Hidrovía: las polémicas detrás de la posible renovación millonaria que podría complicar al Gobierno
La licitación de la Hidrovía se encuentra en el centro de una polémica por supuestas irregularidades y el posible favoritismo hacia el Grupo Neuss.
La Hidrovía es la columna vertebral para la industria litoraleña, uno de los sectores más productivos del país. Foto: Universidad Nacional de San Martín
El Grupo Neuss, conducido por los hermanos Juan y Patricio Neuss, en apenas dos años pasó de ser un actor más del rubro energético a convertirse en uno de los jugadores más poderosos del país. Su nombre empieza a repetirse en cada gran licitación que impulsa el gobierno de Javier Milei. La última en la mira, la Hidrovía, la principal autopista fluvial por la que sale al mundo buena parte de la producción argentina.
La Hidrovía es el tramo navegable que recorre los ríos Paraná y Paraguay, por donde se exportan los granos, las harinas y los aceites que generan el ingreso de dólares al país. Su mantenimiento —que incluye el dragado, es decir, la limpieza del fondo del río para que puedan pasar los barcos de gran calado, y el balizamiento, las señales que guían la navegación— está concesionado desde 1995 a una empresa belga llamada Jan de Nul.
Ahora, esa concesión está nuevamente en juego y todo indica que se renovará a favor de la misma compañía. Pero con un detalle que conviene no desestimar, detrás de la firma europea aparecerían socios locales que se llevarían la mitad del negocio.
Qué se denuncia en la nueva licitación
En las últimas semanas se conocieron tres datos. El primer lugar, el pliego de la licitación habría sido redactado a medida para dejar afuera a posibles competidores chinos, que en otras partes del mundo suelen ofrecer precios más bajos.
El segundo: existiría un acuerdo reservado por el cual Jan de Nul cedería el 50% del contrato a dos socios argentinos. Esos socios serían el propio Grupo Neuss y el Grupo Román —recientemente renombrado como Ciencia al Servicio del Movimiento (CSM)—, fundado por Alfredo Román, un empresario conocido en el rubro logístico.
El tercer dato clave es que legisladores de la oposición presentaron un pedido formal en el Congreso para frenar la licitación. La sospecha es que se habría falsificado un documento que figura como informe técnico de Naciones Unidas y que sirve de respaldo al proceso. Si la denuncia prospera, la operación podría caerse o terminar judicializada.
Quiénes son los Neuss y por qué importa lo que hacen
El Grupo Neuss es una empresa familiar con 120 años de trayectoria. Durante décadas fue un jugador relevante pero discreto del mercado, algo que cambió con la llegada de Milei al poder.
Desde entonces, los hermanos Neuss acumularon una cantidad inédita de activos estratégicos. Tantos, que en el mercado ya circula una comparación incómoda para el oficialismo: "Los Neuss son los nuevos Lázaro Báez de Milei", deslizan fuentes del sector energético. La referencia apunta al empresario que durante el kirchnerismo concentró la obra pública en Santa Cruz y terminó procesado por lavado de dinero.
A pesar de que los Neuss no son nuevos en el rubro ni se inventaron al calor del gobierno de turno, llama la atención la velocidad con la que crecieron en los últimos dos años, en un sector mucho más sensible que la obra vial —el energético—.
¿Cuál es esa conexión? Dos nombres clave aparecen mencionados. El primero es Santiago Caputo, uno de los asesores más influyentes de Milei. Caputo es vecino de los Neuss en el country Martindale, en la zona norte del Gran Buenos Aires, y mantiene con la familia un vínculo cercano que excede lo profesional.
El segundo nombre es el del lobista Luis María Cuence, a quien fuentes del sector señalan como el encargado de "aceitar" los mecanismos en las licitaciones donde participan los Neuss y sus aliados europeos.
Un imperio armado en tiempo récord
Para entender el salto del grupo, conviene listar lo que adquirieron en poco más de dos años:
- En el sector eléctrico, se quedaron con un tercio del Grupo Edison, que controla las distribuidoras de energía de las provincias de Tucumán y Jujuy.
- También sumaron Líneas de Transmisión del Litoral SA y la generadora hidroeléctrica Cempsa, ubicada en Mendoza.
- Ya tenían bajo su órbita a Edersa, la distribuidora eléctrica de Río Negro, y se quedaron con la represa Alicurá, en Neuquén, que produce 1.050 megavatios de potencia —una de las usinas más importantes del sistema nacional—.
- La adjudicación de Alicurá, en noviembre de 2025, la consiguieron en sociedad con figuras vinculadas al macrismo: Guillermo Stanley (padre de Carolina Stanley, ex ministra de Macri), Federico Salvai (yerno de Stanley y exjefe de Gabinete de María Eugenia Vidal en Buenos Aires), el empresario Rubén Cherñajovsky, Luis Galli —titular de la fabricante de electrodomésticos Newsan— y Carlos Giovanelli, actual presidente de la cadena Havanna.
- En la última semana de abril de 2026, ganaron, también en consorcio, la privatización de Transener, la empresa que opera el sistema de alta tensión de todo el país.
- En el negocio petrolero, a través de la firma Patagonia Resources SA, tomaron control de los yacimientos maduros que la estatal YPF decidió abandonar en Santa Cruz: Los Perales-Las Mesetas, Los Monos y Barranca Yankowsky. Son áreas que ya pasaron su pico de producción pero que todavía generan ingresos significativos.
- En minería, a través de Woden Energía —otra de sus compañías—, lanzaron en marzo de este año una nueva empresa llamada Minerales del Norte, dedicada a la exploración y comercialización de recursos del subsuelo.
En este marco, el grupo pasó a controlar las tres etapas de la cadena eléctrica argentina —generación, transporte y distribución—.
Y todavía hay más en el horizonte. En el mercado se da por descontado que los próximos objetivos del grupo son dos compañías estatales que el gobierno se prepara para privatizar: AySA, la prestadora del servicio de agua y cloacas del Área Metropolitana de Buenos Aires, y Belgrano Cargas, la principal empresa ferroviaria de transporte de mercancías del país.
Los aportes de campaña y el cambio de equipo político
Ahora bien, los Neuss no eligen un solo color político. En 2023, mediante Woden Energía, financiaron la campaña electoral de Patricia Bullrich, que en ese momento competía como candidata del PRO, antes de pasarse a las filas libertarias.
El 6 de febrero de 2025, la misma firma transfirió 35 millones de pesos a La Libertad Avanza —el partido de Milei— para la campaña de las elecciones legislativas de medio término.
El interés del grupo por la Hidrovía tampoco es nuevo. Un exfuncionario del gobierno de Mauricio Macri (2015-2019) reveló a este medio que en 2016 fue visitado por Jorge Neuss, el patriarca de la familia. Por entonces, el empresario estaba interesado en quedarse con la Hidrovía del Río Uruguay y decía moverse en nombre del propio Macri, con quien mantenía un vínculo fluido.
Las sombras que arrastra el grupo
Durante la pandemia, en 2020, fueron acusados de transferir 8 millones de dólares desde Edersa —la distribuidora rionegrina— hacia un banco en Uruguay. El dinero se depositó en la sucursal de Punta del Este del Banco Patagonia Uruguay para colocarlo en cuatro fondos de inversión: Lombard Capital, CMA Protección, Compass y Franklin Us Dollar Short-Term Money Market Found. La maniobra fue cuestionada porque se trataba de recursos provenientes del cobro de la tarifa eléctrica a usuarios argentinos.
Edersa también arrastra una deuda enorme con el sistema eléctrico nacional por no haber pagado en tiempo y forma la energía que compra para luego distribuir entre sus clientes. Solo con Cammesa —el organismo que administra el mercado mayorista eléctrico— el rojo trepaba a 9.500 millones de pesos.
La denuncia más grave es otra: Edersa habría cobrado a sus usuarios el 100% del costo del servicio pero se quedó con una porción de entre 80 y 100 millones de pesos por mes.
Los socios que no aparecen en los papeles
La Hidrovía no se reduce al contrato principal. El verdadero negocio está en las subcontrataciones: las tareas específicas que la empresa adjudicataria tiene que tercerizar. Y ahí aparecen otros apellidos pesados del sector.
Uno es Juan Ondarcuhu, titular del Grupo Servicios Portuarios SA, la compañía que opera las terminales VI y VII del puerto de Rosario. Ondarcuhu se anotó además en el RIGI —el régimen de incentivos para grandes inversiones creado por Milei— para construir un nuevo puerto en Timbúes, sobre el Paraná.
Su nombre cargó con un antecedente judicial complejo: fue el punto de partida para que la justicia investigara por lavado de dinero a Maruba, una de las navieras más antiguas del país, en el marco de la causa contra el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU).
El otro nombre es Gustavo Elías, una figura ineludible del puerto de Bahía Blanca. El esquema que se está armando contempla que Ondarcuhu y Elías se queden con la totalidad del balizamiento —las señales que orientan la navegación—, contratados por Jan de Nul como subproveedores.