Javier Milei apuesta al todo o nada y le complica la tarea a los Menem y a Karina Milei en la carrera contra las PASO
Que todo sea rígido, inflexible, prohibido a ser modificado les dificulta sobremanera las negociaciones que deben encarar Martín Menem, en Diputados, Patricia Bullrich, en el Senado y Diego Santilli en la cotidianeidad del Ejecutivo nacional. Para peor, ellos, de manera directa o indirecta, padecieron ese mecanismo cuando eran opositores de Cristina Kirchner, para quien, al igual que Milei, siempre es a todo o nada.
El presidente Milei se mantiene intransigente en todo. Eso le provoca inconvenientes a quienes deben ejecutar sus proyectos. Diferencias con Karina Milei.
AFP via Getty Images“Todo saldrá por decantación. Primero arreglarán los gobernadores, y a los que nos queda incómodo la suspensión de las PASO, nos saldrá gratis”, describe este diputado que está siempre jugando al filo de ser oficialista pero también opositor al gobierno de Javier Milei.
Algo parecido piensa Karina Milei por la información que les pasan Martín y Eduardo “Lule” Menem. En lo más alto de la mesa política nacional, sus únicos decisores, ya que el resto son solo ejecutores de los que ellos tres pretenden, no tienen dudas que antes de fin de año, como lo pidió la Cámara Nacional Electoral, será nuevamente modificado el sistema de votación en el país. Lo único que pretenden es no hacerlo el año próximo, porque consideran: “No nos entra un quilombo más”.
“A estos muchachos no les funciona la calculadora… Hoy los números no existen para suspender las PASO ni aprobar nada de la reforma electoral”, dicen los encargados de hacer cumplir los requerimientos de los Menem y la hermanísima, quien viene de protagonizar una furiosa discusión con el presidente Javier Milei por algunas actitudes y posturas asumidas por el mandatario.
Los intereses de los gobernadores provinciales frente al panorama electoral
Los gobernadores con los que se junta Diego Santilli semanalmente tienen otros intereses, algunos compartidos con el deseo de La Libertad Avanza y otros no. Al igual que Milei, la mayoría está en condiciones de pelear por sus propias reelecciones y no quieren tener una competencia directa, parecida, en sus territorios. Ese es el principal incentivo que tienen para acordar con el Gobierno nacional.
Pero esa presión, que antes era letal, ahora se relativiza por la caída de la imagen en todo el país de Javier Milei. El único lugar en el que la división podría provocarle una derrota al oficialismo es en Santa Fe, donde Maximiliano Pullaro ya dejó en claro que no le molesta mandar a votar a los suyos tal cual lo pretende Karina Milei. Ignacio Torres, el otro gobernador que ha tenido varias idas y vueltas con el gobierno nacional ya desechó las PASO en su provincia y no tendría ninguna necesidad de decir lo contrario a nivel nacional.
Hasta el gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, aprovechando el impulso malvinero del Ejecutivo nacional, profundizó las relaciones que ya venía construyendo con la jefatura de Gabinete de la Nación a través de su viejo conocido Gustavo Coria. Melella pretende la reelección y para eso necesita modificar la Constitución Provincial.
Las internas en el gabinete nacional y los movimientos en el Congreso
Quien aparece afuera de todas estas negociaciones es Santiago Caputo. El asesor presidencial sabe que el año que viene será el último que tendrá como influyente miembro del gabinete nacional sin tener cargo alguno. La pelea con los Menem y Karina Milei no tiene vuelta atrás y por eso algunos interpretan que está detrás de otra aventura política que puede incluir a un poderoso gobernador que vive de Vaca Muerta. Otros lo vinculan con uno de los futuros “outsiders”. “Delirios y operetas insignificantes”, dicen en la intimidad caputista.
Ayer a la noche, un operador libertario que suele orbitar en las cercanías de los armadores nacionales y provinciales autorizados por los Milei, también sembró algunas dudas sobre la posibilidad de conseguir los números para suspender las PASO aunque varios de los que antes estaban en contra ahora dicen dudar, como Gisela Scaglia, la ex vicegobernadora santafecina del PRO. En diálogo con Paulino Rodrígues, en NOW 97.9, dijo con claridad que si el Gobierno acepta incorporar algunas modificaciones a “ambiciosa reforma electoral” que presentó, ella estaría dispuesta a apoyarla.
La postura de Scaglia, similar a las de Cristian Ritondo, presidente del bloque PRO, y Jorge Macri va en contra de lo que piensa Mauricio Macri, el creador del partido. Debajo de él es muy diferente a lo que proyecta sobre sí mismo y para su creación política. Todos quieren acordar con el Gobierno nacional a como dé. Y los que hasta ayer nomás pretendían mantener las PASO ahora cambiaron de opinión.
La encrucijada de la Unión Cívica Radical y las posturas divergentes
La UCR también tiene este problema. Una cosa es lo que quieren los gobernadores y hasta Maximiliano Abad para la Provincia de Buenos Aires y otra, muy distinta, muestran las declaraciones y opiniones de la mayoría de los convencionales y dirigentes partidarios que definen, como en el siglo pasado, la ruta de hoja del partido.
Abad necesita imperiosamente un acuerdo amplísimo para ingresar en el frente anti K con alguna chance de reubicar a la UCR bonaerense en el mapa provincial y aumentar sus pretensiones en Mar del Plata. Pullaro, Alfredo Cornejo, Carlos Sadir y Leandro Zdero, gobernadores de Santa Fe, Mendoza, Jujuy y Chaco, respectivamente, tienen sus electorados con el corazón partido. Si hubiera una nueva convención partidaria, quizás, el resultado sería muy diferente a lo que reflejó la realizada en Gualeguaychú, donde se aprobó un acuerdo con Mauricio Macri.
Al parecer, ese es el límite. El propio Ernesto Sanz, histórico jefe político de Abad y tantos otros, dijo ayer que él prefiere acordar de nuevo con el socialismo y la Coalición Cívica, casi en un proyecto minoritario pero con un sentido claro de lo que piensa como proyecto de país. Algunos en el PRO piensan lo mismo, pero no ven agua en la propuesta centristas que tiene, insólitamente, un potencial enorme que luego se diluye.
La intransigencia del Poder Ejecutivo y el dilema de las primarias frente a 2015
El gran problema de los que quieren ayudar al Gobierno nacional para también ayudarse a sí mismo es la intransigencia observada desde hace varios meses por Milei y que fue el motivo de la discusión que tuvo con su hermana, su único sostén emocional. El desempleo, el dinero que no alcanza, las universidades y los fondos de los discapacitados no son considerados por el presidente de la Nación y les exigió a sus legisladores que no modifiquen una coma al proyecto de Presupuesto Nacional.
Las PASO son otro ejemplo que podría servirle al gobierno de la misma manera que le sirvió a todo el antikirchnerismo para sumar fuerzas. Pero para el oficialismo se inhabilita la competencia interna porque nadie puede estar a la altura de Milei, quien detesta todo lo que esté presentado de manera más prolija o estructuralmente más armónico. Las fobias lo limitan hasta el extremo.
En 2015 Mauricio Macri era el líder único de una fuerza que era Juntos por el Cambio. Nadie lo discutía. Tenía gobernadores e intendentes que lo tenían como candidato a pesar de que luego cortaran boletas. Lo de Milei es diferente. Quizás una primaria lo ayudaría para contener a todo lo que tiene suelto y que entran y salen de los acuerdos con el oficialismo. Pero para eso tendría que cambiar el nombre de su fuerza. La Libertad Avanza no se toca. Juntos para la Libertad no está en ninguna carpeta.


