Golpes, torturas, picanazos y la falsa promesa de volver a la Argentina: los detalles exclusivos del testimonio de Nahuel Gallo en la Justicia
Ante el juez Sebastián Ramos, el gendarme relató en detalle los maltratos sufridos durante su cautiverio de más de 440 días. También contó el padecimiento de extranjeros detenidos en el Rodeo I y las amenazas de los custodios.
El gendarme subrayó que todavía hay ciudadanos de distintas nacionalidades atravesando las mismas condiciones de aislamiento y falta de garantías que él sufrió durante sus 448 días de cautiverio.
N/ANahuel Gallo se presentó ante la Justicia federal y brindó un testimonio exhaustivo sobre su detención en Venezuela, en el marco de la causa que investiga presuntos crímenes de lesa humanidad atribuidos al Gobierno de Nicolás Maduro. Durante más de tres horas, el gendarme ratificó haber sido víctima de golpes, torturas y condiciones de detención degradantes desde el momento mismo de su captura.
Según su declaración realizada en forma remota desde el edificio Centinelas de Gendarmería Nacional, fue detenido tras el análisis de su teléfono celular, donde las autoridades venezolanas encontraron conversaciones privadas con su esposa que incluían referencias al contexto político del país. Ese contenido, afirmó, fue utilizado como excusa para arrestarlo y trasladarlo primero a dependencias de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).
En ese lugar, Nahuel Gallo describió al juez Ramos y al fiscal Carlos Stornelli un escenario de encierro extremo: un subsuelo con aire acondicionado a temperaturas muy bajas, hacinamiento y personas obligadas a permanecer en el piso sin posibilidad de ponerse de pie. No pudo precisar cuánto tiempo permaneció allí antes de ser trasladado a la cárcel de El Rodeo I, un penal que, según explicó, alberga principalmente a extranjeros, a quienes los propios custodios consideran “moneda de cambio”.
El gendarme aseguró que los episodios más violentos ocurrieron durante su detención inicial y el traslado desde San Antonio del Táchira hacia Caracas. En ese trayecto, relató que fue golpeado y sometido a descargas eléctricas con una picana, mientras los agentes buscaban obtener información específica de su celular. También señaló que fue engañado en reiteradas ocasiones con falsas promesas de liberación cuando le dijeron que lo llevaban al aeropuerto.
Ya en El Rodeo I, donde permaneció la mayor parte de su cautiverio, Nahuel Gallo describió un clima de intimidación constante. Indicó que allí convivían detenidos de distintas nacionalidades y mencionó particularmente el caso de un grupo de ciudadanos yemeníes que, al no comprender el idioma, desconocían los motivos de su detención. Según su relato, estos presos iniciaron una huelga de hambre y fueron sometidos a prácticas degradantes: los desnudaban, los ataban a las camas y los obligaban a ingerir alimentos bajo amenazas, un procedimiento que también era utilizado como advertencia hacia el resto de los internos.
Nahuel Gallo también fue consultado por la causa judicial que enfrenta en Venezuela, donde se le impuso una medida cautelar bajo régimen de presentación. De acuerdo a su testimonio, al regresar a la Argentina dejó de cumplir con ese régimen, lo que derivó en una orden de captura en su contra por parte de la Justicia venezolana.
Su declaración se incorpora a la causa que tramita en Comodoro Py bajo el principio de jurisdicción universal. En ese expediente, el gendarme aguarda la resolución del juez Sebastián Ramos, tras su pedido para sumarse como querellante, al considerarse víctima directa de los hechos investigados.
En paralelo, la Cámara Federal porteña resolvió unificar este expediente con otro que investigaba su desaparición forzada, una decisión que apunta a concentrar la prueba y agilizar el avance del proceso judicial.