidad de Vox, que recordemos: no es el partido mayoritario incluso dentro de la derecha. Esta sintonía va más allá de lo protocolar: incluye fotos efusivas, discursos compartidos y un respaldo mutuo en redes y foros internacionales. Aunque algunos diputados, incluso del ala liberal de Vox, en conversaciones privadas, ya comenzaron a marcar a Milei como “demasiado liberal hasta para los liberales”.
Pero al muro sin quiebres públicos de Vox, se debe presentar el contraste de posiciones divididas dentro del PP. Bajo el bloque de Isabel Díaz Ayuso, actual presidenta de la Comunidad de Madrid —lo que sería el equivalente argentino a un gobernador provincial—, ven a Milei como un referente de la Batalla Cultural. La simpatía de ambos por Israel, el discurso anti-Estado, la definición de Milei como “su amiga” y la visita de la española a Casa Rosada, durante enero de este año, son algunas de las demostraciones de dicha afinidad.
Sin embargo, en el ala más progresista del PP, Milei es visto como una figura demasiado extremista, una versión argentina de Vox. Vale recordar las declaraciones del vicesecretario Institucional del PP, Esteban González Pons, en mayo de 2024, ante las acusaciones de Milei sobre la esposa de Pedro Sánchez, a quien catalogó de corrupta. González Pons aseguró entonces que “El discurso de Milei es, desde luego, una intromisión en la política nacional”.
Asimismo, la arista protocolar de los viajes, también era motivo de molestia: “[Milei] no puede o no debe, en su primer viaje a España, venir sin saludar al Rey, al Gobierno, al Parlamento, y entrar en un acto político de un partido y remover la política nacional”, enfatizó el funcionario del PP. Y vale recordar que con este nuevo viaje, desde su asunción y aquel lejano mayo de 2024, Milei ha visitado en total seis veces España, y la deuda señalada por González Pons sigue pendiente.


