Increíble: el peronismo prefiere ir a buscar a Cristina en prisión antes que a Kicillof a La Plata
El peronismo tiene un único objetivo: mantenerse en el poder. Aunque para eso realice movimientos que resultan inverosímiles para el resto, como visitar a Cristina Fernández de Kirchner en su domicilio de San José 1111, donde cumple prisión domiciliaria. Miguel Ángel Pichetto no es más que la cara visible de un sector nutrido que presiente que el futuro de la oposición termina siendo convalidado por la ex presidenta. ¿Por qué no van en busca de Axel Kicillof, quien incluso no tiene causas de corrupción a cuestas?
Gustavo Menéndez, Miguel Angel Pichetto, Gustavo Valdez y el "Gringo" Castro en la convocatoria realizada por Guillermo Moreno
El peronismo prefiere ir a la cárcel domiciliaria de Cristina Fernández de Kirchner antes de movilizarse hasta La Plata y encontrarse con el gobernador Axel Kicillof. Esta extraña decisión no tiene nada que ver con el futuro o el presente, simplemente, con el “diálogo entre iguales”.
¿Quiénes son los iguales? “Los que nos consideramos peronistas”, dice, con su manera tradicional de vociferar lo que siente, el ex secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, uno de los promotores del encuentro que tuvieron la ex presidenta de la Nación y Miguel Angel Pichetto en la noche de este jueves en el domicilio de San José 1111, donde ella cumple su condena.
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Pichetto es la representación más práctica del peronismo en búsqueda del poder. Fue candidato a vice de Mauricio Macri, trabajo para la construcción de un “peronismo republicano” y cuando eso no alcanzó fue en búsqueda de Joaquín De la Torre para armar una corriente que pudiera incidir en la dinámica de Juntos por el Cambio.
El actual diputado nacional, electo en la lista cambiemista de 2023 tras haber perdido la PASO por jugar en favor de Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli contra Patricia Bulllrich, fue uno de los que más bregó porque el kirchnerismo sea menos dogmático y literal. Sin embargo, cuando iba en búsqueda de otros sectores, como el cordobesismo de Juan Schiaretti o Roberto Lavagna, siempre había otros engranajes que terminaban abortando el intento. En su momento mantuvo una agria discusión con Sergio Massa al respecto.
La pregunta del millón es por qué motivo personas que han demostrado querer enfrentarse abiertamente a los designios de Cristina y de su hijo Máximo ahora quieran encontrarse con CFK. “Es que tratan de volver a pedirle que permita la reconstrucción del peronismo pero sin su herencia”, reconoció uno de los que estuvieron en la jornada política previa al encuentro y en la que participaron, además de Moreno, personalidades tan variadas como el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, Edgardo “El Gringo Castro, dirigente de la economía popular y ex esposo de la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, y Gustavo Valdez, entre otros disertantes.
La respuesta habría que buscarla, en un primer paso, en los movimientos y actitudes adoptadas por Kicillof en estos últimos meses. Si bien ha demostrado querer competir contra La Cámpora, tuvo un fenomenal error de cálculo al considerar que la ex vicepresidenta iba a lidiar en su favor cuando enfrentase a su hijo.
Si bien Máximo Kirchner no arma un club de amigos sino de empleados rentados, termina siendo el heredero. Uno que, en la diaria, también complica lo recibido de sus padres al siempre privilegiar operadores tan gurkas como leales. Facundo Tignanelli, a quien varios intendentes aliados de La Cámpora no reconocen ni siquiera como interlocutor, termina siendo la voz cantante de todos los deseos de su jefe político.
El gobernador bonaerense observa los desafíos cotidianos de sus primos – aliados – enemigos del Frente Renovador y La Cámpora pero no toma ninguna decisión sobre la cantidad de funcionarios que tienen estos en su Ejecutivo o la propia Verónica Magario no regula los contratos y las comisiones como lo podría hacer su socio en el municipio de La Matanza. Sin castigo no hay miedo. https://www.mdzol.com/politica/finalmente-peron-tenia-razon-cada-uno-agarro-su-baston-pero-lugar-mandar-lo-usa-sobrevivir-n1457287
Entonces, todos dudan hasta donde llega el techo para repararse en caso de una discusión directa contra los Kirchner y Massa. Los intendentes, muchos del Movimiento Derecho al Futuro, que fueron ahí en busca de cobijo ante un enfrentamiento inminente, ahora perciben que siguen tan expuestos como antes.
Mario Ishii, quien terminó siendo vicepresidente del Senado, lo fue no porque tensionó hasta el infinito con una ruptura. Fue rarísimo que el gobernador no lo convocara antes, siquiera a sabiendas de que perdía la pelea de colocar como segunda de Magario a Ayelén Durán. El ex intendente de José C. Paz fue uno de los pocos que creyó en él cuando llegaba de Caballito a la Provincia y puso a su disposición buena parte de la matricería política que contenía en la UnPaz.
El otro que salió beneficiado por la salida de Kicillof de la negociación fue Sergio Berni, quien pretendía el mismo lugar que terminó consiguiendo Ishii. El ex ministro de Seguridad de Kicillof, quien le dijo que se había ido del peronismo a más de un intendente, terminó quedando como jefe de la bancada de Fuerza Patria no por afecto con ninguno de sus miembros sino porque también amenazaba con la partida.
Hace cuatro años, cuando empezaba a profundizarse la tensión entre el hijo político y el natural de CFK, este periodista le alertó a un miembro del kicillofismo duro sobre la posibilidad que más temprano que tarde el gobernador tuviese el mismo desenlace que Alberto Fernández, desflecado y esmerilado hasta convertirse en un papel por su ex vicepresidente.
“Antes que pase eso, nos vamos a casa. En definitiva, todos teníamos una vida antes que esto”, había expresado en aquel momento el ministro que aún mantiene la centralidad y la cercanía con el jefe provincial. Llamativamente, ayer a la noche, ese mismo mensaje apareció en el celular de este periodista pasadas las 24.00 y una vez que Verónica Magario había distribuido los diplomas a quienes no querían.


